En pocos días, el reconocido médico Fortunato Benaim, precursor de la medicina del quemado, cumplirá 101 años. Quisiera destacar uno de sus grandes aportes, este decálogo escrito en agosto de 2003:
📌Nunca cansarse de volver a empezar.
📌No ser benévolos con la autocrítica.
📌Tener proyectos y realizarlos, debe ser un permanente objetivo.
📌Si hay vocación, se aprovecha la oportunidad, se agrega esfuerzo y dedicación continua; el reconocimiento será el resultado.
📌Comenzar las actividades a la hora programada para no castigar a los puntuales.
📌Cumplir con las obligaciones, sin tener en cuenta lo que los demás no hacen.
📌Fijarse un objetivo y mantener el rumbo sin desvíos hasta lograrlo.
📌Lealtad, honestidad y culto a la verdad, debe ser el trípode de sustentación de la acción diaria.
📌No justificar los errores propios adjudicándolos a terceros.
📌La permanente exigencia en el proceder personal es el único camino para perfeccionar los resultados.