jueves, 17 de septiembre de 2020

Qué se espera, qué esperamos?

Estos artículos escritos en tiempo de pandemia, surgen de preguntas que no son de fácil respuesta. Cada día un interrogante queda vacante. Algunas contestaciones no satisfacen y otras están a medio camino, tiempo de reflexión y de exploración.


En esa búsqueda sin puntos de referencia y cierta incertidumbre, estamos construyendo un camino alternativo a la normalidad que se transitaba hasta el 20 de marzo; comenzamos a valorar esa rutina que hace repetir día tras día las habitualidades que definían el tránsito por la vida.

Ello quedó atrás para muchos, para otros el trabajo es preparar la nueva rutina que en principio se implementó dentro de los espacios que habitamos, y allí se construyen otras modalidades para recorrer otros espacios.

Queda, por cierto, edificar la salida a la calle, para recorrerla, ciertamente no como antes, pues existen limitaciones y modalidades que incorporamos. Necesitamos salir y reconstruir el día a día fuera de casa, compartir con otros actores fuera de los convivientes o personas cercanas y aún para quienes están solos, será distinto.

Creo que aprendimos a estar en estado de asamblea permanente, a someter las ideas, decisiones y pareceres al escrutinio de quienes nos rodean, nunca como ahora cada uno comparte, casi por obligación, sus íntimas convicciones, muchas de las cuales habrán cambiado, tal vez tomando mejores visiones, creando mejores propuestas.

Esperamos afrontar la etapa que seguramente vendrá con otras herramientas, y lograr el acompañamiento necesario, no reprimiendo las necesidades y ambiciones, legítimas y válidas, habiendo aprendido que lo construido puede convertirse en un castillo de naipes que puede caer sólo con una brisa.

El mundo cambió, el país cambió, los trabajos cambiaron, la dinámica hogareña cambió, algunos sobrevivirán y otros desaparecerán, es como una canción de la adolescencia: la mía, de “Lechuga” de 1969 interpretando la canción de Julio Iglesias, cuya letra dice: 


Unos que nacen, otros morirán

Unos que ríen, otros que llorarán

Agua sin cauce, río sin mar

Penas y glorias, guerras y paz

Siempre hay por qué vivir, por qué luchar

Siempre hay por quién sufrir y a quién amar

Al final las obras quedan, las gentes se van

Otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual

Pocos amigos que son de verdad

¿Cuántos te halagan si triunfando estás?

Y si fracasas bien comprenderás

Los buenos quedan, los demás se van…


Dra. Mónica Teresita del Cerro
(Buenos Aires, 17 de septiembre de 2020)