He aquí algunos ejemplos de personas que precisan
transfusiones:
- las mujeres con complicaciones obstétricas (embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto, etc.);
- los niños con anemia grave, a menudo causada por el paludismo o la malnutrición;
- las personas con traumatismos graves provocados por accidentes; y
- muchos pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas, y enfermos de cáncer.
Existe una necesidad constante de donaciones regulares, ya
que la sangre sólo se puede conservar durante un tiempo limitado y luego deja
de ser utilizable. Las donaciones regulares de sangre por un número suficiente
de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de
sangre segura en el momento y el lugar en que se precise.
La sangre es el regalo más valioso que podemos ofrecer a
otra persona: el regalo de la vida. La decisión de donar sangre puede salvar
una vida, o incluso varias si la sangre se separa por componentes –glóbulos
rojos, plaquetas y plasma–, que pueden ser utilizados individualmente para
pacientes con enfermedades específicas.
El viaje de la sangre: de una vida a otra
La sangre es indispensable para la vida. A pesar de los
esfuerzos constantes, tendrán que transcurrir todavía muchos años antes de que
la sangre artificial pueda sustituir ampliamente a la sangre humana donada.
Para que una nación pueda obtener toda la sangre que necesita basta con que del
1% al 3% de su población sea donante.
Los donantes voluntarios son la fuente más segura de sangre,
si los comparamos con quien dona sangre a sus familiares en situaciones de
emergencia o a quienes lo hacen a cambio de dinero. La OMS recomienda que todos
los países, para atender sus necesidades, tiendan a instituir un sistema de
donaciones voluntarias regulares. Es fundamental que todas las naciones
dispongan de una base estable de personas sanas que donen sangre con
regularidad.
El viaje de la sangre, desde la donación hasta la
transfusión, es complejo porque antes de poder utilizarse tiene que ser
analizada, almacenada y transportada. Los servicios de transfusión tienen ante
sí el desafío de suministrar sangre que sea segura y en cantidad suficiente
para atender la creciente demanda.
Tipos de donación de sangre
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Hay tres tipos de donación de sangre: voluntaria no remunerada; de
familiares o allegados, y remunerada. Los donantes voluntarios por motivos
altruistas presentan menor prevalencia de VIH, virus de la hepatitis y otras
infecciones transmitidas por la sangre que quienes donan sangre para
familiares o a cambio de algún pago. Solo la donación regular de voluntarios
no remunerados puede garantizar un suministro suficiente de sangre segura.
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Análisis de la sangre
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La OMS recomienda que toda la sangre donada para ser utilizada en
transfusiones se someta, como mínimo, a pruebas de detección del VIH, de los
virus de la hepatitis B y C, y de la sífilis. No hay datos completos y
exactos sobre el análisis de la sangre donada en muchos países en desarrollo,
y en especial en aquellos cuyos servicios de sangre no están coordinados.
Muchos no disponen de sistemas analíticos fiables por escasez de personal,
falta de servicios de laboratorio básicos, mala calidad de los kits o
suministro irregular de estos.
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Uso de la sangre
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Los datos sobre el uso de la sangre donada son limitados, pero hay
estudios que indican que a menudo se realizan transfusiones innecesarias
cuando hay otros tratamientos más simples y más baratos que pueden
proporcionar los mismos beneficios, o más. Esto representa no sólo un
desperdicio de un recurso escaso, sino que también expone a los pacientes al
riesgo de sufrir reacciones adversas graves a las transfusiones o infecciones
transmitidas por la sangre. Con el fin de aplicar las políticas y directrices
nacionales y de efectuar un seguimiento del uso seguro y racional de la
sangre y los productos sanguíneos a nivel local, deben crearse en todos los
hospitales comités de transfusión y sistemas para notificar las reacciones
adversas a las transfusiones.
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Requisitos para ser donante de sangre y plaquetas: click AQUÍ
Fuente: Organización Mundial de la Salud / Fundaleu
Fuente: Organización Mundial de la Salud / Fundaleu