jueves, 19 de septiembre de 2013

Un estudio europeo revela que "Las madres que trabajan no crean niños obesos"

Contrariamente a las amplias conjeturas sostenidas, los niños no están más en riesgo de convertirse en obesos si sus madres trabajan día completo, de acuerdo con un nuevo estudio.

El estudio fue llevado a cabo en los años 2007 y 2008 por 13 investigadoras en Europa entre una cantidad de 16.000 niños de entre 2 y 9 años de Bélgica, Chipre, Estonia, Alemania, Hungría, Italia, España y Suecia.

Los resultados fueron publicados en el “Journal of Health Economics” en un artículo llamado “Maternal employment and childhood obesity - A European perspective".

Los descubrimientos son parte del proyecto IDEFICS cuyo objetivo es brindar soporte en investigación sobre obesidad infantil y que es financiado por la Unión Europea.

“Nuestro estudio demuestra que no importa si las madres trabajan o no. Las madres que trabajan no deben por lo tanto sentirse culpables respecto a sus hijos” dijo al Danish newspaper Politiken Wencke Gwozdz, quien es profesora en comportamiento y sustentabilidad del consumidor en la Escuela de Negocios de Copenagüe.

La obesidad incrementa la probabilidad de varias enfermedades, particularmente la enfermedad cardiovascular, la diabetes tipo 2, apneas nocturnas, ciertos tipos de cáncer y osteoartritis.

Mito americano

En Estados Unidos, las madres que tienen un trabajo de día completo han sido frecuentemente acusadas de ser una de las razones detrás de la epidemia de la obesidad entre los niños. Las madres que trabajan tienen menos tiempo para la preparación de comidas saludables para sus hijos o asegurarles actividad física regular.

El artículo desafió esa mirada, afirmando que los niños europeos con madres que trabajan no tienen una mayor medida de cintura o un porcentaje más alto de grasa respecto a otros niños.

“Nuestro análisis brinda mínima evidencia para cualquier asociación entre trabajo maternal y obesidad infantil, dieta o actividad física”, dice el artículo.

Los investigadores sugirieron que las madres que trabajan tienden a utilizar su dinero para tomarse tiempos libres y cuidar de sus hijos.

“Las madres no tienen una peor calidad de tiempo con sus hijos cuando trabajan. Esta se mantiene estable. Ellas pueden permitirse tener una lavadora, un lavavajillas y un auto los cuales le dan tiempo para pasar con sus hijos. La familia puede permitirse la compra de alimentos saludables y los niños pueden ser motivados a la realización de actividades y entrenamiento para que no se sienten frente al televisor” dice Gwozdz.

Ayuda pública para el cuidado de los niños

“Las madres que trabajan tienden también a ser más educadas y tener mejores conocimientos sobre alimentación saludable. Esa es la gran diferencia entre Europa y Estados Unidos”, señaló Gwozdz.

La investigación ha demostrado que existe un vínculo entre obesidad infantil y madres trabajadores en Gran Bretaña y Estados Unidos, a contraposición de Europa continental, debido a diferentes estilos de vida y estructura social.

“Las madres que trabajan en Gran Bretaña y Estados Unidos tienen tiempos más complicados que las madres en Europa continental. Ellas reciben menos ayuda pública para el cuidado de los niños, y la ayuda que obtienen es de menor calidad que el de muchos países de Europa” dice Gwozdz.

“Los Americanos tienen además un estilo de vida diferente y usualmente sirven grandes porciones, y cuando está ahí en el plato, te lo comes” agregó.

La investigadora puso énfasis en que es importante mirar hacia las instituciones de cuidado y ayuda de los niños para combatir la obesidad entre los niños.

“La cuestión no reside en si las mujeres deberían estar o no en casa, deberíamos preguntarnos cómo podemos mejorar las instituciones donde se encuentran los niños mientras sus madres trabajan. Suecia es un buen ejemplo dado que es obligatorio que los jardines de infantes y escuelas sirvan comidas que cumplan con ciertas reglas para una comida saludable” dice Gwozdz.  

Fuente: Euractiv.com