Casi cinco de cada 10 chicos aún carecen de un sistema de
cobertura de salud en Argentina, según el último informe Barómetro de la Deuda
Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA). Esta
situación, que afecta al 46,2% de los niños y adolescentes en los grandes
centros urbanos del país, se refiere a la falta de obra social, mutual o
prepaga.
La situación de vulnerabilidad depende del lugar que se
analice. El conurbano bonaerense y Gran Córdoba –que incluye la ciudad de
Córdoba y el área metropolitana que la circunda– son los lugares con mayor
déficit en salud, con un 53,0% y 48,4% respectivamente.
Mientras que en el resto de los aglomerados urbanos del
interior proyectan una situación cercana al promedio nacional, la situación es
menos deficitaria para niños y adolescentes en la ciudad de Buenos Aires, pues
la falta de obra social sólo afecta a dos de cada 10 chicos.
A falta de una cobertura médica, el estudio también analiza
la distancia de servicios públicos como hospitales y salas con respecto al
hogar del chico. Y es considerado como un "factor de vulnerabilidad"
cuando el recorrido supera las 10 cuadras.
La Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) está a cargo
del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad y se realiza en 5.712
hogares de 20 aglomerados urbanos de 80.000 habitantes y más. "En esta
situación se encontraba, en el último trimestre de 2012, el 14,7% de la niñez y
adolescencia urbana, si bien a lo largo del trienio analizado se registra una
leve caída de la proporción de niños/as en dicha situación", especifica.
Este progreso en cuanto a mayor cercanía de los centros de salud se observa en
el Gran Buenos Aires, estable para el resto de los aglomerados y peor en el
caso del Gran Córdoba.
A pesar de la vulnerabilidad en la atención médica, en la
gran mayoría el estado de salud se calificó como "muy bueno" (60,5%)
y "bueno" (36,1%) según los adultos de referencia, como madre, padre
o adulto responsable de la crianza.
El análisis también se centra en los datos de pobreza e
indigencia de la niñez. En este sentido, el 22,2% de los menores de hasta 17
años en los grandes centros urbanos de Argentina poseen las necesidades básicas
insatisfechas (NBI).
Este indicador se encarga de medir la "pobreza
estructural", e incluye características de condiciones de vida
–higiénicas, ambientales, de vivienda– más allá de los ingresos mensuales del
hogar que habita el niño o adolescente.
La ciudad de San Miguel de Tucumán y sus alrededores
registró el índice más alto con carencias básicas, pues afecta al 28,4 por
ciento de los niños.
Por ejemplo, el 40% de la niñez y adolescencia urbana en
2012 residía en viviendas sin acceso al gas de red, situación de déficit que no
experimentó variaciones indicativas en los últimos tres años. Y el 17,1% de la
infancia y adolescencia en viviendas que no tienen acceso a agua corriente.
Fuente: Infobae