Esta clase de interrupción del embarazo existe en la ley
costarricense, pero en la práctica está prohibido y castigado.
Esta historia ya la conoce la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH), en Washington. Aurora acudió a esa instancia esta
semana para pedir que Costa Rica haga aplicable el artículo de una ley que sí
permite el aborto en casos como el de ella, pero que luego es "letra
muerta”. Así lo califica el Colectivo por derecho a decidir, un grupo de
feministas que ha apoyado a esta mujer y a otra costarricense que también
acudió a la CIDH en 2008 con una petición similar.
En la ley existe el aborto terapéutico, pero en la práctica
el aborto está prohibido y castigado en Costa Rica, no importa si es
terapéutico o no. En las sombras, sin embargo, miles de abortos ocurren en
laboratorios privados, en la habitación de una adolescente y hasta en algún
consultorio de un hospital público. Los últimos datos disponibles son de 2007 y
estiman que hubo 27.000 abortos en solo un año, de acuerdo con la ONG llamada
Asociación Democrática Costarricense.
Aurora quiso hacerlo por el camino legal. Pidió permiso a
las autoridades del hospital de su jurisdicción y nunca se lo otorgaron. Acudió
entonces a las Sala Constitucional, un alto tribunal de amplias potestades que
hoy puede permitir la reelección presidencial y mañana puede ordenar al Estado
construir una rampita en la acera de un pueblo. Son tantos los casos, que el
recurso de amparo de Aurora lo resolvió en febrero, casi dos meses después de
que ella vio morir a su hijo recién nacido.
El feto no podría sobrevivir y la madre se exponía a tener problemas de salud
El feto había sido diagnosticado con un síndrome llamado abdomen
pared. Tenía abierta la pared abdominal y expuestos el corazón, el hígado y los
intestinos. Tenía una escoliosis grave y costillas cortas. No desarrolló las
piernas. Las posibilidades de sobrevivencia eran cero y las de perjuicio para
la madre, muchas, recordó Margarita Salas, portavoz del Colectivo Derecho a
Decidir.
“Nació antes de la respuesta de la Sala Constitucional que,
de cualquier forma, no le dio la razón. Reconoció que pudo haber afectaciones a
la salud de Aurora, pero no ordenó al sistema sanitario corregir el error. El
artículo del Código Penal es claro en que debe permitirse el aborto terapéutico
cuando está en riesgo la vida de la madre, pero también su salud. En este caso
es indudable la afectación a su estado de salud. Para empezar, en lo psicológico”, dijo Salas. Ella cree posible que el Estado corrija la aplicación
legal antes de que ocurra una demanda formal de la CIDH ante la Corte de
Derechos Humanos o se dé una eventual condena, como ya ha ocurrido por
insuficientes garantías en procesos legales y por no permitir la fertilización
in vitro.
El tema del aborto no es fácil en Costa Rica. Además de la
oposición de sectores conservadores, ligados en buena parte a doctrinas
cristianas, en el país hay varios frentes abiertos con temas que tocan la
moral, la vida, la religión y la ciencia. Hay debate sobre la legitimidad
formal de parejas del mismo sexo, sobre investigaciones biomédicas y sobre la
fecundación in vitro, un método que la Corte Interamericana ordenó permitir en
Costa Rica pero que aún no se aplica por desacuerdos legislativos sobre la
forma de implementarlo.
Consultado sobre este reclamo planteado ante la CIDH, el
portavoz del Gobierno, Carlos Roverssi, evitó entrar en detalles y dijo que
esperarán la comunicación desde Washington para hacer las consideraciones
legales y ver a fondo la petición de Aurora y las activistas.
El caso de la otra costarricense a quien se le negó el
aborto terapéutico cumplió cinco años en las gavetas de la CIDH sin que hasta
el momento se conozcan avances. Se conoció como el caso de “A. N.”, quien se
vio obligada a llevar a término su embarazo y dar a luz un feto muerto, según
el Centro por los Derechos Reproductivos, otra ONG basada en Washington.
Fuente: Diario El País (Internacional)