Por supuesto, hablar del Hospital de Pediatría Profesor
Doctor Juan P. Garrahan significa referirse al enfoque multidisciplinario con
el que son tratados los pacientes, que ha sido el modelo para la atención
pediátrica de este nosocomio reconocido en todos los ámbitos científicos. Por
esa razón, es tan importante destacar sus avances.
En el caso, por ejemplo, del Banco Público de Sangre de
Cordón Umbilical, todos los procedimientos operativos -que implican el
trasplante de células madre hematopoyéticas, CPH o stem cells- se realizan
dentro de las normas de buenas prácticas de manufactura, porque está habilitado
por la máxima autoridad local en materia de trasplantes, el Incucai. La
donación es absolutamente altruista, ya que almacenar estas células en forma
privada, para uso personal o familiar, no constituye ninguna garantía de
terapias futuras. Por ahora, las células madre de sangre de cordón umbilical
poseen cualidades terapéuticas similares a las de la médula ósea: sólo pueden
ser utilizadas para tratar enfermedades de la sangre. Es decir, se está frente
al "milagro" de que, con el cordón que antes se descartaba, hoy se
puede salvar la vida de otro ser humano de cualquier parte del mundo.
Con respecto al Hospital de Día Clínico-Oncológico, su
actividad es de tal calidad en la recepción y el seguimiento de las
enfermedades de los pacientes -provenientes de todo el país y sin cobertura
social casi el 50 por ciento de ellos- que las autoridades se han visto en la
necesidad de responder adecuadamente a esa demanda, por lo cual, este año se ha
puesto en marcha el proyecto del nuevo edificio para la atención integral
clínico-hemato-oncológica.
Las cifras llaman realmente la atención: en la actualidad,
la inmensa tarea de tratar a los niños enfermos en todas sus etapas se
desarrolla en una planta de 750 metros cuadrados, que se fue remodelando según
los nuevos requerimientos, pero la obra iniciada ahora contempla la
construcción de 4800 metros cuadrados para asistencia, 1600 para atención ambulatoria
y otros 1600 para una nueva unidad de trasplante de médula ósea y otra sala de
internación de pacientes inmunodeprimidos. En un entrepiso técnico estarán las
instalaciones de apoyo. Este remarcable esfuerzo científico cuenta con el
aporte de la Fundación Nuria, la Fundación Garrahan y el propio hospital.
Muchas veces, sobre todo en las recientes campañas
políticas, hemos oído hablar de equidad. Dar cuenta del trabajo que,
silenciosamente, lleva adelante todos los días la comunidad del Hospital Garrahan
significa hablar de equidad, pero con mayúsculas: su consigna ha sido, desde
siempre y hoy incluso más, entregar al que menos tiene y más necesita, sin
importar su lugar de residencia, una respuesta médica de vanguardia, sólo
comparable con la que brindan los mejores centros públicos o privados de la
Argentina o del extranjero. Es de esperar que los argentinos sean conscientes
del enorme patrimonio humano que hemos logrado construir, para cuidarlo,
preservarlo y contribuir a su crecimiento.
Fuente: Diario La Nación