Algunos avances en las herramientas tecnológicas de la
cotidianidad han ayudado a las personas que padecen ciertos límites motrices.
En el caso de la hipoacusia, hablar por teléfono representa
una barrera si no existe la tecnología adecuada. En general, el aviso de
llamada se hace mediante dispositivos de luces y, a partir de las
video-llamadas, preanunciadas en los capítulos de “Los supersónicos”, la
comunicación a distancia mediante el lenguaje de señas es una posibilidad real,
aunque es necesario una conexión rápida a Internet. Incluso, para aquellos que
no están familiarizados con ese lenguaje, existen aplicaciones que lo traducen a
texto. También hay numerosos desarrollos de investigadores que se dedican a la
tecnología adaptativa, para hacer más accesible la vida cotidiana de las
personas que tienen alguna discapacidad. El ingeniero electrónico Luis Rodolfo
Campos, presidente del Centro Argentino de Medios Alternativos de Comunicación
(CAMAC), desde 1986 trabaja con este tipo de herramientas: juguetes, casas,
teclados para la computadora o mouses son adaptados según la necesidad de cada
persona. Por ejemplo, entre los equipos con los que cuentan, CAMAC tiene un
mouse que se activa con tan solo un movimiento voluntario, para aquellas
personas con movilidad reducida.
Pero no sólo es importante que los aparatos estén adaptados,
sino también los sistemas operativos que usa cada equipo. Vinux es un programa
de distribución gratuita que es específico para personas con discapacidad o
deficiencia visual. Algunas de las funciones con la que este tipo de desarrollo
cuenta es el lector de voz, principalmente, y también tiene aplicaciones para agrandar
la pantalla, o para instalar un teclado braille.
En el ámbito estatal, los organismos encargados de trabajar
en el crecimiento de avances tecnológicos para personas con alguna discapacidad
son el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, dependiente del Ministerio
de Industria, el programa Apoyo Tecnológico para la Discapacidad (AteDis), del
Ministerio de Planificación, y la Red Inclusiva de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
Algo que en general pasa desapercibido pero que es
fundamental es la adaptabilidad de las páginas web. En el artículo “Avances
tecnológicos de atención a la diversidad”, María Dolores García Fernández, de
AteDis señala: “Es el acceso de todos a la Web. Significa que cualquier
individuo usando cualquier navegador o cualquier tecnología para navegar en
Internet puede visitar cualquier sitio y lograr un total y completo
entendimiento de la información contenida en él, como así también tener la
total y completa habilidad de interactuar en el sitio sin enfrentarse con
barreras tecnológicas”. Algunas herramientas que evalúan la accesibilidad de
las páginas web son “Hera” o “Examinator”.
La comunicación crea redes sociales humanas que son
cruciales para la calidad de vida de todas las personas. El trabajo y
desarrollo en la adaptabilidad de las tecnologías de la información y la
comunicación se vuelve entonces fundamental para generar una mayor inclusión de
aquellos que tienen una discapacidad física. No sólo porque no hacerlo sería
otra forma de exclusión y discriminación, sino porque estas herramientas
amplifican las oportunidades de todos y todas en materia de socialización,
trabajo y educación.
Leé la nota central: “Paralizada, aprendí a'hablar' con mis ojos”.
Fuente: Diario Clarín