Según un estudio, "esta hormona regula las áreas
responsables de las deficiencias sociales en niños con este trastorno"
La oxitocina es una hormona que produce el cerebro y que se
cree que está implicada en procesos sociales como el reconocimiento emocional,
el amor o la confianza. Según algunos estudios, a veces esta hormona mejora la
habilidad de empatizar y conectar socialmente “y se cree que reduce los
comportamientos repetitivos”, informa The New York Times. Aunque también
algunas investigaciones no han encontrado relación alguna y, todavía, ninguna
ha llegado a determinar si su uso a largo plazo es positivo o negativo.
El estudio analizó a 17 niños y adolescentes con autismo a
los que se le sometió a dos sesiones de imaginación cerebral. En cada una, los
participantes recibieron una dosis de oxitocina o un placebo con un espray
nasal y se les preguntó que describieran una imagen con ojos de persona o de
coches.
Los resultados concluyeron que, en comparación con las
sesiones en las que se administró placebo, cuando los niños inhalaban la
hormona su actividad cerebral se restablecía temporalmente; exactamente,
aquellas regiones dedicadas al proceso de información y vinculadas con la
percepción social y las deficiencias emocionales. Aunque esto solo ocurría con
las fotos de personas.
La hormona del amor parecía no tener ningún efecto cuando el
niño describía la foto de vehículos, agregan los autores en el estudio. “En
otras palabras, lo que hace esta hormona es ayudar a mostrar al cerebro la
diferencia entre lo social y lo no social”, añade la investigación publicada
ayer lunes en Proceedings of the National Academy of Science.
A pesar de que las dosis de oxitocina no modificaron las
habilidades de los menores durante la investigación, lo que indica, según los
autores, “es que, tal vez, si los niños inhalan esta hormona antes de comenzar
una terapia conductual -modificación de comportamiento mediante técnicas de
exposición, juego u otras- puede potenciar los efectos de la misma”. Estudios
previos a este habían mostrado la existencia de niveles más bajos de esta
hormona en sangre en menores con autismo que entre aquellos con un desarrollo
normal.
“Nuestros resultados son particularmente importantes
teniendo en cuenta la urgente necesidad de tratamientos para contrarrestar la
disfunción social en los trastornos del espectro autista”, agregó la experta.
“Pero no quiero que ahora una gran cantidad de padres empiecen a dar a sus
hijos oxitocina porque no hemos concluido que inhalar esta hormona sustituya a
los tratamientos que existen para tratar este trastorno”, concluyó Gordon.
El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados
Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) anunció el pasado marzo que uno de cada
50 niños en edad escolar del país padecía un trastorno del espectro autista
(Síndrome de Asperger, Autismo y Trastorno del desarrollo no específico), una
cifra que supera la estimación federal elaborada hace tan sólo un año en la que
se indicaba que uno de cada 88 menores sufría esta psicopatología.
Estos trastornos están acompañados por deficiencias en la
interacción social y, en la mayoría de los casos, se presentan patrones restringidos,
repetitivos y estereotipados del comportamiento. A pesar de que muchos de los
niños son diagnosticados a la edad de 8 años, últimamente, ha habido un
incremento del número de casos entre los menores de tres años.
Fuente: Diario El País