Según un trabajo realizados por
investigadores ingleses, muchos pacientes superan la dosis diaria recomendada a
través de los medicamentos, por lo que están más expuestos a problemas
cardiovasculares. Por eso, recomiendan que los envases y prospectos de los
fármacos tengan bien informado los niveles de sodio que aportan al organismo.
Los investigadores de la Universidad de Dundee y University
College Lodon, en la capital del Reino Unido, pusieron en la mira la cantidad
de sal de los fármacos, un tema casi ignorado por quienes padecen presión arterial.
En este sentido, hallaron que usar la dosis máxima diaria de algunos
medicamentos “excedería los límites diarios recomendados para el sodio, sin
ingesta dietética adicional”.
En un artículo publicado en British Medical Journal, estos
investigadores abogan por que el contenido de sodio de los medicamentos deba
estar claramente etiquetado en los fármacos de la misma manera en la que lo
está en los productos alimenticios. Numerosos estudios han demostrado que el
exceso de sal es perjudicial para la salud del corazón. Muchos medicamentos
comúnmente prescritos tienen sodio agregado para mejorar su absorción en el
cuerpo, pero se desconoce el efecto de esta práctica.
Entre las conclusiones, los investigadores aconsejan que se
advierta a la población acerca de los "potenciales peligros de la ingesta
alta de sodio a través de los medicamentos recetados" y que las
formulaciones que contienen sodio "se prescriban con precaución, sólo si
los beneficios percibidos superan los riesgos".
El equipo de investigadores, dirigido por Jacob George,
profesor clínico y consultor honorario en Farmacología Clínica en la
Universidad de Dundee, comparó el riesgo de eventos cardiovasculares (ataque
cardiaco no mortal, ictus no fatal o muerte vascular) en pacientes que toman sodio a través de
medicamentos efervescentes, dispersables y solubles con los que ingieren las
versiones no sódicas de los mismos fármacos entre 1987 y 2010.
Los autores hicieron un seguimiento de 1,2 millones de
pacientes en Reino Unido durante un promedio de poco más de siete años, tiempo
en el que se produjeron más de 61.000 incidentes cardiovasculares. Se tuvieron
en cuenta factores que pueden afectar a los resultados, como el índice de masa
corporal, el tabaquismo, la ingesta de alcohol, historia de varias enfermedades
crónicas y el uso de ciertos medicamentos.
En general, los investigadores hallaron que los pacientes
que toman los medicamentos efervescentes, dispersables y solubles que contienen
sodio presentaban un 16 por ciento más de riesgo de sufrir un ataque al
corazón, un accidente cerebrovascular o una muerte vascular en comparación con
otros enfermos que están tomando las versiones que no contienen sodio.
Los pacientes que ingerían los medicamentos que poseen sodio
también eran siete veces más propensos a tener la presión arterial alta y sus
tasas de mortalidad general se elevaron un 28 por ciento. Estos eventos son
impulsados en gran parte por un aumento del riesgo de hipertensión y accidente
cerebrovascular.
Los autores reconocen que todavía hay cierta controversia
con respecto a la relación entre el sodio en la dieta y los eventos
cardiovasculares, pero dicen que sus hallazgos "son de importancia para la
salud pública". "La prescripción de estas formulaciones que contienen
sodio se debe hacer con precaución y los pacientes a los que se les prescriben
deben ser estrechamente monitorizados para vigilar la aparición de la
hipertensión", concluyen.
Los regímenes de alimentación modernos contienen cantidades
excesivas de sal. El consumo de más de 5 gramos por día en ciertas personas
aumenta la prevalencia general de la hipertensión. Este padecimiento es el
principal factor de riesgo para infartos, accidentes cerebrovasculares e
insuficiencia renal y cardíaca. Según la OPS, en muchos países de las Américas,
el consumo de sal triplica el nivel recomendado.
Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica