martes, 3 de diciembre de 2013

Un estudio alerta sobre los problemas derivados de los altos niveles de sal de los fármacos

Según un trabajo realizados por investigadores ingleses, muchos pacientes superan la dosis diaria recomendada a través de los medicamentos, por lo que están más expuestos a problemas cardiovasculares. Por eso, recomiendan que los envases y prospectos de los fármacos tengan bien informado los niveles de sodio que aportan al organismo.

El consumo excesivo de sal es un problema de salud mundial, que afecta a millones de personas. Los efectos sobre la presión arterial son conocidos, aunque en la mayoría de los países los esfuerzos por reducir la cantidad en la dieta diaria no tiene los resultados deseados. Ahora, un estudio realizado en Londres pone el acento en un tema dejado de lado en la lucha contra el sodio: la presencia en los medicamentos de toma diaria. Según los investigadores, quienes toman fármacos de forma diaria verían afectados los límites en el consumo de sal, lo que podría generar problemas cardiovasculares inesperados. Por esto, piden revisar no sólo la producción de los mismos, sino además la prescripción compulsiva.

Los investigadores de la Universidad de Dundee y University College Lodon, en la capital del Reino Unido, pusieron en la mira la cantidad de sal de los fármacos, un tema casi ignorado por quienes padecen presión arterial. En este sentido, hallaron que usar la dosis máxima diaria de algunos medicamentos “excedería los límites diarios recomendados para el sodio, sin ingesta dietética adicional”.

En un artículo publicado en British Medical Journal, estos investigadores abogan por que el contenido de sodio de los medicamentos deba estar claramente etiquetado en los fármacos de la misma manera en la que lo está en los productos alimenticios. Numerosos estudios han demostrado que el exceso de sal es perjudicial para la salud del corazón. Muchos medicamentos comúnmente prescritos tienen sodio agregado para mejorar su absorción en el cuerpo, pero se desconoce el efecto de esta práctica.

Entre las conclusiones, los investigadores aconsejan que se advierta a la población acerca de los "potenciales peligros de la ingesta alta de sodio a través de los medicamentos recetados" y que las formulaciones que contienen sodio "se prescriban con precaución, sólo si los beneficios percibidos superan los riesgos".

El equipo de investigadores, dirigido por Jacob George, profesor clínico y consultor honorario en Farmacología Clínica en la Universidad de Dundee, comparó el riesgo de eventos cardiovasculares (ataque cardiaco no mortal, ictus no fatal o muerte vascular) en pacientes que toman sodio a través de medicamentos efervescentes, dispersables y solubles con los que ingieren las versiones no sódicas de los mismos fármacos entre 1987 y 2010.

Los autores hicieron un seguimiento de 1,2 millones de pacientes en Reino Unido durante un promedio de poco más de siete años, tiempo en el que se produjeron más de 61.000 incidentes cardiovasculares. Se tuvieron en cuenta factores que pueden afectar a los resultados, como el índice de masa corporal, el tabaquismo, la ingesta de alcohol, historia de varias enfermedades crónicas y el uso de ciertos medicamentos.

En general, los investigadores hallaron que los pacientes que toman los medicamentos efervescentes, dispersables y solubles que contienen sodio presentaban un 16 por ciento más de riesgo de sufrir un ataque al corazón, un accidente cerebrovascular o una muerte vascular en comparación con otros enfermos que están tomando las versiones que no contienen sodio.

Los pacientes que ingerían los medicamentos que poseen sodio también eran siete veces más propensos a tener la presión arterial alta y sus tasas de mortalidad general se elevaron un 28 por ciento. Estos eventos son impulsados en gran parte por un aumento del riesgo de hipertensión y accidente cerebrovascular.

Los autores reconocen que todavía hay cierta controversia con respecto a la relación entre el sodio en la dieta y los eventos cardiovasculares, pero dicen que sus hallazgos "son de importancia para la salud pública". "La prescripción de estas formulaciones que contienen sodio se debe hacer con precaución y los pacientes a los que se les prescriben deben ser estrechamente monitorizados para vigilar la aparición de la hipertensión", concluyen.

Los regímenes de alimentación modernos contienen cantidades excesivas de sal. El consumo de más de 5 gramos por día en ciertas personas aumenta la prevalencia general de la hipertensión. Este padecimiento es el principal factor de riesgo para infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal y cardíaca. Según la OPS, en muchos países de las Américas, el consumo de sal triplica el nivel recomendado.

Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica