Según parece, cuando el legendario director vio las escenas
quedó tan impresionado que desapareció de los estudios Pinewood por más de una
semana.
Lo cierto es que una vez completado el documental, el
gobierno británico no creyó oportuno mostrarlo y eventualmente el material
quedó olvidado hasta que en los años 80 se recuperó parte de él y así se dio a
conocer, incompleto y con una calidad que no le hacía justicia al trabajo de
Hitchcock.
Algo que sí sucederá cuando a fines de este año se vea la
película restaurada según las ideas del director de Vértigo y su productor Sidney
Bernstein. Una experiencia cinematográfica que los especialistas que trabajaron
en ella describen como brillante y al mismo tiempo extremadamente perturbadora.
"Hay que darles crédito a los cineastas que tomaron ese material atroz y
lo convirtieron en un film que es inteligente, emocionante, instructivo y al
mismo tiempo abominable", explicó ayer Toby Haggith, curador del museo,
encargado de la compleja tarea de dar a conocer ese film de Hitchcock que hasta
horrorizó al propio maestro del terror.
Fuente: Diario La Nación