jueves, 16 de enero de 2014

Un Colegio Cardenalicio con más diversidad

Ya no va más el eurocentrismo, el Colegio Cardenalicio debe representar la realidad de la Iglesia Universal; ya no va más la obsesión por hacer carrera y tampoco esa tradición que indica que ciertas diócesis europeas e italianas automáticamente implican un birrete cardenalicio.

El Papa apuesta por las
Ése fue el mensaje de Francisco al revelar los nombres de los primeros cardenales de su pontificado . Si bien algunos se daban por descontados -como el secretario de Estado, Pietro Parolin, y el prefecto para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller-, otros fueron una sorpresa. Y volvieron a marcar claramente cuál es la visión de Iglesia de Francisco: una Iglesia preocupada por las periferias del mundo, por los últimos -por primera vez en la historia Haití, uno de los países más pobres del planeta, tiene cardenal-, que tenga como líderes no a prelados ambiciosos, preocupados por su carrera y con estilo de vida principesco, sino a pastores preocupados por sus ovejas.

De hecho, otro de los aspectos más destacados de esta primera designación de cardenales del Papa es su ruptura con la tradición que indica que los titulares de las mayores diócesis italianas -como Milán, Turín, Nápoles, Palermo, Bologna, Florencia, Génova y Venecia- deben ser cardenales.

En ese sentido, dejó sin birrete tanto al arzobispo de Venecia, Francesco Moraglia, como al de Turín, Cesare Nosiglia, descolocando tanto al bloque de los cardenales Mauro Piacenza y Angelo Bagnasco, por un lado, como al del cardenal Camillo Ruini, por otro. Francisco prefirió darle la púrpura al arzobispo de Perugia, Gualtiero Bassetti, porque creyó que se la merecía. El último cardenal que tuvo esa ciudad fue en 1853 Gioacchino Pecci, que se convirtió luego en León XIII.

El Papa tampoco le dio el birrete púrpura a ningún presidente de consejo pontificio ni al bibliotecario y archivista del Vaticano, como ocurrió en el pasado. "De esta forma, está diluyendo futuras expectativas en la curia romana y está poniéndole un freno a la obsesión de hacer carrera", explicó el vaticanista Gerard O'Connell.

Otra exclusión que dio que hablar fue la del arzobispo de Malines-Bruselas, el conservador André-Joseph Léonard, considerado un candidato.

Así, quedó en evidencia con esta primera tanda de cardenales que Jorge Bergoglio empezó un proceso tendiente a poner un freno a esa desproporción que había en el último cónclave, en el que más del 50% de los cardenales electores eran europeos y casi el 25%, italianos. Y donde Estados Unidos tenía 11 cardenales electores, mientras que Brasil, el país con más católicos del mundo, sólo cuatro.

El Papa quiere un colegio cardenalicio que represente la realidad y la diversidad de la Iglesia Católica, que en América latina tiene alrededor del 40% de sus fieles, y que refleje esa Iglesia en estado de misión permanente de la que habló en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium , atenta a las periferias existenciales del mundo.

Fuente: Diario La Nación