jueves, 24 de abril de 2014

Alcohol: otro tema para hablar con los hijos

Antes, y no hace tantos años, los padres creían saber siempre cuándo era el momento apropiado para hablar con sus hijos de determinados temas. Sin embargo, la experiencia y algunos estudios han demostrado que sobre alcohol y alcoholismo es mucho lo que todavía padres y madres tienen que aprender, lo mismo que el resto de la sociedad. Los especialistas coinciden: no hay que esperar hasta la adolescencia para empezar a hablar de la problemática del consumo abusivo de alcohol; ya desde los 5 años se puede abordar ese tema con los hijos, porque los chicos muy pequeños ya intuyen que se trata de algo fundamental.

En efecto, una encuesta privada, realizada dentro de la campaña "Entre padres e hijos" de Cervecería y Maltería Quilmes, arrojó datos muy esclarecedores al respecto. En primer lugar, es muy alentador que exista un fuerte consenso entre los adultos con respecto al valor del diálogo: un 87 por ciento contestó que estaba de acuerdo en que es la mejor vía de prevención. Sin embargo, también hubo un 91% de los encuestados que, aunque piensan que los adolescentes y jóvenes toman mucho, creen que su hijo no toma "nada"; por eso mismo, a la hora de ser consultados sobre por qué creen que los jóvenes toman, no piensan que haya responsabilidad familiar en ningún caso (sólo hasta un 6% lo creen) y sí atribuyen ese consumo al deseo de "pertenecer a un grupo" (37%) o "porque los amigos toman" (43%) o porque "les parece divertido" (29 por ciento).

Este y otros estudios semejantes dejan en claro el papel fundamental de los padres y del entorno familiar en concientizar sobre el problema del alcoholismo a adolescentes y jóvenes, y lo que muestran en muchos casos es que hay una ausencia concreta: por ejemplo, un 67% de los encuestados no habla con los padres de los amigos de sus hijos sobre el consumo y el abuso del alcohol, que cada vez aparece más a menudo en las crónicas de los medios. Y los especialistas otra vez coinciden en señalar que entre los principales responsables de concientizar están la familia (90%), el Estado/gobierno (33%) y la escuela (30 por ciento).

Lo que muchos padres no comprenden, o se niegan a comprender, es que la principal manera de educar en estos temas es dando el ejemplo. Si se pretende que un joven consuma moderadamente, es necesario que los adultos que lo rodean también lo hagan, y desde el vamos. La gran cantidad de información que hoy circula y que hace foco, sobre todo, en los más jóvenes, exige que haya un adulto siempre dispuesto a aclarar lo que sea necesario y a ejercer su función indelegable de guía. Sobre todo, cuando las estadísticas del Programa Nacional de Prevención frente al Consumo Excesivo de Alcohol del Ministerio de Salud informan que, entre los estudiantes secundarios, la edad de inicio promedio en el consumo de bebidas alcohólicas es de 13 años.

Es evidente, entonces, que en todas las edades y sobre todos los temas que pueden preocupar tanto a los adultos como a los niños que de ellos dependen la mejor herramienta es el diálogo franco. La mejor herramienta, pero también la más difícil de alcanzar, muchas veces por la falta de práctica, por temores o, incluso, por falta de conocimientos. Por ello, hay que alentar a todos los sectores de la sociedad -tanto estatales como privados- para apoyar campañas de concientización y de educación, como algunas que están ya en la calle.

Desde estas columnas, siempre hemos hecho hincapié en que educando a los hijos también nos educamos, y, aunque no se puede renunciar nunca a la responsabilidad de ser padre, sí se puede pedir ayuda para lograrlo. Cuando se logra, ese efecto benéfico se traslada al resto de la sociedad, aunque no siempre sea inmediatamente visible.

Fuente: Diario La Nación