jueves, 15 de mayo de 2014

La hipertensión arterial, ese enemigo silencioso

Popularmente llamada “presión alta”, afecta a uno cada tres adulos mayores de 25 años en el planeta, más de mil millones de personas, y es uno de los principales factores desencadenantes de cardiopatías y accidentes cardiovasculares.

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, y como todos los años se busca concientizar a la población sobre esta enfermedad que es la Principal causante de invalidez y muerte en todo el mundo. En Argentina cerca de la mitad de la población es hipertensa y lo desconoce.

La hipertensión arterial se manifiesta como una enfermedad cuyos tres grandes problemas radican en: su detección; su correcto tratamiento y la adherencia del paciente al tratamiento.

La creencia extendida entre las personas es que la hipertensión arterial se manifiesta a través de dolores de cabeza, de nuca, mareos u otros síntomas similares; sin embargo, la realidad es que se trata de una patología que no presenta síntomas. Por tal motivo, muchas personas que no exhiben ningún tipo de indicio de padecer la enfermedad no pueden creer o no se les ocurre pensar que son hipertensos.

Dada esta característica, la única alternativa para estar al tanto de esto es por medio de la medición periódica de la presión arterial, incluso a edades tempranas de la vida. Una cuestión fundamental a considerar es que los hijos de padres hipertensos con frecuencia padecen también la enfermedad, y muchos de ellos transcurren años de su vida sin un diagnóstico establecido por no realizar una medición anual de la presión arterial a partir de los tres años.

En nuestro país la mitad de las personas con hipertensión desconocen padecer la enfermedad; es por ello que se requieren más y mejores campañas de detección de la misma.

Su correcto tratamiento

En la actualidad existen instrumentos capaces de lograr un adecuado y efectivo control de la presión arterial en personas que sufren de hipertensión.

Para algunos pacientes, una dieta sana, la realización de ejercicio, la mantención de un peso saludable y la reducción en el consumo de sal pueden ser suficientes, sin embargo, la gran mayoría requerirá medicación complementaria. De hecho, es habitual que se necesite la combinación de dos o más medicamentos, cuya prescripción estará en manos de la evaluación médica del profesional.

La adherencia del paciente a su tratamiento a largo plazo

En la mayoría de los casos la hipertensión arterial no se cura sino que se continúa con un tratamiento de medicamentos a lo largo de los años. Este aspecto es el principal problema que se presenta pues más de la mitad de los pacientes abandona el tratamiento.

En relación a esta problemática y buscando disminuirla, uno de los métodos que más interés ha despertado en los últimos años y que se ha establecido en guías nacionales e internacionales médicas es la medición domiciliaria de la presión. Los beneficios de esta modalidad de control es que proporciona información al paciente y al médico sobre la evolución de la enfermedad, favorece una adecuada indicación de las dosis de medicación a emplear y su forma de distribuirla durante el día, y simultáneamente mejora la adherencia al tratamiento por parte del paciente, que de esta manera es partícipe activo del mismo, en contraposición a ser un sujeto pasivo que no se involucra.

En la actualidad se utilizan, generalmente, equipos automáticos cuyo manejo es sencillo y permite evitar muchos errores técnicos que se cometían con el método tradicional. Las recomendaciones son que las mediciones las realice el paciente, sentado y con el brazo apoyado sobre una mesa; se indica colocar el manguito en el brazo “no hábil”, de ese modo la mano más diestra queda libre para manejar el equipo. Se realizan tres mediciones consecutivas, con intervalos de un minuto entre cada una de ellas, y se registra el promedio de las dos últimas. Las mediciones deben realizarse por la mañana antes de la medicación y por la tarde, durante una semana. Una semana de control por mes es lo recomendado, ya que se debe evitar una dependencia excesiva a la medición de la presión arterial, que en algunos pacientes se puede transformar en una verdadera “presuromanía” (obsesionarse con la medición de la presión).

La información que se obtenga de este control del paciente será muy valorada por el médico y, al mismo tiempo, el paciente se sentirá satisfecho con su participación e involucramiento en el registro y seguimiento de su presión arterial.

Asimismo, existe la técnica de la Medición Ambulatoria de Presión Arterial (MAPA), cuyo empleo se realizará cuando el médico lo considere necesario. Se trata de un equipo que el paciente tiene colocado por 24 horas y que efectúa mediciones periódicas de la presión arterial durante sus actividades habituales, incluso el sueño nocturno. La ventaja de esta metodología radica en la capacidad de medición durante la rutina cotidiana del paciente y que permite evaluar el comportamiento nocturno de la presión, información esencial al momento de evaluar el riesgo cardiovascular y, particularmente, el cerebrovascular. La limitación, por otra parte, es el mayor costo y la menor disponibilidad de equipos.

“Nuestra experiencia en el ICBA es que logramos el control adecuado en el 80% de los pacientes” afirma el Dr. Alberto Villamil, Jefe de la Sección de Hipertensión Arterial del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, ICBA. Dentro de este contexto, las actuales guías nacionales e internacionales han direccionado su atención en mejorar la salud poblacional, incorporando y estimulando el uso de técnicas de bajo costo y de amplia disponibilidad, para así lograr que la mayor cantidad de pacientes alcancen la normalización de la presión arterial. En correspondencia con este panorama, “en la Sección de Hipertensión Arterial del ICBA se realiza un entrenamiento con los pacientes para que efectúen un auto-monitoreo y también se dispone de equipos que permiten la medición ambulatoria las 24 horas” dice el Dr. Villamil. 

El sodio y la dieta

Muchos pacientes hipertensos creen que con solo dejar de agregar sal a las comidas es suficiente. Refieren “como sin sal”, pero no tienen en cuenta la “sal invisible”, es decir aquella que está en los alimentos o productos alimentarios, y suelen excederse con el consumo de sodio. El 75% del sodio ingerido proviene de alimentos procesados industrialmente. Es por ello que conviene recomendar al hipertenso evitar estos alimentos y brindarle una amplia información al respecto. Con la gran diversidad de productos industrializados que existen hoy en día en el mercado y en vías de aumento, se hace difícil volcar la información de todos ellos. Sin embargo, cabe destacar que una buena forma de poder cumplir con el plan alimentario hiposódico (bajo en sodio), es seguir las pautas de una alimentación saludable con la excepción de que se deben seleccionar panes o galletitas y quesos sin sal, y evitar lo máximo posible los productos industrializados. La siguiente tabla es una guía para poder hacer una adecuada selección de alimentos en el plan alimentario controlado en sodio.

Cabe destacar que un hipertenso controlado mientras adopte una alimentación saludable con alimentos con bajo o moderado contenido de sodio, puede incorporar alimentos de alto contenido en sodio con frecuencia semanal con el asesoramiento nutricional correspondiente y debe tratar de evitar completamente los de muy alto y mayor contenido en sodio, excepto en ocasiones especiales donde pueden llegar a incorporarse con mucha moderación.

Por otro lado, es fundamental que como profesionales de la salud, eduquemos al paciente hipertenso con respecto a que, si su hipertensión está controlada sigue siendo un paciente hipertenso. Por lo cual debe seguir el plan alimentario saludable controlado en sodio para prevenir un posible aumento de presión arterial y enfermedad cardiovascular. Esto es muy importante, porque muchos de estos pacientes refieren en la consulta nutricional no ser hipertensos, debido a que toman medicación antihipertensiva y/o tienen la presión arterial momentáneamente controlada y consecuentemente superan ampliamente la ingesta adecuada.

Fuente: Mirada Profesional