El mundo The Office es, en este sentido, representativo de
un factor poco considerado a la hora de estudiar las diferencias de género en
el mercado laboral. De acuerdo a un libro recientemente publicado en los
EE.UU., la arena corporativa está llena de CEO varones incompetentes que ocupan
sus puestos -en detrimento de las posibilidades de mujeres mucho más capaces-
sólo porque confían más en sí mismos. En El código de la confianza, Claire
Shipman y Katty Kay pasan revista a múltiples investigaciones que muestran cómo
lo que la economía del comportamiento llama "sesgo de autoconfianza"
tiende a estar más marcado entre los hombres y esto les termina jugando a favor
en la carrera laboral.
Tanto en los EE.UU. como en Inglaterra, cuando salen de la
facultad, las mujeres piden entre 20% y 30% menos de salario que sus pares
masculinos para ingresar a una empresa. Cuando se les pregunta "cuánto
merecen", también contestan que deberían ganar menos que los hombres. Otro
estudio divulgado por la compañía Hewlett-Packard reveló que, dentro de la
empresa, las mujeres se postulan para un ascenso cuando consideran que tienen
el 100% de los requisitos que se piden, en cambio los varones toman el riesgo
cuando advierten que poseen el 60% de lo demandado, y descuentan que irán
aprendiendo el resto sobre la marcha.
Cameron Anderson, un psicólogo de Berkeley, afirma que en
muchos casos del tope de la pirámide empresaria se observa que la confianza
puede ser más importante que la capacidad para escalar posiciones. "De
hecho, lo que se ve es que las mejores carreras las realizan aquellos que son
«levemente sobreconfiados», son vistos como más exitosos y como líderes
naturales, y les cuesta menos imponer sus ideas", dice Shipman. Un dato
curioso: en un estudio sobre CEO se descubrió que las jefas mujeres son
juzgadas como más competentes cuando hablan menos; en cambio a los CEO varones
se los consideran mejores cuando hablan más.
¿Qué sucede en la Argentina con el nivel de confianza por
género? Desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Pablo Fajfar
investiga sobre el "sesgo de exceso de autoconfianza" y realiza
mediciones al respecto a nivel local. "En cuanto a la formación de
expectativas acerca del rendimiento de las tareas, se encuentra que las mujeres
tienden a ser más pesimistas que los hombres. En líneas generales, se observa
un cierto sesgo de subconfianza en las mujeres", explica Fajfar a LA
NACION.
La brecha salarial entre hombres y mujeres es un tema de
moda entre los economistas. El gap a nivel mundial se ubica en torno al 30%,
pero con mucha diferencia entre países. De acuerdo con un reciente estudio de
la Cepal, la Argentina presenta un nivel de "equidad de género" que
está por debajo del esperable en base a su índice de desarrollo humano (IDH).
"Aun los países con mayor IDH y más avanzados en la transición
demográfica, como la Argentina y Uruguay, muestran indicadores de equidad
apenas discretos, del 68% y el 70%, respectivamente, ligeramente superados por
Perú, Brasil y Colombia, todos con más de 70 por ciento. Chile, por su parte,
registra un indicador de equidad muy bajo, de sólo 59%, totalmente incongruente
con su nivel de desarrollo, e igual incongruencia puede apreciarse para México
y Costa Rica", sostiene el informe Participación laboral femenina y bono
de género en América latina, que firman Ciro Martínez Gómez, Tim Miller y Pablo
Saad.
Según Víctor Beker, académico de la Universidad de Belgrano
y estudioso del gap salarial entre hombres y mujeres, "la promoción de la
equidad de género no es sólo un fin en sí mismo sino también un medio
indispensable para la reducción de la pobreza. En promedio, a igualdad del
resto de las circunstancias, una mujer gana 100 pesos allí donde un hombre
obtiene 130. Ello hace que la pobreza afecte con mayor gravedad a las
mujeres".
Los jefes ególatras de pocas luces podrán ser buenos para su
propia carrera, pero no para las organizaciones que conducen. Un trabajo
clásico de la psicología del management, realizado una década atrás, lleva por
título El lado oscuro del carisma y categoriza a los malos jefes en
estereotipos que tienen mucho que ver con el señor Burns (de Los Simpson),
Pelopunta (de la tira de historietas Dilbert) y Michael Scott, el personaje que
interpreta Carrell en The Office. El estudio, que explica cuál de estas
personalidades es la más nefasta para los resultados de la empresa en el largo
plazo, fue escrito por Robert Hogan, Robert Raskin y Dan Fazzini, de la
Universidad de Florida.
¿Cuáles son las tres categorías de jefes nefastos? Una es la
del High Likability Floater: el "flotador agradable", que va subiendo
escalones en la organización empresarial gracias a que jamás toma decisiones
difíciles ni se hace enemigos. Como el jefe "Pelopunta" del personaje
de historietas Dilbert, de Scott Adams, se caracteriza por ser un inútil que
termina siendo favorecido por sus superiores para evitar serruchadas de piso
más adelante y bloquear el ascenso de rivales más peligrosos. Su especialidad:
dar la mano y sonreír en los cócteles de aniversario de la empresa, además de
funcionar como "tapón" para el ascenso de quienes realmente se lo
merecen.
El segundo prototipo de jefe nefasto es el que los
académicos de Florida llaman Homme de ressentiment, quien se la pasa nadando
bajo la superficie, pensando mal de los demás y preparando complots contra sus
enemigos. El señor Burns de Los Simpsons, ni más ni menos.
Pero el líder más dañino para las organizaciones, el
Tiranosaurus Rex de los jefes destestables es, según esta investigación, el
manager narcisista. El término narcisista fue acuñado para referirse a una
condición clínica que denota un enamoramiento de uno mismo en 1898 por Havelock
Ellis y luego difundido en los trabajos de Sigmund Freud. Los líderes
narcisistas son arrogantes, usan gestos grandilocuentes y necesitan
permanentemente que los halaguen. Todo esto cubre, en el fondo, una elevada
inseguridad y una frágil autoestima, que los lleva a menudo a actitudes
hostiles con sus empleados. Michael Scott, el líder de The Office, es un animal
arquetípico de esta especie.
¿Durará mucho tiempo este statu quo? Esperemos que sí,
porque hay una larga fila de mujeres periodistas supercompetentes que pugnan
por escribir esta columna de economía no convencional, pero que son reservadas
y no tienen el ego ni la autoestima de este cronista brillante, alto, rubio y
de ojos azules.
Tipos de líderes de pocas luces
El flotador agradable
No se caracteriza por su habilidad para el trabajo, pero sí
para tomar decisiones sin molestar a nadie, y logra así subir escalones.
Homme de ressentiment
Piensa siempre mal de los demás y piensa en forma constante
complots contra quienes considera que son sus enemigos.
Manager narcisista
Es un arrogante, tiene gestos grandilocuentes y necesita ser
halagado siempre; son actitudes que esconden su inseguridad.
Fuente: Diario La Nación