Se trata de dos casos “importados”, dos turistas que
viajaron a República Dominicana para las vacaciones de invierno. Sobre ellos se
montó un “bloqueo de foco” para evitar contagios, aunque creen que es
inevitable que el virus se instale en el país.
La chikungunya es una enfermedad con características
similares al dengue. Se presenta con un cuadro febril y severos dolores
articulares. Se contagia únicamente a través de la picadura de un mosquito
infectado. Su mortalidad es muy baja. Se originó en Africa y a partir de 2000
se expandió a países asiáticos, donde ya hubo 1,9 millón de afectados. En
diciembre último llegó por primera vez a América y en sólo siete meses ya suman
más 300 mil los casos. Más de la mitad están en República Dominicana.
De las dos personas con alta probabilidad de contagio, una
vive en la ciudad de Buenos Aires y otra en territorio bonaerense. De los otros
tres, dos son de la provincia de Río Negro y también viajaron en plan turístico
a las playas de República Dominicana. El otro reside en Córdoba, pero viajó a
otro destino y se cree que es un caso que seguramente se va a descartar.
¿Qué diferencia un caso confirmado de un sospechoso? “Hay un
protocolo de diagnóstico a nivel internacional. Cuando un paciente refiere
síntomas compatibles con la enfermedad y manifiesta haber viajado a un lugar de
riesgo, se le hace un estudio de inmunodiagnóstico (IGM, en sangre)) para
detectar anticuerpos contra la enfermedad. En un primer momento puede dar
negativo, pero si da positivo a los 2 o 3 días, el caso se convierte en
probable. De lo contrario, sigue siendo sospechoso”, explicó Lazovski.
“Para confirmar si se trata de chikungunya –continuó–, hay
dos maneras: mediante antígenos PCR, un estudio que no es tan preciso (en los
dos casos dio un negativo que puede ser falso); y la neutralización, para lo
cual es necesario contar con el virus, que aquí no está y por eso no se puede
hacer. Ya le hemos pedido a la CDC, de los Estados Unidos, y nos prometieron
que lo enviarán en quince días.” Para el especialista, sin embargo, los dos
casos probables debería tomarse como virtualmente confirmados.
¿Qué medidas se adoptan ahora que el virus llegó al país
para que de importado no pase a ser autóctono? Por empezar, la chikungunya no
tiene cura. Sólo se administran analgésicos, antiinflamatorios y antitérmicos.
Los más usuales son ibuprofeno y paracetamol. “Por otro lado, para evitar
contagios debe hacerse un bloqueo de foco en los alrededores de la vivienda del
afectado: en una cuadra a la redonda, se indaga si hay otras personas con
síntomas y se procede a la fumigación y descacharrado exhaustivo, para evitar
la cría de mosquitos”, explicó Lazovski.
No hay necesidad de aislar al paciente. Puede salir de su
casa, sí, pero previamente ponerse un repelente para evitar ser atacado por
mosquitos. El transmisor de la enfermedad es el Aedes aegypti, el mismo que
contagia el dengue. Y aunque el virus no estaba hasta ahora en la Argentina,
ese mosquito sí está presente, por lo que el riesgo de contagio existe.
El titular de Prevención de Enfermedades y Riesgos del
ministerio, Alejandro Krolewiecki, detalló cuáles son los recaudos que deben
tomar las personas que viajen a los países de América Central y el Caribe:
“Cubrirse con ropa y usar repelentes, y en caso de que se pueda, evitar el
viaje”.
La enfermedad puede ser mortal “sólo en el caso de personas
vulnerables, ancianos, bebés o personas con enfermedades crónicas”, explicó
Lazovski. “En República Dominicana hay unos 200 fallecidos sobre un total de
160 mil afectados”, comentó. El 17 de julio pasado, el Centro de Control de
Enfermedades de Estados Unidos (CDC) anunció el primer caso “autóctono” –es
decir, transmitido por un mosquito local– en Florida. En tanto, se registraron
casos “importados” en Brasil, Paraguay y Chile.
Juan Herrmann, director de Epidemiología del Ministerio de
Salud, lo había advertido en una nota que publicó Página/12. “Es probable que
el próximo verano tengamos casos en la Argentina: el virus viene propagándose
hacia el sur; hay un gran movimiento de personas que circulan hacia y desde
zonas endémicas.” El virus se adelantó, pero Herrmann se refería en realidad a
la aparición de casos autóctonos: con la mayor cantidad de viajes hacia el
Caribe en época de vacaciones y la proliferación de mosquitos por la humedad y
el calor, es muy probable que el virus se radique en el país. “Y seguramente
será para quedarse”, opinó Lazovski.
Fuente: Página 12