Mientras países de África occidental se desangran por el
Ébola sin vacunas o fármacos para enfrentarlo, la Organización Mundial de la
Salud está evaluando recurrir a una estrategia que se aplica desde mediados del
siglo pasado en la Argentina para combatir otra fiebre hemorrágica: el mal de
los rastrojos.
"Es algo bastante fácil de hacer", dijo en
declaraciones públicas el doctor Peter Piot, director de la Escuela de Higiene
y Medicina Tropical de Londres y codescubridor del virus Ébola.
En este momento, la Organización pidió formalmente el
asesoramiento del Instituto Maiztegui para impulsar esta terapia.
"La cooperación está en curso -afirma el doctor Jaime
Lazovsky, viceministro de Salud-. David Wood, de la OMS, está haciendo
videoconferencias con los especialistas del Instituto Nacional de Enfermedades
Virales Humanas Dr. Julio I. Maiztegui sobre los detalles de la preparación del
suero hiperinmune y los procedimientos de concentración de anticuerpos. Esos
concentrados se les administran a los enfermos recientes y permiten bloquear la
acción del virus."
El instituto argentino ya envió los protocolos que se siguen
en el mal de los rastrojos a Ginebra y los técnicos de la OMS están preparando
protocolos propios contra el Ébola, que luego regresarán a la Argentina para
que sean revisados. Los científicos del Instituto Maiztegui son los únicos que
tienen publicaciones internacionales sobre la efectividad del suero hiperinmune
en una fiebre hemorrágica.
La enfermedad hemorrágica argentina fue descripta por el
doctor Rodolfo Arribalzaga en Junín y Chacabuco a mediados de la década de
1950. El médico la observó en peones rurales y luego virólogos locales aislaron
el agente causal, que se bautizó como virus Junín.
En 1965 se estableció un centro en Pergamino para
diagnosticar y asistir a los pacientes. En esos años, se demostró la eficacia
de inyectar plasma de convalecientes con anticuerpos contra el virus.
Se registraban alrededor de mil casos anuales. "En la
actualidad, gracias a la vacuna [Candid I], que se fabrica en el país y se
aplica a personas expuestas, hay sólo entre diez y treinta -explica Lazovsky-.
Esa inmunización es la única en el mundo contra fiebres hemorrágicas endémicas
locales."
La vacuna se utiliza para prevenir la enfermedad, pero los
enfermos diagnosticados pueden recibir el suero hiperinmune que se prepara en
el Instituto Maiztegui. "Es una metodología muy sencilla que se descubrió
hace muchos años", destaca Lazovsky.
Para no interferir con la recuperación de las personas que
padecieron la infección ni con la precisión de las pruebas diagnósticas, en
general los especialistas del Maiztegui recomiendan preparar el suero
hiperinmune no en el momento de un brote infeccioso, sino en una etapa
posterior. Pero dada la crítica situación que se vive en África, en este caso
podrían obviarse estas premisas.
"La Argentina tiene una experiencia muy valiosa, que
prácticamente le permitió erradicar las muertes por mal de los rastrojos -dice
Goldschmidt-. El virus Junín consume los factores de coagulación, igual que
ocurre con el Ébola."
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Ébola