Después de casi 125 años de misterio, un detective
aficionado afirma haber identificado de manera concluyente a Jack el
Destripador, uno de los más infames y notorios asesinos en serie de la
historia, que nunca fue atrapado por las autoridades.
En un nuevo libro que saldrá al mercado el martes, Edwards
relata como combinó la investigación exhaustiva con tecnología forense de punta
para concluir "definitiva, categórica y absolutamente" quién fue el
hombre que aterrorizó la capital británica en 1888.
No obstante, varios ávidos estudiosos del tema,
especialmente aquellos que se dedican a organizar convenciones y giras guiadas
de los sitios macabros, ya han puesto en duda esas conclusiones.
Un esquizofrénico paranoide
Jack el Destripador asesinó a por lo menos cinco mujeres,
degollándolas, en algunos casos sacándoles las entrañas y dejando sus cuerpos
mutilados en los callejones de Whitechapel, en el este de Londres.
El criminal nunca fue atrapado y el misterio se convirtió en
una leyenda que ha sido investigada, tergiversada, explorada y explotada a
través de los años tanto por expertos como charlatanes y engendrado libros,
películas, seriados y giras turísticas.
Durante la historia, muchos nombres han sido postulados como
posibles candidatos al dudoso título de "Destripador". Entre ellos
uno de los hijos de la reina Victoria, príncipe Alberto Víctor, el escritor
Lewis Carroll, autor de "Alicia en el país de las maravillas", y
hasta el entonces primer ministro William Gladstone.
La policía de la época tenía una lista de varios
sospechosos. Uno de estos era Aaron Kosminski, un peluquero de 23 años, que
emigró de Polonia a Londres en 1881.
Kosminski llamó mucho la atención de las autoridades que lo
tuvieron bajo vigilancia, pero nunca hubo suficientes pruebas para encausarlo.
Resulta que el inmigrante polaco también sufría de
esquizofrenia paranoide y alucinaciones y fue internado en un asilo mental en
1891, donde murió casi 30 años después.
¿Fin de una leyenda?
En 2007, Russell Edwards, que se describe como un
"detective de salón", compró el supuesto chal ensangrentado de
Catherine Eddowes, una de las víctimas del Destripador.
Llevó la prenda al doctor Jari Louhelaienen, experto
genetista y forense de la Universidad John Moores de Liverpool, quien sometió
el chal a un innovador proceso de "aspiración" para extraer
suficiente ADN de los restos de sangre.
Louhelainen encontró compatibilidad con el ADN de una de las
descendientes de Eddowes pero, más importante aún, según lo escribe Edwards en
su libro "Nombrando a Jack el Destripador", había un 100% de
compatibilidad con la descendiente directa de la hermana de Aaron Kosminski.
Sin duda se realizarán más pruebas para verificar las
conclusiones del doctor Louhelainen y Russell Edwards pero, aunque la ciencia
parece estar de su lado, ya varios entusiastas del caso de Jack el Destripador
señalan que el chal ha sido manipulado por demasiadas personas como para
proveer pruebas fidedignas.
De todas formas, si con esta nueva investigación se cierra
uno de los casos más enigmáticos de la criminología no podría uno dejar de
sentirse desilusionado que un misterio que cautivó la imaginación de tantos
haya sido resuelto.
Que le venderán ahora a los miles de turistas los guías que
caminan por las renovadas calles del este de la capital británica evocando los
oscuros y sórdidos recovecos del Londres victoriano.
Fuente: BBC Mundo - Ver más notas de color