UNICEF presenta la mayor recopilación de datos sobre violencia
infantil. Los niños se enfrentan a abusos sexuales, homocidios,
bullying y disciplina violenta.
Se trata del informe más exhaustivo que se haya publicado
hasta la fecha sobre abuso infantil, un tema muy complicado de investigar por
lo incómodo que resulta para víctimas y agresores. "A ningún país le gusta
hablar de esto", señala en conversación con EL MUNDO Paloma Escudero,
directora de comunicación de UNICEF. Precisamente por eso, desde la
organización advierten que los datos representan una estimación mínima de la
magnitud del problema: "Las cifras son aterradoras y devastadoras, pero también
incompletas", reconoce.
Esas cifras, por citar sólo algunas, son que 120 millones de
niñas en todo el mundo han sufrido abusos sexuales, que una quinta parte de los
homicidios en nuestro planeta son de niños y adolescentes, que uno de cada tres
niños sufre acoso escolar y que seis de cada diez sufre castigos físicos por
parte de sus cuidadores. Los niños sufren estos abusos de manos de sus
familiares, sus parejas, sus maestros y vecinos, así como de extraños y otros
niños.
"La violencia contra la infancia es algo que está
omnipresente", dice Escudero, que señala que ésta se da independientemente
de las circunstancias económicas, sociales, culturales, étnicas o religiosas. Y
los datos así lo confirman: una de cada 10 niñas ha sido violada o asaltada
sexualmente en los primeros 20 años de su vida. En países como la República
Democrática del Congo, la prevalencia de la violencia por parte de la pareja es
del 70%.
"El problema de la violencia -explica Escudero- es que
en muchos sitios está aceptada socialmente". Es por esto que la mayoría de
las víctimas la mantiene en secreto y no solicita ayuda. Concretamente, siete
de cada 10 niñas de entre 15 y 19 años que han sufrido abusos alguna vez nunca
han pedido ayuda, ya que muchas ni siquiera se percataban de que sufrían una
forma de violencia. Y es que, tal y como refleja el informe, existe un grave
problema en la justificación de los abusos: casi la mitad de las niñas -unos
126 millones- creen que en algunas ocasiones está justificado que los hombres
peguen a su pareja.
Cabe destacar el círculo vicioso de la violencia, que se
transmite de una generación a la siguiente. "El niño que sufre abusos
tiene más probabilidades de reproducir esa conducta", cuenta Escudero. El
informe hace especial hincapié en la importancia de la educación, señalando que
los adultos que han recibido poca o ninguna tienden a creen en la necesidad del
castigo físico en mayor medida que los que sí la tienen, algo que se da en el
51% de las madres de Yemen que nunca han ido a la escuela.
Pero la violencia contra los niños no se produce sólo en los
países en desarrollo. Tal y como explica Escudero, los países con altos
ingresos tampoco se libran de esta lacra: es así como el 38% de los
adolescentes daneses ha sufrido agresiones psicológicas por parte de sus padres
en el último año. En nuestro país, el 55% de los padres encuestados reconoce
haberle dado una bofetada en la cara a su hijo alguna vez, el 7% haberlos
golpeado con algún objeto y el 4% haberles dado una paliza (porcentaje que en
Francia asciende al 12%). "España es un país más, el principal problema es
que éste es un tema que no se ha puesto sobre la mesa", opina Escudero.
Otro gran problema para los niños en los tiempos que corren
es el ciberacoso. En Suiza, por ejemplo, la forma más común de violencia tanto
para las niñas como para los niños es la victimización a través de Internet.
"Una niña que está siendo ciberacosada en Madrid no se da cuenta de que su
acosador está en Vigo, para ella está en la puerta de su casa y eso la
aterroriza", explica Escudero.
La organización también pone el foco en los colegios, ya que
el bullying representa un serio problema para muchos adolescentes y niños del
mundo. Se trata de una violencia "de par a par", esto es, de niño a
niño: uno de cada tres estudiantes de entre 13 y 15 años en todo el mundo sufre
acoso escolar, y en España, el 20% de los adolescentes de entre 11 y 15 años ha
admitido haber acosado a compañeros de clase en los últimos meses.
Como se observa, la violencia contra la infancia tiene
distintas formas, aunque en todas ella se cumple una constante: que se produce
en entornos en los que los niños deberían sentirse seguros (sus comunidades, sus
casas o sus escuelas). ¿Y qué consecuencias tiene para los niños haber sido
víctimas de violencia durante su infancia o adolescencia? "Es algo que les
afecta de por vida, a nivel físico y a nivel psicológico. De hecho, este
informe ha demostrado que se pueden observar secuelas en niños que nacen de
madres que han sido maltratadas durante el embarazo", apunta Escudero.
Pero el objetivo de UNICEF con esta publicación va más allá
de poner los datos sobre la mesa, señala su directora de comunicación. "No
queremos que estas cifras nos paralicen, tenemos que pasar a la acción y para
ello hacemos una serie de recomendaciones a los países afectados", explica
Escudero.
La primera es educar y apoyar a las familias, ya que la
educación se ha revelado como algo decisivo en este asunto. La segunda es
informar a los niños y adolescentes sobre dónde pueden pedir ayuda. Además,
proponen trabajar en los colegios con profesores, niños y padres. "Todo
tiene que hacerse a nivel municipal, la gente no va a ir a la capital a denunciar",
explica Escudero.
"También es importante el cambio político, que los
Gobiernos establezcan como prioridad la lucha contra la violencia hacia los
niños", señala Escudero a este periódico, apuntando el ejemplo de China,
que se ha marcado este objetivo para los próximos cinco años. La siguiente
recomendación es un cambio en la legislación, ya que sólo el 8% de los países
tienen prohibido en sus leyes el castigo corporal a los niños (entre ellos
España). "La impunidad es un auténtico problema: sólo el 3% de los casos
denunciados acaban en juicio", explica Escudero.
Finalmente, es necesario recopilar datos sobre el tema para
poder tener estadísticas que diagnostiquen la situación en cada momento.
"El objetivo es sacar a la luz el maltrato, y para eso hay que
investigarlo, porque lo que no se investiga no se ve", concluye Paloma
Escudero.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Abuso