Un grupo de menores de un año de clase media urbana tiene 8
veces más riesgo de enfermar gravemente que los niños de familias con más
carencias.
Cada año, la bronquiolitis dispara una alerta en las
guardias pediátricas del país a medida que avanza el otoño. Atestados, siempre
sin camas suficientes para atender semejante demanda, los hospitales reciben a
los bebes, para los que aún no existe una vacuna que los proteja de un virus
que termina por infectar a la mitad de los menores de un año. Ahora, una
investigación de la Fundación Infant realizada en nuestro país a lo largo de
los últimos 11 años aporta pistas para reconocer a los chicos más vulnerables
y, así, permite que el sistema de salud diseñe medidas preventivas.
Es más, los resultados demuestran por primera vez que existe
un grupo de bebes que tiene 8 veces más riesgo de quedar internado si se
enferma que el resto de los pequeños de la misma edad. Y no son precisamente
chicos que viven en los lugares con malas condiciones de vivienda e higiene. Al
contrario.
"Casi el 10% de los menores de un año que viven en las
ciudades, en familias de clase media, es altamente susceptible al virus
sincicial respiratorio (VSR), que causa la bronquiolitis", explicó el
pediatra infectólogo Fernando Polack, que dirigió el estudio. Son, según
aseguró, chicos que a simple vista no tienen ninguna característica que los
diferencie del resto. "Sólo poseen un «cambio» en una proteína fundamental
del sistema inmunológico. Esperamos que, en un futuro no tan lejano, se pueda
detectar con un simple análisis de una gota de saliva. Esos chicos, en los que
se "desactiva" la proteína, son casi tan vulnerables al virus de la
bronquiolitis como un bebe prematuro extremo", explicó.
En nuestro país, todos los años, el 50% de los menores de un
año se infecta con el VSR, y a uno de cada cinco sus padres o cuidadores lo
llevan a una guardia o una salita de salud porque no pueden respirar
normalmente. Dos de esos chiquitos quedan internados, según muestran los datos
de estudios previos de Infant. "Es decir, que alrededor de dos de cada 100
chicos con menos de un año quedan internados por bronquiolitis", precisó
Polack, director científico de la fundación y profesor titular de la cátedra
César Milstein del Departamento de Pediatría de la Universidad de Vanderbilt,
Estados Unidos.
Riesgo "prematuro"
Eso es porque frente a la infección por el VSR el
polimorfismo induce una respuesta alérgica grave que, como definió Polack, es
más parecida al asma. "Ahora podemos entender un poco más el mecanismo de
la bronquiolitis y esta interacción entre el gen (que codifica la proteína
TLR4) y el ambiente que nos muestra a una determinada población altamente
vulnerable a la infección por el VSR. Es el primer estudio en el campo de las
enfermedades respiratorias virales sobre la interacción del ambiente y los
genes y la predisposición a enfermar", señaló el pediatra Mauricio
Caballero, becario de investigación de Infant y coautor del estudio publicado
en The Journal of Clinical Investigation.
El trabajo se realizó en dos etapas. En los inviernos entre
2003 y 2006, los investigadores, que pertenecen a distintas instituciones del
país y el exterior, estudiaron y monitorearon a 768 bebes con bronquiolitis
atendidos en las guardias y los servicios de atención ambulatoria de la ciudad
de Buenos Aires, Berazategui, Florencio Varela y Ciudadela. Para validar esos resultados,
repitieron el estudio en más de 1000 chicos atendidos en la ciudad de Buenos
Aires, Berazategui y Almirante Brown durante los inviernos del período
2010-2014; en total, participaron 1800 pequeños.
Para conocer mejor los mecanismos de acción de la proteína
TLR4, se repitieron algunos análisis en un modelo animal de laboratorio.
"Este estudio es tremendamente importante porque revela
que la combinación entre la genética y el medio ambiente es capaz de determinar
un grupo de riesgo de enfermedad más grave. Es decir que tenemos que buscar
distintos tratamientos para grupos que sólo en apariencia tienen la misma
enfermedad. Esto tendrá repercusión mundial", explicó por mail otro
coautor del estudio, Renato Stein, que dirige el Servicio de Neumopediatría de
la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul y es editor asociado
del Jornal Brasileiro de Pneumologia.
Pero lo sorprendente del estudio, también, es que los
autores detectaron que si esos chicos de clase media, sin necesidades
insatisfechas, nacieran en una zona rural o en un barrio carenciado, sin agua
potable o cloacas, situación que debería predisponerlos a enfermar, el riesgo
se invertiría. "El mismo cambio de la proteína que los perjudicaba -indicó
Polack- ahora los protegería."
Tanto, que tendrían 5 veces menos posibilidad de quedar
internados que el resto de los chicos que viven en una zona rural o de clase
baja. La diferencia está en la cantidad de bacterias y otros microorganismos a
los que quedan expuestos los bebes en ese entorno antes de cruzarse con el VSR
y que permite que el sistema de defensas madure tempranamente.
"Una de las grandes preguntas era qué hace que un chico
sin esas carencias en su entorno desarrolle bronquiolitis severa y la respuesta
nos permitió detectar una nueva población de riesgo urbana, como también
comprobar que lo que daña a esa población infantil protege a los chicos en un
ambiente carenciado", dijo Caballero.
Ahora, el objetivo será detectar qué intervenciones, más
allá de una vacuna, podrían ayudar a estos chicos. "Una posibilidad para
evaluar sería cambiar el medio ambiente de un bebe de clase media en riesgo.
Medidas como incorporar un perro a la familia, incentivar el consumo de
probióticos prenatales en un alimento o recomendarles a los padres de los niños
de alto riesgo que se alejen un poco de la ciudad por lo menos en los primeros
seis meses de vida del bebe, por ejemplo, tal vez podrían ayudar a reducir ese
riesgo enormemente", señaló Polack.
Fuente: Diario La Nación