Especialistas de la Universidad
Nacional de Cuyo aseguraron que en las regiones del país con mayor días
soleados aumenta el riesgo de padecer fotodermatosis, por lo que recuerdan las
formas de cuidar la piel.
“Quienes están mucho tiempo expuestos a la radiación
ultravioleta, como trabajadores rurales o marineros, aunque dejen de exponerse
ya tienen un daño solar acumulado, lo que los hace más vulnerables a padecer
tumores”, explicó al portal Argentina Investiga la dermatóloga María Papailiou,
investigadora de las facultad de Ciencias Médicas, que incluye entre estos
carcinomas de la piel a los epitelios vasocelulares (los más comunes) y a los
melanomas (los más dañinos).
Papailiou advirtió que los tumores cutáneos son cada vez más
frecuentes, por lo que es necesario concientizar a la población -y sobre todo a
los más chicos, que son los más vulnerables- sobre los peligros de la
exposición prolongada al sol. “La radiación ultravioleta es absorbida por los
cromóforos de la piel, como el ADN, y esto produce una excitación de las
moléculas con liberación de radicales libres. Estos radicales tienen la
capacidad de dañar no sólo el ADN, sino también las estructuras celulares y
provocar un daño a corto plazo que es la quemadura solar o eritema solar, que
se produce cuando uno estuvo todo el día al sol o en horarios prohibidos”,
detalló la especialista.
Claro que este daño en la piel no se limita al momento de la quemadura -explicó Papailiou-,
sino que llega al nivel de la célula. Y a largo plazo, cuando se produce un
daño constante de este tipo (por trabajo o hábitos recreacionales que implican
largo tiempo de exposición a la radiación ultravioleta), se va produciendo un
daño solar crónico acumulativo, que se manifiesta en el envejecimiento y la
aparición de lesiones epiteliares malignas: las manchas en la piel.
“El sol, a su vez, provoca una disminución de la inmunidad,
porque disminuye la cantidad y calidad de las células de Langerhans que hay en
la piel. Estas células tienen la capacidad de reconocer las sustancias extrañas
que hay en nuestra piel, como una célula maligna, y pueden eliminarlas. A su
vez, hay un sistema enzimático de reparación de ese ADN dañado”, amplió la
dermatóloga.
La coloración de la piel es un mecanismo de protección del
organismo. Hay seis tipos de esta pigmentación, que van de la más clara a la
más oscura y que predominan cada una en distintas zonas del planeta. Y así como
algunas personas, por su color de piel, sufren casi de inmediato la exposición
al sol, a otras no las afecta (pieles oscuras). Sin embargo, Papailiou destacó
que en todos los casos es vital algún grado de radiación solar. “El bronceado
es un mecanismo de defensa del organismo. Cuando uno se broncea, la melanina se
distribuye arriba de los núcleos de las células para proteger la información
genética. Por eso se produce la acumulación de pigmento sobre el núcleo en
forma de sombrilla o paraguas. Es negativo o pernicioso cuando la exposición es
prolongada o en horas prohibidas (de 10 de la mañana a 5 de la tarde en nuestro
clima). También hay que evitar las superficies refractantes: arena, nieve, una
pared blanca, un lago...”.
En cuanto a la época del año en la que estamos más expuestos
al daño solar, explicó que el verano es más nocivo porque la radiación
ultravioleta es mayor, pero que esa radiación se recibe todo el año por lo que
los cuidados deben implementarse siempre.
La especialista de la UNCuyo también detalló que hay dos
tipos de radiación ultravioleta: la A, que es la que produce el daño en la
dermis (nivel más profundo) y provoca las arrugas; y la B, la más peligrosa: es
carcinogenética (deja manchas y tumores) y penetra sólo superficialmente en la
piel. Es, justamente, el tipo de radiación solar que se genera al mediodía, por
eso hay que evitar exponerse en ese horario.
Por otro lado, Papailiou advierte sobre el riesgo de exponer
a los más chicos al sol. Como bien explica, las quemaduras solares antes de los
18 años son más nocivas porque son las que están relacionadas con los melanomas
posteriores. Por eso, la investigadora lleva a cabo un plan de prevención con
niños de edad escolar, porque -como reconoce la doctora- “es la edad en la que
están permeables a todas las medidas de protección. Una vez que las
internalizan de niños, los van a acompañar durante toda la vida”.
Entre las recomendaciones para preservarlos del daño solar
destaca: usar pantallas de (al menos) factor 35 de protección; alguna
protección mecánica (gorro, sombrilla, árbol); colocarse en una zona donde no
hay exposición solar directa; y usar la ropa de una trama bien cerrada, oscura.
“Los niños menores de 5 años, que tienen la piel más delgada, no deben estar
expuestos a la radiación ultravioleta, porque penetra y provoca esa
inmunosupresión que provoca el sol”, cierra Papailiou.
Fuente: Mirada Profesional - Ver más Recomendaciones de Verano