La técnica ayudará a cerca de 150 parejas que cada año
pierden a sus bebés por enfermedades mitocondriales.
De lo que se trata, esencialmente, es de una especie de
trasplante de órganos a escala microscópica, o un trasplante in vitro de
orgánulos celulares. Las células están formadas por el núcleo y el citoplasma.
El primero contiene el ADN. Y en el citoplasma están los pequeños órganos u
orgánulos que llevan a cabo las instrucciones del ADN. Uno de ellos son las mitocondrias,
que transforman el alimento en energía para la célula y contienen una pequeña
porción de ADN extranuclear importante para el desarrollo de esa labor.
En las enfermedades mitocondriales, estos pequeños órganos
de la célula, que se transmiten por vía materna, no funcionan correctamente. De
manera que los bebés que nacen con estas células dañadas pueden sufrir daños
cerebrales, pérdida de masa muscular, fallo cardíaco y ceguera, y en muchos
casos fallecen antes del primer año de vida. Solo un trasplante puede salvarlos
pero, para que afecte a cada una de las cien trillones de células que hay en un
cuerpo, este debe realizarse inmediatamente después de la concepción. Por eso
se necesita utilizar técnicas de fecundación in vitro.
La tecnología de los 'tres padres'
La técnica que se ha aprobado esta tarde, desarrollada en
Newcastle, combina el ADN de los dos progenitores con la mitocondria sana de
una donante mujer. De ahí el nombre popular de los tres padres. Aunque, de
hecho, sería más correcto hablar de 2,002 padres, ya que solo casi el 0,2% (en
concreto, el 0,18%) del ADN de la donante pasa al embrión y, aunque sí se
transmite a generaciones posteriores, no afecta a características esenciales
del individuo. También los órganos trasplantados convencionalmente contienen
ADN del donante, y no se mezclan sus características genéticas con las del
receptor de una manera relevante.
Básicamente el proceso es el siguiente. Se fertilizan dos
óvulos, uno de la madre y otro de la donante, con espermatozoides del padre. Se
retira el núcleo de los dos embriones resultantes, y solo se conserva el creado
por los padres. Ese núcleo se introduce en el embrión de la donante,
sustituyendo al núcleo que se ha desechado. Y el embrión resultante se coloca
en el útero de la madre. Lo mismo se puede hacer a escala de óvulo, antes de la
fertilización. En ambos casos, el cambio es permanente y la futura descendencia
del bebé que nazca con esta técnica estará también libre de la enfermedad
mitocondrial.
Julio Montoya, especialista en patología mitocondrial,
explica que la terapia es esperanzadora y “muy buena”. Además técnicamente no
es muy compleja. “Estamos expectantes”, comentaba, antes de conocer el resultado
de la votación, este catedrático en Bioquímica de la Universidad de Zaragoza,
que colabora como asesor científico con la Asociación de Enfermos de Patologías
Mitocondriales.
Sin embargo, a pesar de los avales recibidos, incluso por un
grupo de premios Nobel, el riesgo cero no existe. Montoya plantea dos
incertidumbres. La actividad de las mitocondrias no solo viene regulada por las
proteínas producidas por el ADN de estos orgánulos (apenas 37 genes), sino
también por las que produce el núcleo de la célula (con unos 20.000 genes).
Como la técnica da como resultado la combinación en la misma célula de
mitocondrias de donante con un núcleo celular de origen distinto (de los
padres) cabe la posibilidad de que las proteínas mitocondriales y las de núcleo
celular sean incompatibles. Y, por ello, se produzcan errores en la fábrica de
energía en la célula y las patologías asociadas a esta disfunción, precisamente
lo que se pretende evitar.
Hay otro riesgo, menos grave. La técnica implica transferir
el núcleo del embrión de los padres o del óvulo de la madre a óvulos o
embriones de donante. En esta operación se podrían arrastrar mitocondrias
enfermas a los óvulos o embriones huéspedes. Si fueran pocas, el riesgo de
enfermedad sería muy bajo. Aunque, en el caso de las niñas, seguirían siendo
portadoras (y transmisoras) de mitocondrias afectadas.
Altos estamentos de la Iglesia de Inglaterra y de la Iglesia
Católica en el país, así como determinados miembros de la comunidad científica,
habían pedido el voto en contra de la aprobación de esta legislación, pues
consideran que la técnica plantea aún determinadas incertidumbres éticas. La
oposición de la Iglesia radica, en parte, en que la técnica implica la
destrucción de un embrión, y en que consideran que podría abrir la puerta a
futuras modificaciones genéticas en los embriones. Pero esta técnica en sí
misma no supone la alteración del ADN nuclear, de modo que no podría utilizarse
para la ingeniería genética o el diseño de bebés. Dos hermanos, uno de los
cuales haya pasado por un trasplante mitocondrial, no serían más diferentes
entre sí que dos hermanos que no lo hayan pasado.
La diputada conservadora Fiona Bruce, que lideraba la
oposición a la iniciativa, argumentó que la regulación que la Cámara tenía ante
sí "fracasa en los dos aspectos, el ético y el de seguridad, y ambos están
inextricablemente interconectados". "¿Estamos contentos con
sacrificar dos vidas humanas incipientes para crear una tercera?",
preguntó. Como ella, otros diputados consideraron que el tiempo establecido
para el debate, de 90 minutos, era demasiado corto para un tema tan
controvertido éticamente.
Jane Ellison, secretaria de Estado conservadora de Sanidad
Pública, aseguró que la donación mitocondrial había sido objeto de un extenso
escrutinio durante años y que esta tarde era ya la hora de que los diputados
votaran. Las técnicas contempladas en la regulación, dijo a la Cámara, suponen
la única esperanza para las mujeres portadoras de estas patalogías de tener
“hijos genéticamente sanos” que no sufran las “devastadoras y a menudo mortales
consecuencias” de la enfermedad mitocondrial.
Doug Turnbull, director del centro Wellcome Trust para la
investigación mitocondrial, donde se ha desarrollado esta técnica pionera,
había pedido el voto a favor de los diputados. “Es una investigación sugerida
por los pacientes, aprobada por los pacientes y es para los pacientes, ese es
el mensaje importante”, declaró a la BBC. Le apoyaron premios Nobel británicos,
40 científicos de primera línea de 14 países y diferentes asociaciones de
bioética.
El Gobierno británico de David Cameron —una coalición
formada por conservadores y liberal demócratas—, al igual que la oposición
laborista, había mostrado su apoyo al procedimiento, pero los diputados
tuvieron voto libre, por tratarse de un tema muy sensible.
Tras aprobarse esta enmienda a la Ley de Embriología y
Fertilización Humana de 2008, la Autoridad de Embriología y Fertilización
Humana aprobará ahora la licencia para que se empiece a aplicar la técnica. El
primer bebé con material genético de tres personas podría nacer en 2016.
Fuente: Diario El País - Ver más sobre Reproducción Asistida