Las mujeres tardan más en ir al médico tras sufrir los
primeros síntomas típicos. No se sienten identificadas con esta dolencia porque la
creen típica de los hombres.
En la publicación se explica que, a pesar de que las
enfermedades cardíacas son menos comunes en las mujeres que en los hombres, la
tasa de mortalidad por infarto de miocardio es mayor en ellas que en ellos.
Almudena Castro, presidenta de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación
Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología, que vincula directamente el
reciente aumento de la incidencia de estas patologías en las mujeres a su
incorporación más tardía al hábito tabáquico, matiza esta afirmación: "Los
infartos en hombres jóvenes son más comunes que en las mujeres jóvenes, pero
pasada la menopausia las cifras se igualan, porque el efecto protector de los
estrógenos desaparece".
La publicación sostiene que, en comparación con los hombres,
las mujeres tardan más en ir al médico y buscar ayuda una vez que han sentido
los síntomas típicos del infarto. Esto se cumplía igualmente en aquellas que
tenían un importante historial familiar de antecedentes de infarto.
El problema, y así queda reflejado en el estudio, es que las
mujeres no identifican sus dolores previos a un infarto como tal dolencia.
Primero, porque se veían demasiado jóvenes para sufrirlo, y segundo -y esta es
la razón principal- porque consideran que esta es una complicación que afecta
principalmente a los hombres.
"Las campañas de prevención de infartos siempre ponen a
un hombre como ejemplo, y por eso la mujer no se siente identificada con esta
enfermedad y no tiene ese sentido de alarma cuando sufre los síntomas, porque
no ha sido educada para ello", explica a este periódico la doctora Castro.
En la investigación, para la que se ha entrevistado en
profundidad a 30 mujeres estadounidenses de entre 30 y 55 años hospitalizadas
por infarto de miocardio, se pone de manifiesto cómo no identificaron sus
síntomas con estar sufriendo un infarto, porque no están acostumbradas a ver en
las campañas públicas ejemplos de mujeres que lo hayan sufrido, y todavía menos
si se trata de mujeres jóvenes.
Además, y esta es otra de las cuestiones que quedan
demostradas con este estudio, las mujeres retrasan más el momento de ir al
médico porque suelen priorizar antes sus asuntos laborales y familiares.
"Cuando llega un hombre con un infarto, viene con la mujer y la hija, pero
cuando viene una mujer, viene sola y corriendo porque tiene que irse a recoger
a los nietos", cuenta Castro. Además, soportan más el dolor porque tienen
más cosas que hacer: "Una mujer se siente mal pero se aguanta porque tiene
que hacer la comida. Esto es triste, pero en estos momentos es una realidad en
nuestro país", relata esta cardióloga.
En definitiva, tal y como señala la publicación, y como
comparte Castro, además de incidir en mejores estrategias de prevención,
"de este estudio debemos aprender que hay que mejorar la educación y la
comunicación para cambiar la percepción sobre los infartos, y hacer ver que
también afectan a las mujeres", concluye Castro.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Salud Femenina