Lo llaman “biopsia líquida” y ya lo prueban en la
Argentina. Permite hallar fragmentos de ADN tumoral en el plasma del paciente.
Servirá para hacer más eficaces los tratamientos.
No sólo sirve para un diagnóstico temprano sino también para
comprobar si el tratamiento está haciendo efecto en ese paciente o no, lo que
hace ganar tiempo para cambiar de estrategia. “Esto podría cambiar para siempre
la forma en que hacemos el seguimiento no sólo de la reacción a los tratamientos
sino también de la aparición de resistencias, y a partir de allí hasta podría
usarse para un diagnóstico bien precoz”, explicó José Baselga, jefe y director
médico ejecutivo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de los Estados
Unidos.
Un estudio del National Cancer Institute publicado este mes
en el semanario especializado The Lancet Oncology, en el que participaron 126
pacientes con la forma más común de linfoma, encontró que el análisis permitía
predecir las reapariciones más de tres meses antes de que fueran detectables
mediante tomografías computadas. Las biopsias líquidas también identificaron a
pacientes que probablemente no respondieran al tratamiento terapéutico.
“Todos los cánceres tienen una mutación que se puede seguir
con este método –aseguró David Hyman, oncólogo y director de un o de los
estudios experimentales–. Es como ponerle un código de barras al cáncer en la
sangre.”
En Argentina también hay un
puñado de centros especializados que comenzaron a realizar estos
análisis de sangre. Los pacientes son de programas experimentales. “El análisis
sirve para hacer diagnósticos tempranos, mucho antes que cualquier otra
metodología. Es poco invasivo, es rápido, y permite que luego la terapéutica
sea especializada, ya que en función a las alteraciones genéticas que tenga
cada paciente se elegirá el tratamiento adecuado”, explica a Clarín Michele
Bianchini, biólogo de Argenomics. El especialista dice que aquí se está
haciendo en pacientes con cáncer de colon, pulmón, piel y leucemia mieloide
crónica.
El método también es bueno para el seguimiento de la
enfermedad. Con frecuencia los pacientes se hacen tomografías para determinar
si los tumores se reducen, pero pueden pasar semanas o meses hasta que un tumor
se vea más pequeño en una tomografía, en parte porque las tomografías no
muestran únicamente el cáncer sino también el tejido conjuntivo, células del
sistema inmunológico y cicatrices de la zona. Y lo cierto es que tampoco se
puede abusar de las tomografías y las biopsias. “Históricamente se toman
muestras de tejido tumoral, pero requiere una intervención quirúrgica y a veces
ni siquiera eso se puede hacer, como en ciertos tumores metastásicos. Sacar
sangre es algo simple que se puede hacer todo el tiempo. Así se puede hacer un
seguimiento mucho más cercano y preciso, mensual o hasta semanal”, agrega
Bianchini.
“A través del análisis de sangre se buscan células
cancerosas a las que se pueden hacer determinaciones de alteraciones o
mutaciones genéticas, que luego podrán tratarse con drogas específicas”,
explica Luis Fein, director de Investigación del Instituto de Oncología de
Rosario. “Si bien está claro que es mucho mejor que hacer una biopsia, porque
no se invade al paciente y no hace daño, todavía es una técnica que está en
etapa temprana, ya que todavía no está completamente demostrado que tenga la
misma efectividad que una biopsia tradicional”, agrega el especialista. Falta
más casuística, más pacientes, más especialistas, más tecnología. Es decir,
todavía falta mucho para que sea una técnica masiva. Entonces habrá que hablar
del acceso y las coberturas médicas. Pero el avance es uno de los más
importantes de los últimos tiempos en el cáncer. Es es el futuro, lo que viene.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Cáncer