El problema hepático más consultado.El trastorno alcanzaría
al 30% de los adultos, y se detecta también en adolescentes. Advierten que puede
avanzar hacia una fibrosis, cirrosis o cáncer. Y que no da síntomas.
La mayor atención sobre el hígado graso –que puede
desarrollarse también en personas sin obesidad– se debe a que hay ahora
evidencia científica de los riesgos que implica. “El hígado graso puede causar
lesiones que son similares a las que se producen por el consumo excesivo de
alcohol. Puede avanzar hacia una fibrosis, hacia la cirrosis, y hasta cáncer de
hígado”, advirtió Eduardo Fassio, jefe de la sección hígado del Hospital
Nacional Posadas, y docente de la UBA. Además, padecer hígado graso puede ser un
factor de riesgo cardiovascular.
“La gran mayoría de los afectados por hígado graso tiene un
riesgo cardiovascular mayor que el riesgo hepático”, señaló Federico Villamil,
jefe de trasplante hepático del Hospital Británico de Buenos Aires y del
Hospital El Cruce de Florencio Varela. “El problema está subdiagnosticado
porque no da síntomas, y porque la epidemia de obesidad está creciendo en todo
el mundo”, precisó.
Las causas del trastorno también indican una mezcla de
factores ambientales y genéticos. “El consumo de comida chatarra –como
facturas, tortas, pizzas, entre otros– el sedentarismo y la predisposición
genética desencadenan el problema del hígado graso, que también puede estar
presentes en personas flacas”, explicó a Clarín Silvia Sookoian, quien junto
con Carlos Pirola, forman parte de un equipo científico del Instituto de
Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, de la UBA y del Conicet, que publicó
varios trabajos sobre hígado graso. El equipo descubrió que hay variantes
genéticas que predisponen a que algunas personas sufran hígado graso y que
evolucionen hacia estadios más agresivos.
Para detectarlo a tiempo, según el doctor Fassio, hay que
hacerse un chequeo de rutina con un hepatograma más una ecografía.
“Generalmente se busca más en personas con obesidad central, es decir, panza”.
Si se confirma el diagnóstico de hígado graso, el
tratamiento es necesario. “El tratamiento actual del hígado graso –comentó
Alejandra Villamil– consiste fundamentalmente en que el paciente reduzca su
sobrepeso, corrija los factores de riesgo metabólicos (como la diabetes o el
aumento de colesterol o los triglicéridos) y que realice actividad física en
forma periódica, idealmente 2 a 3 veces por semana durante 50 minutos”. Se
pueden hacer caminatas rápidas y adoptar una dieta tipo mediterránea, rica en
frutas y verduras.
“En algunos pacientes en estadios más avanzados, el uso de
vitamina E y el fármaco pioglitazona (en caso de que la enfermedad grasa del
hígado se asocie con diabetes tipo 2) han demostrado ser eficaces en revertir
algunos aspectos de la enfermedad y de este modo retrasar su avance a estadios
más graves”, señaló Sookoian. La clave es detectar temprano el problema y hacer
los cambios en la alimentación y en la actividad física.
También afecta a los chicos
Los chicos tampoco están libres del problema del hígado
graso. “Durante los últimos 20 años, el diagnóstico de hígado graso en niños y
adolescentes fue creciendo. Por un lado, los pediatras lo buscamos más. Pero
también los chicos sufren más obesidad y diabetes, que son otros problemas de
salud que se asocian con el hígado graso”, contó Marcela Galoppo, del servicio
de hepatología del Hospital de Pediatría Ricardo Gutiérrez.
“El problema del hígado graso está generalmente en los
chicos obesos”, consideró Débora Setton, pediatra, consultora del Hospital
Italiano de Buenos Aires y coautora del libro Nutrición en Pediatría. Desde la
Sociedad Argentina de Pediatría, se recomienda que cada niño u adolescente
obeso debe hacerse un análisis de sangre, con hepatograma, y una ecografía del
hígado.
Galoppo contó que ya se han detectado chicos en un estadio
avanzado del hígado graso, con cirrosis.
Para tratar el problema, recomiendan que los chicos consuman
más vegetales y frutas, cereales integrales, y carnes magras, y menos comida
chatarra (hamburguesas, facturas, golosinas, snacks, gaseosas, jugos,
sandwiches con embutidos). Además, “es crucial que los chicos realicen media
hora diaria de caminata. No pueden estar más de 2 horas frente al televisor”.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Obesidad