¿El cigarrillo electrónico sirve o no para dejar de fumar?
Esta, quizás, sea la pregunta más frecuente que me realizan en la consulta
especializada de cesación tabáquica en el último año.
La respuesta de mi parte es concluyente: “No”. Desde mi
punto de vista, los llamados “e-cigarettes” no sirven como elemento único para
dejar de fumar. Quizá, y aún no está muy claro, podría ser útil para disminuir
el número de cigarrillos al día. Complementado con otras estrategias
terapéuticas, como las cognitivo-conductuales o la que incluye fármacos –como
bupropión o vareniclina–, podría ayudar a tener menor abstinencia, menos
“craving” (deseo o antojo) al momento de dejar de fumar.
Este, quizás, sea el tema de mayor debate entre los
expertos, especialistas en tabaquismo a nivel mundial.
Qué es
La primera patente de cigarrillo electrónico se remonta a
1965. Fue presentada por el estadounidense Herbert A. Gilbert, quien lo propuso
para suplir el humo del cigarrillo (considerado perjudicial), por el vapor
(calificado como “inofensivo”). Posteriormente, lo popularizó el farmacéutico
chino Hon Lik, quien patentó el primer cigarrillo electrónico basado en
nicotina en 2003. Hon Lik fue la primera persona en fabricar y vender ese
producto en el mercado chino y luego a nivel internacional.
Su mecanismo está compuesto por tres partes. Aunque existen
distintos modelos, la mayoría posee una batería, una luz en la punta, y una
recámara donde se carga nicotina, o mejor dicho, una bolsa con diferentes
compuestos desconocidos por la mayoría de los consumidores, como glicol de
propileno, nicotina, glicerol esencia de tabaco, esencia de aceite, alcohol,
entre muchas otras sustancias químicas menos conocidas.
Los especialistas nos planteamos diferentes hipótesis y
preguntas. ¿El problema son las sustancias que contienen?, ¿los daños que
provocan a los pulmones o al corazón?, ¿su poder adictivo?
No hay respuestas definitivas, ya que se carece de
evidencias científicas fuertes a favor y en contra de su uso. No obstante, sí
hay evidencia de que el uso de cigarrillos electrónicos no sirve para dejar de
fumar, y pareciera que tampoco para reducir la cantidad de cigarrillos, ya que
mantiene el hábito gestual-mecánico-oral y la nicotina-dependencia. Es por ello
que los distintos organismos a nivel nacional e internacional han emitido su
clara opinión en contra del uso del cigarrillo electrónico. Aquí algunas de las
resoluciones:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a los
consumidores que no considera que el cigarrillo electrónico sea un tratamiento
legítimo para quienes estén tratando de dejar de fumar y que los distribuidores
de cigarrillos electrónicos dejar de reivindicar efectos terapéuticos no
demostrados.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica
(Separ) afirma que pueden causar cambios en los pulmones a corto plazo muy
parecidos a los que se producen al fumar los cigarros normales, puede ser
cancerígeno
En marzo de 2014, el Complejo Hospitalario Universitario de
La Coruña (Chuac) diagnosticó el primer caso en España de neumonía lipoidea que
fue asociada al cigarrillo electrónico y relacionada a la presencia de
glicerina vegetal.
En 2009, la Administración Estadounidense de Alimentos y
Medicamentos (FDA) alertó sobre la presencia de nitrosaminas (agentes
cancerígenos) y otras sustancias tóxicas (como dietilenglicol).
En Argentina, la Administración de Medicamentos, Alimentos y
Tecnología Médica (Anmat) prohíbe la importación, comercialización y publicidad
o cualquier modalidad de promoción uso del cigarrillo electrónico en todas sus
formas.
Por lo cual, y para concluir: no hay datos sobre su eficacia
a largo plazo, no hay consenso sobre si es una alternativa que sirva para la
cesación del hábito del tabaquismo y, de ser una estrategia razonable para
dejar de fumar, lo sería por corto tiempo.
Los cigarrillos que no emiten humo ayudan a evitar daños a
terceros, pero no son inocuos.
Fuente: Diario La Voz - Ver más sobre Tabaquismo