"Toma mucha agua, eso engañará a tu estómago".
"Mastica hielo", "Recuerda que la obesidad es asquerosa".
"Cómo vomitar sin que tus padres se enteren". Son algunos de los
mensajes y consejos que albergan las miles de webs que promueven trastornos
alimenticios como la anorexia, a la que consideran un 'estilo de vida' en lugar
de una enfermedad.
Captura de una de las numerosas webs que promueven la
anorexia
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Webs que son legales y de fácil acceso, sobre las que no
existe una regulación a nivel europeo, como tampoco la hay sobre la publicidad
que llega a los menores y fomenta este tipo de trastornos. Este asunto ha sido
llevado a la Comisión Europea por la eurodiputada española Beatriz Becerra
(UPyD), tras constatar la ausencia de un marco normativo comunitario y ante la
"sorprendente falta de uniformidad entre los diferentes Estados miembros
en el modo de regular este tipo de publicidad".
La pregunta, presentada a la Comisión Europea la pasada
semana, tiene su raíz en el Proyecto de Ley sobre Sanidad que se tramita en
Francia, y que contempla penalizar la publicidad que pueda incitar a trastornos
alimenticios como la anorexia al emplear modelos especialmente delgados o
desnutridos, así como la creación de un "delito de incitación a la
delgadez excesiva", medida dirigida especialmente a las webs que la
promueven.
"El objetivo de la pregunta es poner de manifiesto la
necesidad de un marco armonizado de exigencia a nivel europeo acerca de lo que
constituye una cuestión de salud pública (entre un 6 y un 15% de los niños y
jóvenes europeos, un 90% de ellos, chicas), así como conocer la intención de
actuar al respecto por parte de la Comisión", explica Becerra.
Esa regulación tendría dos vertientes. Por un lado estaría
la publicidad, e implicaría tanto a los creadores de contenidos publicitarios
como a los medios que los difunden, si bien, reconoce Becerra, "la
autorregulación de anunciantes y medios al respecto funciona considerablemente
bien".
Por otro lado estarían los contenidos en Internet "que
incitan específicamente a desarrollar trastornos alimenticios, dando consejos
sobre cómo actuar, desarrollar y esconder la enfermedad. Las medidas sobre este
tipo de sitios web, como sobre cualquiera que incite al odio, la violencia o la
generación de un daño físico o psicológico (muy especialmente si están
dirigidos o utilizan a menores) deben estar sujetos a una acción normativa
concreta".
Ya en 2010, una resolución del Parlamento Europeo llamaba la
atención sobre el asunto y pedía a agencias de publicidad y medios de
comunicación que reconsiderasen "la promoción de modelos extremadamente
delgados, a fin de evitar la propagación de mensajes nocivos sobre la
apariencia, las imperfecciones corporales, la edad y el peso, teniendo en
cuenta la influencia y el impacto de la publicidad en niños y jóvenes".
Un año después, el Gobierno español pidió ayuda a la Unión
Europea para presionar "con una voz única" a las redes sociales para
que bloquearan o evitaran la proliferación de perfiles que fomentaban la
anorexia, después de que Twitter rechazara las reiteradas peticiones al respecto
del Ministerio de Sanidad español amparándose en la "preservación de la
libertad de expresión". Sin embargo, no se concretó ninguna medida.
En su pregunta, Becerra propone asimismo la posibilidad de
adoptar algún programa similar a 'Safer Internet', que promueve un uso seguro y
responsable de las nuevas tecnologías por parte de los menores, si bien
considera que serían necesarias más medidas. "Este tipo de programas
establecen un código de buenas prácticas y vigilancia, pero solo el acuerdo
político e institucional proporciona la capacidad de actuación directa, como
hemos hecho en el caso del abuso sexual infantil", concluye.
La anorexia afecta principalmente a jóvenes de sexo
femenino, de 12 a 21 años. En 2013, la Asociación contra la Anorexia y la
Bulimia (ACAB) cifraba en un 5-6% la población femenina joven que padecía esta
enfermedad. Según datos de Cruz Roja, uno de cada 100 adolescentes sufre
anorexia nerviosa, y cuatro de cada 100, bulimia nerviosa. Según la OMS, España
registra un promedio anual de 80.000 casos y un centenar de muertes.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Alimentación y Salud