Beber está vinculado con el desarrollo de unas 200
enfermedades. La mayoría de la ingesta se hace por el 20% de la población
bebedora. Los niveles de consumo en España han descendido desde hace
30 años pero siguen altos.
A pesar de tener una de las tasas más bajas de impuestos
para todas las bebidas alcohólicas y una legislación muy laxa en cuanto a
regulación de patrocinios, advertencias sanitarias sobre productos alcohólicos
o de venta a personas en estado de embriaguez, España tiene una tendencia a la
baja en cuanto a consumo de alcohol en línea con los 40 países de la OCDE que
presenta un descenso del 2,5% en los últimos 20 años. En algunos, no obstante,
ha aumentado la ingesta hasta un 50%, es el caso de Estonia, Finlandia,
Islandia, Israel, Noruega, Polonia y Suecia.
Sin embargo, algunos datos globales muestran que hay que
prestar atención a lo que pueda ocurrir en un futuro cercano: la proporción de
niños de 15 o menos años que no han tomado nunca alcohol se ha reducido de un
44% a un 30% en el caso de los chicos y de un 50% a un 31% en el caso de las
chicas desde el año 2000. Además, la proporción de niños que ha experimentado
embriaguez habitual aumentó de un 30% a un 40% (en los niños) y de un 26% a un
41% (en las chicas) en el mismo periodo.
En términos generales, las personas con más nivel educativo
y mayor nivel socioeconómico tienden a beber más. El consumo más peligroso de
alcohol pasó de ser la octava a la quinta causa de muerte y discapacidad en
todo el mundo entre 1990 y 2010, y es responsable de 3,3 millones de muertes,
el 5,9% del total, es decir, genera una mayor proporción de fallecimientos que
el VIH/sida, violencia y tuberculosis juntas (2,8%), según datos de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2014. Desde cáncer a accidentes
pasando por enfermedad cardiovascular o hepática, así hasta 200 son las enfermedades
que la OMS ha vinculado a este hábito.
"Nuestros análisis muestran claramente que hay tres
subgrupos de la población que son especialmente preocupantes: los niños, porque
nuestras últimas estimaciones muestran que casi un 70% se ha emborrachado
cuando eran menores de edad; las mujeres y aquellas con un nivel educativo
alto, porque están adquiriendo los peores hábitos -en la mayoría de los países
se ha producido un aumento sustancial de las mujeres que reconocen
emborracharse de forma habitual- y los grandes bebedores, pues el 20% de la
población que toma alcohol consume la gran mayoría del alcohol, en algunos
casos hasta el 90% del consumo total", explica Michel Cecchini, analista
de la política sanitaria de la OCDE.
Tipo de alcohol
Las influencias culturales e históricas siguen influyendo en
el patrón de consumo de alcohol. Por ejemplo, el vino se consume
tradicionalmente con las comidas en el sur de Europa, en los países productores
de vino y en zonas rurales, mientras que en otros países más lejanos y al norte
tienden ahora a consumir más vino como algo de moda. No obstante, la cerveza
está aumentando su popularidad, especialmente entre los países tradicionalmente
consumidores de vino. Así, Francia, Grecia, Italia, Portugal, España, Hungría,
Eslovaquia y Suiza el consumo de vino ha caído un 20% o más desde 1990.
Sobre un tercio (3,8 litros per capita) del alcohol ingerido
en los países de la OCDE, según datos de la OMS, es de cerveza, un 8% de vino
(que llega al 25% en la región europea) y el resto (50%) corresponde al consumo
de bebidas espirituosas o de otro tipo. Pero esas cifras se quedan cortas
porque se estima que un 11% de la ingesta total de alcohol no se registra.
El impacto social también es enorme. Son tres los factores
vinculados al alcohol: el crimen, la violencia y los accidentes de tráfico. Un
estudio en Australia estimó que los costes tangibles del crimen asociado al
abuso de alcohol entre 2004 y 2005 fue de 1.240 millones de dólares
australianos (unos 878 millones de euros). Para el mismo periodo, el coste por
accidentes de tráfico ascendió a 3.100 millones de dólares (unos 2.200 millones
de euros).
Una revisión de estudios europeos estimó el coste del crimen
vinculado con la alcoholemia en la Unión Europea (policías, juzgados,
prisiones, abogados, daño a la propiedad...) en unos 33.000 millones de euros
en 2003 y el asociado a los accidentes de tráfico en 10.000 millones en el
mismo año. Estimaciones recientes sugieren que la pérdida de productividad
relacionada con la bebida es de un 1% en el producto interior bruto en la
mayoría de los países.
"El alcohol es la causa o empeora más de 200
enfermedades. Esta carga se ha incrementado durante los últimos 20 años.
Nuestro informe muestra que el 80% de la población tendría una mejor salud si
consumiera una unidad menos de alcohol por semana", afirma Cecchini.
Por estos motivos, entre las metas de la OMS se encuentra la
reducción del consumo de alcohol un 10% para 2025 a través del desarrollo y
fortalecimiento de políticas específicas, como aumentar el precio de las
bebidas alcohólicas, legislaciones específicas sobre la conducción de vehículos
y la prohibición de alcohol y divulgar información sobre los riesgos de este
hábito.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Alcoholismo