La Agencia Española del Medicamento está estudiando el tema
de este implante. Un panel de expertos de EEUU recomienda mejorar la
información a las mujeres.
Ella es otra de las 240 mujeres que se han asociado en
España por las secuelas de este muelle implantable que obstruye las trompas de
Falopio hasta impedir el paso de los espermatozoides. La publicación del artículo
de EL MUNDO ha generado que al menos otras 35 mujeres se pongan en contacto con
ellas y otra decena ha escrito a este periódico para compartir sus síntomas.
Los doctores Enric Cayuela y José Eduardo Arjona, de
Barcelona y Córdoba respectivamente, son probablemente los dos ginecólogos que
más implantes Essure han puesto en nuestro país desde su aprobación hace 12
años y ambos defienden la seguridad de este método de esterilización permanente
sin hormonas. El Ministerio de Sanidad, por su parte, sí admite que la Agencia
Española del Medicamento estudia el tema tras recibir 70 comunicaciones de
incidencias en España, y también en EEUU un panel de expertos independientes
que ha recomendado a las autoridades mejorar la información a las mujeres.
Cayuela, de hecho, participó en los primeros ensayos
clínicos con Essure en el año 2000 cuando ejercía en el Hospital de Sabadell.
"Era un fase II y participábamos cinco centros de todo el mundo: dos de
EEUU, Bélgica, Australia y nosotros, los únicos españoles". En aquel
estudio se implantó Essure por primera vez a 260 mujeres, 62 de ellas españolas
("la primera en Europa fue una matrona de nuestro hospital
precisamente").
El doctor Cayuela coincide con el doctor Arjona, ginecólogo
del Hospital Reina Sofía de Córdoba, en que en su larga experiencia no han
observado ninguno de los problemas que relatan mujeres como Teresa (a quien se
lo pusieron precisamente en el Reina Sofía). Dolor pélvico, hinchazón
abdominal, dolores de cabeza, infecciones vaginales, picores, sangrados
abundantes e irregulares, reacciones alérgicas al níquel e incluso
perforaciones de las trompas por el metal, son las más frecuentes.
En el caso de la alergia al níquel, el doctor Cayuela
explica que los ensayos con el producto ponen de manifiesto "que la
ingesta de este metal a través de los alimentos que consumimos es superior al
que contiene Essure". En los protocolos de implantación del muelle no se
incluye una prueba de alergia al níquel previa.
Teresa sí coincide con el doctor Cayuela en un punto:
"no hay protocolos para decidir qué hacer en los casos en los que Essure
da problemas". Teresa -madre de cuatro hijos- está "asustada"
porque está en lista de espera para una cirugía en la que le retiren el
implante metálico.
Como explica a EL MUNDO Angélica del Valle, la presidenta de
la Asociación de Afectadas en España, en algunos casos basta con extirpar las
trompas de Falopio para retirar el tejido cicatricial que ha ido creciendo y
absorbiendo el Essure. Sin embargo, en casos como el de Elena Fernández (una
psicóloga madrileña de 44 años), una parte de esos muelles se rompe o se
desplaza al útero y es necesaria una histercetomía completa para poder eliminar
el metal.
Ambos ginecólogos admiten que la retirada de Essure una vez
implantado no es sencilla, pero consideran que quitar el útero completamente
"es una barbaridad". Arjona y Cayuela sí admiten que es posible que
haya algunos casos en los que la pericia del ginecólogo no sea la mejor al
colocar el muelle y las mujeres puedan sufrir problemas.
Arjona, que interviene además como portavoz de la Sociedad
Española de Ginecología, subraya que la satisfacción es muy alta entre la
mayoría de las usuarias, pero admite que en las mujeres con molestias el
ginecólogo que ha puesto el implante debe ser el responsable de quitarlo.
Arjona, que a través de este periódico se muestra abierto a dialogar y ayudar a
las afectadas, insiste en que los hospitales (tanto públicos como privados)
"deben establecer los mecanismos de comunicación necesarios para que
cualquier usuaria de Essure pueda acudir y consultar con facilidad. Si hay
problemas se resuelven quitando el dispositivo".
En EEUU, la reunión mantenida la semana pasada por un panel
de expertos independientes ha recomendado a la Agencia del Medicamento (FDA)
que se mejore la información a las mujeres que se van a someter a este método
permanente pero, sobre todo, "que las mujeres con hipersensibilidad a los
metales, enfermedades autoinmunes, antecedentes de enfermedad pélvica
inflamatoria y aquéllas con problemas previos de sangrados son candidatas menos
apropiadas para este sistema".
"Es cierto que hay casos en los que ves dolor desde el
primer día y hasta que no se quita la mujer no mejora, pero es el cero coma
algo de todos", señala el doctor Cayuela desde su clínica ginecólogica
privada. Por su parte, desde Bayer insisten en los datos de seguridad del
producto avalados por sus 10 años en el mercado ("el último estudio con un
seguimiento a cinco años"), y admiten que están dispuestos a mejorar la
información del producto "a medida que nuevas evidencias científicas
obliguen a tomar más medidas informativas".
Aunque el doctor Arjona -especialista de la Sociedad Española
de Contracepción- no se atreve a juzgar a sus colegas estadounidenses,
considera que el problema puede radicar en una mala colocación del implante,
una inadecuada formación de los médicos o un nulo seguimiento de las mujeres
(que deben acudir pasados unos tres meses para que el médico compruebe que el
sellado de la trompa se ha producido adecuadamente o que su organismo no ha
rechazado el implante).
Arjona, responsable de la Unidad de Gestión Clínica de
Ginecología y Obstetricia del Hospital Reina Sofía, conoce bien este método
anticonceptivo. No obstante, este hospital fue el primero en Europa en
implantar Essure en Europa de manera ambulatoria y por su consulta han pasado
ya más de 8.000 mujeres desde 2003 ("5.000 de ellas con más de 10 años de
uso del muelle, como se conoce popularmente").
En estos 12 años, explica, la tasa de embarazos no deseados
es de 2,5 mujeres por cada 1.000; "frente a los 18 que se dan con la
ligadura de trompas". En el centro cordobés, donde el boca a boca ha
popularizado "el muelle", sólo han retirado nueve en este tiempo.
Aunque como insiste Bayer en declaraciones a EL MUNDO, en
estos momentos la FDA no tiene sobre la mesa una posible retirada de Essure, en
la audiencia pública mantenida el pasado jueves por advisory committee sí se
pusieron en duda algunos de los datos de los estudios científicos que
permitieron la comercialización de Essure hace 13 años.
"Fue un error no hacer un ensayo clínico randomizado
antes de autorizarlo", señaló por ejemplo Richard Chapell, uno de los
expertos de la Universidad de Wisconsin que compone el comité; "y aquí
estamos, 13 años después, preguntando por el dolor".
Las autoridades sanitarias estadounidenses aprobaron Essure
en 2002 mediante un procedimiento abreviado y prioritario, porque se
consideraba que el implante metálico era una alternativa no quirúrgica y mucho
más barata que la ligadura de trompas.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Salud Sexual