Se sabe que la importancia de la higiene en el manejo de los
alimentos evita enfermedades que pueden desencadenar en problemas mayores. Sin
embargo, hay solución y esto significa no eludir nuestras obligaciones en el
cuidado cotidiano. Aquí, una guía simple y detallada para recordar y practicar
a diario.
La salud de una persona, entre otros factores, depende del grado
de higiene de la comunidad en la que se desarrolla; la familia es su comunidad
inmediata y sus costumbres son alguno de esos factores. En las actividades
diarias, como el manejo de los alimentos o a la verificación del buen estado y
conservación de los mismos al momento de las compras, es fundamental para
minimizar los riesgos de enfermedades trasmitidas por los mismos.
La mayoría de los microorganismos pueden ser destruidos
parcial o totalmente con una buena cocción. Sin embargo, gran parte de las intoxicaciones
alimentarias se producen porque no sabemos manipular los alimentos de manera
higiénica.
Las ETA son las enfermedades transmitidas por la ingesta de
alimentos que contienen sustancias peligrosas. Pueden ocasionar tanto
infecciones como intoxicaciones. Los efectos de las ETA pueden ser graves y a
veces mortales, razón suficiente para respetar las reglas de higiene y
conservación, ya que la falta de estas, son las principales causas de la
contaminación de los alimentos.
Los peligros en los alimentos que no son producidos y
manipulados siguiendo las reglas sanitarias correspondientes, pueden ser de
orden biológico, físico o químico. Los peligros biológicos pueden ser
bacterias, parásitos, virus u hongos. En el caso de los físicos: vidrios, astillas,
pelos, uñas, entre otros. Los químicos podrían ser venenos, pesticidas y todo
tipo de tóxicos. Todos elementos que circulan en una cocina hogareña.
Los principales factores que contribuyen a que los alimentos no
se contaminen
La correcta higiene de las personas que manipulan los
alimentos, limpieza de ámbitos donde están los alimentos como lavado de
utensilios, trapos y demás herramientas de trabajo.
Higiene personal
Nosotros mismos somos el principal vehículo de contaminación
de los alimentos a través de manos, cabello, saliva, sudor, ropa sucia, más aún
al toser o estornudar. Los microbios se encuentran en el ambiente, se quedan
generalmente en el cabello y en todo el cuerpo, por eso es importante la
higiene personal. Mantener perfectamente limpias las manos lavándolas con agua
y jabón cuantas veces sea necesario. Las manos son portadoras de microbios, y
aunque se vean limpias, las llaves, el dinero y todo lo que tocan las
contaminan. Aunque parezca una exageración, sujetarse o cubrirse el pelo al
cocinar es una muy buena práctica de higiene.
Limpieza y Mantenimiento
Es necesario realizar periódicamente la limpieza del lugar
donde se cocina o donde se guardan o conservan los alimentos. Los utensilios,
cada vez que se utilizan deben ser limpiados. Respecto al almacenamiento de
alimentos, se debe guardar un orden lógico; por ejemplo, no mezclando los de
consumo humano con los de los animales, ni con los productos de limpieza. Es
muy importante también verificar antes de utilizar, las fechas de vencimiento
de los productos. Esas latas al fondo del estante que compramos hace mucho,
puede que hayan vencido.
Trapos
Otra fuente de contaminación son los trapos que se utilizan
para limpiar. Es muy importante que después de usar los trapos se enjuaguen y
desinfecten.
Manejo de basura
La basura es un foco de contaminación y proliferación de
plagas, ya que atrae moscas, cucarachas, ratas, etc., por lo que es necesario
manejarla apropiadamente. No se debe permitir que los recipientes se llenen al
grado que no se puedan cerrar, o con basura a su alrededor. Se deben vaciar
constantemente.
Fuente: Diario Popular - Ver más sobre Alimentación