jueves, 5 de noviembre de 2015

Afirman que el país está listo para afrontar la “temporada alta” de contagios de dengue


Especialistas de la cartera sanitaria se reunieron con representantes de la OPS para coordinar la estrategia contra la enfermedad, que en esta época del año comienza a producir casos en la región. Además, se recordó que existen dos nuevas amenazas para la zona: el chikungunya y el virus zika.

Por las altas temperaturas y las lluvias, en estos meses comienza en el país lo que los especialistas llaman “temporada alta” de las enfermedades transmitidas por los mosquitos, en especial el dengue. La proliferación de reservorios para que se reproduzca el Aedes aegypti y otras variedades hace que las autoridades ultimen detalles para la campaña de prevención de las enfermedades que trasmite este insecto, en coordinación con especialistas regionales. En 2009, el país sufrió la peor epidemia de dengue, con más de 35 mil casos. Desde ese momento, se crearon herramientas para frenar el mal, y hoy se estima que no hay razones para suponer una crisis como aquella. Para la temporada 2015-2016, se agregan como preocupaciones sanitarias dos patologías que también trasmite el mismo vector: el chikungunya y el virus zika.

El análisis de la realidad del sistema sanitario para frenar estas tres infecciones es el eje de encuentro que organiza desde ayer el Ministerio de Salud nacional, junto a representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La idea es coordinar una estrategia conjunta con Paraguay y Brasil, países limítrofes que hoy sufren brotes importantes de estas tres enfermedades. Hasta el viernes, los especialistas discutirán la mejor forma de afrontar estos desafíos, y crear un programa de prevención efectivo.

“Estamos parados en un lugar muy diferente al del brote de dengue 2009: desde entonces pasó mucho tiempo y hubo muchas lecciones aprendidas y mucha decisión política de resolver el problema a partir de evidencias científicas y técnicas, sin improvisaciones ni voluntarismos”, remarcó el viceministro de Salud de la Nación, Federico Kaski, quien abrió el encuentro de especialistas junto a la representante de la OPS en la Argentina, Maureen Birmingham. Estas jornadas se llevan a cabo “para pensar con tiempo la estrategia y planificación para mantenernos en alerta, seguir trabajando y reforzar lo que haga falta”.

El funcionario argentino apuntó que “nos alegra saber que estamos trabajando en sintonía con la OPS”, en referencia a la coincidencia de la agenda de la cartera sanitaria nacional y la del organismo para prevenir, controlar y eventualmente atender a personas con dengue o chikungunya, enfermedades virales transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, que también es vector de la zika, de reciente aparición en Sudamérica. En este sentido, Kaski señaló que estos debates contribuirán a potenciar las medidas de prevención y control de esas enfermedades, para las que “no hay medidas más eficientes que la concientización de la población y el descacharrado para impedir la proliferación de mosquitos”.

Por su parte, Birmingham puso de relieve que estas jornadas reúnen “a expertos de muchas disciplinas cuya presencia es muy importante para compartir experiencias y articular acciones concretas” en vista de que el dengue “es una enfermedad endémica en muchos países de las Américas”. “A pesar de los grandes esfuerzos llevados a cabo por los países, el número de enfermos de dengue sigue en aumento cada año”, advirtió en referencia a que entre enero y octubre pasados se registraron en la región casi dos millones de casos y alrededor de un millar de muertos, puntualizó.

Según precisó el director nacional de Prevención de Enfermedades y Riesgos del ministerio de Salud, Jonatan Konfino, “con posterioridad a la epidemia de dengue del año 2009 se llevaron adelante diversas acciones destinadas a fortalecer las capacidades de respuesta para la prevención y el control de aquel virus”. Por un lado, Konfino detalló que “se adquirieron 200 motonebulizadores portables de niebla fría por ultra bajo volumen (ULV) para realizar el control químico de mosquitos en domicilios ante la detección de casos sospechosos de dengue en menos de veinticuatro horas luego de producida la notificación”.

También explicó que se adquirieron 20 equipos motonebulizadores de ultra bajo volumen montados en vehículos para servicio pesado con tecnología GPS que permiten el rociado espacial ajustando la dosificación del insecticida a los volúmenes mínimos necesarios. Con este parque de maquinarias, la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores del ministerio de Salud de la Nación pasó de una capacidad de fumigación de 1.500 hectáreas por hora en 2009 a 3.900 hectáreas por hora en 2015.

Además, se creó un Sistema de Vigilancia y Alerta Temprana, compuesto por 140 localidades centinela. Según indicó Konfino, “este sistema permite monitorear de forma permanente los índices de Aedes aegypti en localidades clave del país, permitiendo conocer en tiempo real las poblaciones de mosquitos y, en consecuencia, prevenir la aparición de brotes”.

La lucha contra el vector de estas tres enfermedades va de la mano de la pelea contra la proliferación de los mosquitos. En la Argentina existen más de 200 especies de mosquitos, aunque en las zonas urbanas habitan durante el año 40 variables. Sin embargo, hay tres que son las más comunes y problemáticas: Aedes aegypti, transmisor de los virus del dengue y la fiebre amarilla; Culex pipiens, y Ochlerotatus albifasciatus, estos últimos intermediarios en otras infecciones virales que afectan a humanos y animales domésticos.

Juan José García, investigador principal de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA) en el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP) aclaró que “por suerte en los últimos años no han crecido demasiado las especies. El que volvió a aparecer, pero en la década del 90, fue el Aedes aegypti (dengue)”.

La transmisión de los virus del dengue se interrumpió en gran parte de la región de las Américas en la década de 1970 tras la campaña de erradicación de A. aegypti. Sin embargo, por una suma de condiciones y factores, el vector se reintrodujo en casi toda la región produciendo brotes esporádicos y de variada envergadura tanto en el Caribe como en Centroamérica y América del Sur. Estas zonas geográficas se encuentran en la actualidad en situación hiperendémica, habiendo transmisión autóctona en casi todos los países.

Asimismo, la introducción del virus de chikungunya en las Américas supuso un reto para la vigilancia epidemiológica y los servicios de salud de la región. Hasta septiembre de 2015, se notificaron más de un millón y medio de casos y más de 200 muertes asociadas a CHIKV.

Por último, la infección por Zika es una enfermedad causada por un virus filogenéticamente muy cercano al de dengue o fiebre amarilla, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Aedes, tanto en un ámbito urbano como selvático. En el año 2007 tuvo lugar el primer brote importante de infección por virus Zika en la Isla de Yap (Micronesia), en la que se notificaron 185 casos sospechosos. En febrero de 2014, las autoridades de salud pública de Chile confirmaron un caso de transmisión autóctona de infección por virus Zika en la isla de Pascua (Chile). El 15 de mayo del corriente año, el Ministerio de Salud de Brasil confirmó la infección por virus Zika en muestras provenientes de Bahía y Río Grande do Norte, situado en el nordeste brasileño.

Fuente: Mirada Profesional - Ver más sobre Dengue