En la Argentina cada año nacen 55.000 chicos antes de
tiempo.
El 28 de mayo de 2003, con 28 semanas y 730 gramos, llegó al
mundo Tomás Bentos, el primer hijo de Marcos y Verónica. "Ese día, toda la
familia nació prematuramente", dice su padre. "En la vida, me había
preparado para un montón de cosas, pero nunca para eso: de pronto, nos
encontramos entre neonatólogos, incubadoras, respiradores, saturómetros... ¡No
entendíamos nada!"
Bentos agradece la suerte de que su hijo haya nacido
"en el lugar adecuado": la Maternidad Sardá. Estuvo internado allí
tres meses y medio, mientras Verónica se quedaba en la residencia para madres.
"Al principio, a Tomy le daban con una jeringa gotitas de leche de su
mamá, pero mi señora no tenía suficiente y hubo que recurrir al Banco de Leche
Humana (BLH) de la institución", recuerda. "Esto hizo posible que él,
que tenía un déficit nutricional muy grande, recibiera ese alimento fundamental".
Hoy, Tomás tiene 12 años.
Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de
Salud del Ministerio de Salud de la Nación, de los 750.000 bebes vivos que
nacen cada año en la Argentina, aproximadamente 55.000 son prematuros. Desde el
sábado pasado hasta mañana, se celebra la Campaña Semana del Prematuro de
Unicef, que surgió en 2010 para concientizar sobre sus derechos. Así, se
estableció el "Decálogo de los 10 derechos del prematuro", y cada
noviembre se prioriza uno sobre el que trabajar: en este año, la alimentación
con leche materna.
Los BLH tienen un rol clave. Son servicios especializados,
responsables de promover, proteger y apoyar la lactancia materna. Dependen de
hospitales que son intermediarios entre la leche materna que reciben en
donación (sometida a un proceso minucioso: se la analiza, pasteuriza y conserva
congelada) y los bebes prematuros. A partir de 2011, cuando se conformó la
Comisión Técnica Asesora en Bancos de Leche Materna, se crearon los primeros en
la Argentina. Hoy, hay cinco en total: en la provincia de Buenos Aires, Chaco,
Córdoba, Mendoza y en la ciudad.
María Luisa Ageitos, pediatra consultora de Unicef, explica:
"La leche materna protege al bebe de infecciones a veces mortales, mejora
la calidad de su sobrevida, su desarrollo cognitivo, el vínculo con su mamá,
incrementa una flora intestinal protectora y evita que se colonice con las
temibles bacterias que campean en los servicios de neonatología".
Roxana Conti, también pediatra neonatóloga y miembro del
Consultorio de Lactancia Materna de la Maternidad Sardá, sostiene: "Es muy
importante poner en relieve los derechos de los bebes prematuros, que son los
más vulnerables por encontrarse en una situación de emergencia nutricional y en
un período crítico de su desarrollo".
Conti cuenta que el banco de la Sardá conserva, por un lado,
la leche de las mamás que tienen a sus hijos prematuros internados: estos
comienzan a alimentarse con muy pequeños volúmenes, por lo que el excedente
extraído puede congelarse, y luego ser procesado y pasteurizado para que ese
bebe, u otro, lo reciba. Pero, además, se guarda la leche de otras madres que
se acercan a la institución para ofrecerse como donantes. "Cualquier mujer
sana que esté amamantando a su hijo, que considere que tiene un exceso de leche
y quiera donar, puede hacerlo", sostiene la pediatra.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Niñez