¿Está pensando en dejar de fumar? Pues no
espere más y hágalo sin pasos intermedios. Tendrá más éxito si abandona este
hábito de golpe que si trata de reducir la cantidad de cigarrillos poco a poco
hasta dejar de fumar definitivamente. Así lo sentencia un estudio que acaba de
publicar la revista científica Annals of Internal Medicine.
En ambos casos, todos los
participantes recibieron asesoramiento, apoyo y acceso a los parches de
nicotina y a la terapia de reemplazo de nicotina, tales como los chicles. Una
vez logrado el objetivo, se les hacía un seguimiento cada semana durante un mes
y después de seis meses. Los investigadores les pasaban un cuestionario y
además tomaban mediciones de la cantidad de monóxido de carbono que respiraban
los participantes en su entorno, para poder corroborar que efectivamente habían
dejado de fumar.
A las cuatro semanas, el 39% del grupo del cese gradual se
mantenía lejos del tabaco, en comparación con el 49% de los miembros del equipo
del cese abrupto. En definitiva, cumplían con mayor éxito su intención. A los
seis meses, los porcentajes eran del 15,5%, entre quienes iban poco a poco,
frente al 22%, entre quienes se despedían a la francesa de sus cajetillas.
Estos últimos "eran un 25% más propensos a dejar de fumar", según
reza el artículo.
"Encontramos claras evidencias de que abandonar el
tabaco de forma abrupta daba mejores resultados que de forma gradual, tanto a
corto como a medio plazo", concluye Nicola Lindson-Hawley, principal
autora de esta investigación, financiada por la Fundación Británica del
Corazón. Quienes optaban el consumo cada vez menor de cigarrillo eran menos
propensos a mantener la abstinencia al hábito de fumar. La literatura
científica previa también apuntaba a esta idea, pero "nuestros resultados
son incluso superiores".
Los autores apuntan a la motivación como una de
las razones posibles que explican esta diferencia de métodos. Tal y como
explica Carlos Jiménez, neumólogo y director del programa de investigación de
tabaquismo de la Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), es
posible que "el que va a dejar de fumar de golpe esté mucho más
motivado". Generalmente, los que optan por abandonar este hábito de forma
gradual "tienen mayor grado de dependencia, lo han intentado un mayor
número de veces y han fracasado. Se encuentran más perdidos si piensan en dejar
de fumar de un día para otro".
En este punto, cabe señalar que este estudio
tiene una limitación, apunta el experto español al comentar este trabajo. Los
participantes con los que se ha trabajado querían dejar de fumar, pero "no
se ha centrado en quienes voluntariamente eligen hacerlo poco a poco". En
la literatura científica existen estudios que encuentran mejores resultados
cuando se abandona el tabaco de un día para otro y otros trabajos matizan que
lo importante es que sea la persona quien escoja el método.
Según argumenta
Lindson-Hawley, para "las personas que no se ven dejando de fumar de
golpe, mejor que no hacer nada es ir reduciendo la cantidad de cigarrillos de
forma gradual, pero potenciando el apoyo para aumentar las posibilidades de
triunfo".
Lo que está claro es que la decisión de dejar de fumar es la más
saludable que un fumador puede tomar en su vida. "Los beneficios empiezan
a verse desde las primeras 24-48 horas y se siguen manifestando a lo largo del
proceso de abandono, hasta el punto de que a los 15 años, las posibilidades de
cáncer de pulmón en un ex fumador son las mismas que en una persona que no ha
fumado nunca, y el riesgo de infarto comienza a reducirse desde que el afectado
dejar de fumar", explica Jiménez.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Tabaquismo