Entre un 40% y un 70% de los turistas de trasplante
desarrollan al menos una complicación infecciosa.
El encuentro ha sido organizado por el Grupo Custodio de la
Declaración de Estambul, integrado en la Sociedad Internacional de Trasplantes
y la Sociedad Internacional de Nefrología, en colaboración con la Organización
Nacional de Trasplantes (ONT).
El Grupo Custodio define el turismo de trasplante
como "el viaje de donantes, receptores o profesionales para trasplante
cuando éste implica el tráfico de órganos o su comercialización, o cuando los
recursos (órganos, profesionales y centros) dedicados a trasplantar a pacientes
extranjeros comprometen la capacidad de un país de ofrecer servicios de
trasplante a su propia población".
La recomendación de establecer este sistema
de notificación se extiende a los distintos gobiernos y a las organizaciones
nacionales de trasplantes.
El grupo también recomienda que la información
registrada a nivel nacional sea recopilada a nivel internacional en el
Observatorio Global de Donación y Trasplante que la ONT gestiona como centro
colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La creación de este
sistema de notificación se sustenta en aspectos legales y éticos, pero también
en la necesidad de prevenir riesgos para la salud pública.
Entre un 40% y un 70%
de los turistas de trasplante desarrollan al menos una complicación infecciosa
y, de ellos, un 20% y un 50% sufren una infección mortal.
Algunas de estas
infecciones están causadas por organismos resistentes a los antibióticos
disponibles, que serían importados al país de origen de estos pacientes cuando
regresan después de un trasplante realizado en condiciones inadecuadas.
La OMS
estima que entre un 5% y un 10% de los trasplantes en el mundo se realizan bajo
alguna forma de comercialización o son ética y legalmente inaceptables.
El
sistema de notificación y su vínculo con el Observatorio permitiría evaluar la
dimensión del problema de manera más precisa e identificar a los países
implicados.
La Declaración de Estambul contra el tráfico de órganos y el turismo
de trasplantes de 2008 ha supuesto cambios legislativos en distintos países del
mundo para penalizar estas prácticas.
España ha sido un país pionero en este
ámbito al tipificar en 2010 como delito en el Código Penal el tráfico de órganos
y el turismo de trasplantes, con penas de hasta doce años, e incluir una serie
de artículos para prevenir el delito y a proteger a sus víctimas.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Trasplantes