La diabetes es una enfermedad seria y crónica que se produce
cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no puede
utilizar eficazmente la insulina que produce. Hay tres tipos principales de
diabetes: diabetes tipo 1 que es la más frecuente entre los niños y
adolescentes; la diabetes tipo 2 que es la más frecuente entre los adultos y
está ligada a la obesidad o el sobrepeso, la falta de actividad física y mala
nutrición; y la diabetes gestacional es una complicación del embarazo que afecta
a un estimado 10% de los embarazos a nivel mundial.
Situación en las
Américas
Se estima que en 2014 había 62 millones de personas con
diabetes en la Región de las Américas, lo que supone uno de cada 12 habitantes.
Entre el 90 y el 95% de los casos corresponden a diabetes
tipo 2. La diabetes tipo 2 puede prevenirse reduciendo los principales factores
de riesgo:
El sobrepeso y la obesidad, que contribuyen al 44% de los casos. La inactividad física (27%).
Existen otros factores de riesgo de diabetes tipo que
incluyen el tabaquismo, el uso excesivo de alcohol, la historia familiar de
diabetes y otros factores aún desconocidos (33%).
Prevención
Perspectiva individual
La obesidad y el sobrepeso son los principales factores de
riesgo asociados a la diabetes tipo 2, que afecta al 90-95% de las personas con
diabetes. Evitar la obesidad y el sobrepeso siguiendo un estilo de vida
saludable basado en una alimentación sana, actividad física regular y
manteniendo un peso saludable podría prevenir muchos casos de diabetes tipo 2.
Para las personas que ya tienen diabetes, mantener un
control adecuado del nivel de glucosa en la sangre es importante para prevenir
o retrasar las complicaciones crónicas de la diabetes, tales como la ceguera,
neuropatía, insuficiencia renal o insuficiencia vascular periférica –problemas
en la circulación que pueden llevar a la amputación de miembros inferiores–,
entre otras.
Perspectiva de salud
pública
La prevención primaria de diabetes tipo 2 puede favorecerse
con la implementación de políticas dirigidas a la prevención de la obesidad y
el sobrepeso, tales como aquellas que incrementan la disponibilidad y el acceso
a alimentación saludable y a la actividad física. Además para la prevención
secundaria son importantes las políticas que incrementan el acceso al
diagnóstico, la atención médica y a medicamentos asequibles.
Control de la
diabetes
La diabetes es una enfermedad que tiene un gran impacto
económico en las personas, las familias y los estados. Se estima que los gastos
en salud causadas por el manejo de la diabetes en las Américas ascendió a
alrededor de $383 mil millones de dólares en 2014 y esa cifra se incrementará a
$486 mil millones en 2040.
Los costos médicos elevados de la diabetes resultan de ser
una enfermedad compleja, ya que tiene repercusión en muchos órganos y tejidos.
La diabetes, como otras enfermedades crónicas requiere de
servicios de salud bien organizados, que provean atención continua y
seguimiento proactivo por parte del equipo médico. Para esto los sistemas de
salud deben contar con el apoyo de sus líderes y la existencia de políticas de
salud que garanticen el acceso de los pacientes a medicamentos y servicios. Los
sistemas de salud deben establecer vías para el flujo de pacientes, cuya puerta
de entrada debe ser el primer nivel de atención. Sin embargo la mayoría de los
pacientes que tienen diabetes, en algún momento requieren de servicios
especializados que por regla general se encuentran en el segundo nivel.
Las redes integradas de servicios de salud son la modalidad
ideal para relacionar los varios niveles de atención y responder con calidad a
la demanda de la diabetes y otras enfermedades complejas. Los profesionales de
salud necesitan recibir entrenamiento a través de un plan de educación
continuada, que incluya actualizaciones frecuentes en el manejo de la diabetes,
así como el uso de insulina, cuidados del pie y entrenamiento para apoyar a los
pacientes en el automanejo.
El automanejo en diabetes es tan importante como el
tratamiento médico para alcanzar un buen control de la enfermedad. Los equipos
de atención del primer nivel necesitan estar apoyados por guías y protocolos
basados en la evidencia científica más reciente, así como de contar con
herramientas para el monitoreo continuo de los pacientes a través de un sistema
de información clínico. Los grupos comunitarios y de autoayuda, y las
asociaciones de pacientes pueden ser el complemento ideal a los servicios de
salud ayudando a los pacientes a entender y a vivir mejor con la diabetes.
Las encuestas poblacionales en muchos de nuestros países
indican que más del 50% de los pacientes que tienen diabetes no alcanzan el
control glicémico adecuado de acuerdo a los protocolos internacionales. Es por
eso que nuestros países necesitan hacer un esfuerzo para ayudar a los pacientes
a alcanzar los objetivos terapéuticos.
Políticas públicas
para la prevención del sobrepeso y obesidad
La obesidad y el sobrepeso son los principales factores de
riesgo para el desarrollo de diabetes tipo 2. La alimentación poco saludable y
la inactividad física, así como los ambientes obesigénicos son las causas más
importantes.
La población de la Región de las Américas está consumiendo
mayores cantidades de alimentos densos en energía pero pobres en nutrientes, y
bebidas endulzadas con azúcar. Por tanto, son esenciales las políticas públicas
que se enfocan en modificar los entornos para lograr que la elección saludable
sea la elección más fácil.
Las políticas públicas para prevenir la obesidad y el
sobrepeso promovidas por el Plan de Accion de la OPS para prevenir la obesidad
en niños y adolescentes incluyen:
1. Promoción
de la lactancia materna y la alimentación saludable.
2. Mejora de
los entornos escolares respecto a la alimentación y la actividad física.
3. Medidas
regulatorias y fiscales sobre el mercadeo y etiquetado de alimentos.
4. Otras
acciones multisectoriales.
5. Vigilancia,
investigación y evaluación.
La lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar
diabetes tipo 2, tanto en las mujeres como en los niños; las mujeres que
amamantan y los niños que son amamantados tienen un riesgo menor en un 32% y
35%, respectivamente.
Fuente: Organización Panamericana de la Salud - Ver más sobre Diabetes
