El peor accidente nuclear de la historia liberó en Ucrania
200 veces más energía que Hiroshima y Nagasaki juntas.
El presidente ruso, Vladimir Putin, publicó hoy una nota
oficial donde dijo que el desastre ocurrido en territorio ucraniano de la ahora
disuelta Unión Soviética, representa "una importante lección para todo el
género humano", y recordó que esta tragedia tuvo "serias
repercusiones tanto en el medio ambiente como en la salud de los hombres".
Los homenajes en Kiev fueron encabezados por el presidente
Petro Poroshenko, quien depositó una ofrenda floral en el memorial de la
capital ucraniana.
El 26 de abril de 1986 en el sitio del accidente murieron 31
impactadas por un poder nuclear 200 veces superior al de las bombas de
Hiroshima y Nagasaki combinadas. Pero alrededor de 135.000 personas tuvieron
que ser evacuadas poco después en áreas que permanecieron deshabitadas por años
y la radiación se extendió a al menos 13 países de Europa central y oriental.
La lluvia radiactiva llegó de hecho hasta Irlanda. La cantidad de muertes desde
entonces por trastornos genéticos, malformaciones de órganos internos y cáncer
como consecuencia de la radiación es incierta, según algunos cálculos la cifra
se eleva a 500.000 muertos.
"Cinco millones de personas que viven hoy en día en
áreas contaminadas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia se ven afectadas por
partículas de estroncio y plutonio que son absolutamente peligrosas si se
inhalan o ingieren", indicó Rashid Alimov, activista antinuclear de la
sede Moscú de la organización Greenpeace. El plutonio tiene una vida media de
24.000 años.
El accidente se produjo en las primeras horas del día,
durante una prueba para simular un corte de suministro eléctrico. El aumento
súbito de potencia en el reactor 4 de la central produjo el sobrecalentamiento
del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del
hidrógeno acumulado en su interior.
Inmediatamente después del accidente se construyó un
"sarcófago", para aislar el interior del reactor. Pero por factores
naturales esa construcción se fue degradando y corre el riesgo de desplomarse
por lo que en 2004 se inició la construcción de un nuevo sarcófago, cuya
finalización está prevista para 2017.
Fuente: La Nación