Luego de haber realizado una nueva evaluación sobre los
efectos del llamado cigarrillo electrónico, la ANMAT ha decidido ratificar la
prohibición para importar, distribuir y comercializar dichos dispositivos y
todos sus accesorios (incluyendo los líquidos para recargarlos), como así
también la publicidad de los mismos.
La ratificación de la medida se ha tomado luego de un
proceso de actualización de la búsqueda de evidencia científica al respecto.
Concluido el proceso, se ha constatado que dicha evidencia es de baja calidad,
en razón de la amplia variabilidad de diseños, heterogeneidad de dosis, tipos y
generaciones de cigarrillos electrónicos utilizados.
Del análisis de los estudios realizados, surge que los
dispositivos en cuestión podrían provocar que algunos fumadores dejen el hábito
en el corto plazo (seis meses) en comparación con el placebo. Sin embargo, las
investigaciones no realizan la comparación con tratamientos aprobados y seguros
empleados hasta el momento.
Ninguno de los estudios es concluyente sobre los efectos
adversos del cigarrillo electrónico a mediano y largo plazo, ya que los
dispositivos aportan, en el vapor inhalado, una cantidad incierta de nicotina y
de otras sustancias tóxicas. También se ha registrado en oportunidades la
explosión de la batería del dispositivo, una complicación peligrosa de
frecuencia desconocida.
Según los expertos, los cigarrillos electrónicos son una
forma no controlada de aporte extra o de sustitución de la nicotina, que puede
perpetuar y reforzar el hábito de fumar. Se encuentra probado que aporta
sustancias tóxicas, siendo posible que favorezca el inicio en el tabaco de
aquellos que nunca han fumado cigarrillos convencionales, en especial los
adolescentes, quienes lo usan en ocasiones como elemento recreativo.
Como toda sustancia o dispositivo empleado por el ser humano
y aún no aprobado por falta de evidencias sobre su efectividad y seguridad,
constituye una herramienta peligrosa y por fuera del arsenal terapéutico
registrado hasta el momento para dejar de fumar, que es el primer objetivo
desde el punto de vista de la salud individual y colectiva.
Por todo lo expuesto, y en virtud de que las pruebas
existentes son insuficientes para afirmar que los cigarrillos electrónicos ayudan
a dejar de fumar y que tampoco se ha establecido su seguridad a mediano y largo
plazo, la ANMAT ratifica lo establecido en el artículo 1º de la Disposición Nº
3226/11.
Fuente: ANMAT - Ver más sobre Tabaquismo