El ibuprofeno es la droga de venta libre más consumida en el
país, con más de 16,7 millones de unidades vendidas en un año. Le siguen los
antigripales y en los meses de calor cambia el consumo por antialérgicos y
productos dermatológicos. Sólo el 11% no se automedica.
Otro estudio, realizado por la consultora Kantar Worldpanel
revela que el 78 por ciento de los argentinos adultos consume habitualmente
medicamentos de venta libre. Además, dicho informe subraya que sólo el 11% de
los encuestados afirmó no automedicarse, es decir, no adquieren medicamentos
sin la receta de un doctor, ni siquiera en el caso de que su compra esté
permitida y sea considerada segura por la regulación.
¿Qué es realmente un medicamento de venta libre?
Los motivos para el amplio consumo de medicamentos de venta
libre en la sociedad son básicamente dos: resultan fáciles de encontrar y
tienen precios accesibles para casi todo el mundo.
En efecto, los medicamentos de venta libre, conocidos en la
jerga farmacéutica por su abreviatura OTC (por sus siglas en inglés Over the
Counter), resultan menos costosos y otorgan un alivio más rápido que ir al
médico y, probablemente, tener que pagar estudios y tratamientos costosos,
especialmente cuando no se tiene una cobertura de salud. Y aunque no hay
actualmente estudios de campo en la Argentina que constaten esta relación, cabe
suponer que el comportamiento de los consumidores podría ser comparable al del
mercado de los OTC en Estados Unidos. Según un estudio realizado por la Asociación
de Consumidores de Productos para la Salud, el año pasado se gastaron en dicho
país unos 44.000 millones de dólares en medicamentos de venta libre, hecho que,
según la industria, ahorró al sistema de salud alrededor de $102 mil millones
en visitas médicas, pruebas de diagnóstico y medicamentos recetados.
En dicho informe y otros de origen local acerca del
comportamiento de los consumidores del mercado farmacéutico, la preocupación de
los consumidores por el bienestar, la calidad de vida y el empoderamiento en el
cuidado de la salud, constituyen tendencias globales que vienen consolidándose
y que, en el campo farmacéutico, inclinan la intención de compra hacia un nicho
estratégico para la industria, que es el de los productos OTC.
De los medicamentos para paliar síntomas temporales a los
multivitamínicos, de los analgésicos a los antiácidos, el abanico de
medicamentos de venta libre es amplio y en la Argentina existen en el mercado
alrededor de 1200 marcas. Según datos de la ANMAT en 2015 se estuvieron
comercializando 1197 productos de venta libre. Actualmente, el segmento está
ofreciendo nuevas categorías de productos y fortaleciéndose en los
tradicionales ya establecidos (analgésicos y antinflamatorios, productos
dermatológicos, antigripales).
Entre las novedades que aparecen en el mercado, los
consumidores se encuentran con ciertos productos que aparentan ser medicamentos
pero que en los registros regulatorios son aprobados como alimentos y aunque
pueden considerarse primos hermanos de los medicamentos, es importante destacar
que no lo son. En la industria se los conoce como nutracéuticos: suplementos
dietarios o cardioprotectores, con semillas de chía, omega 3 y muchos otros.
Usarlos para su fin específico y por el tiempo recomendado
La perspectiva puede considerarse como positiva, en términos
de acceso, de ahorros de tiempo y costos, así como para el empoderamiento del
consumidor, siempre que los fármacos OTC se utilicen adecuadamente, para una
condición indicada en la dosis adecuada y si no sobre pasa el período de uso
recomendado.
Sin embargo, uno de cada cinco adultos que se automedican
admiten tomar más de la dosis recomendada o usar la medicación con más
frecuencia de lo indicado en la etiqueta. Esta es, entonces una práctica que debería
corregirse en la sociedad en general, de acuerdo a las recomendaciones de buen
uso de los medicamentos de venta libre que publica la ANMAT para los
consumidores o en otras páginas como la reconocida Medline Plus.
Pero no toda automedicación puede considerarse incorrecta.
En su concepto original, el hecho de que los usuarios puedan reconocer síntomas
leves y contar con un rápido alivio gracias a un medicamento de venta libre
puede considerarse un progreso de la sociedad. Un paso hacia adelante en el
bienestar.
Según la doctora Jimena Worcel, asesora médica de la Cámara
Argentina de Medicamentos de Venta Libre, CAPEMVeL, es importante aclarar la
confusión que existe entre una práctica habitual incorrecta como es la compra
de medicamentos bajo receta en la farmacia sin mediar la prescripción del
médico, por caso los antibióticos que deberían expenderse bajo receta.
"Hoy en día la gente tiene la posibilidad de conseguir cualquier
medicamento en cualquier farmacia del país aunque sea de venta bajo receta o
bajo receta archivada. Eso es algo que está prohibido por la regulación pero es
vox populi que ocurre", alerta y aclara: "Esto genera una gigante
confusión respecto de cuál es la categoría de medicamentos de venta libre. La
gente cree que los medicamentos de venta libre son los que se puede comprar sin
llevar la receta y no es así".
Definamos entonces. Los medicamentos de venta libre son,
según la legislación argentina "aquellos destinados a aliviar dolencias
que no exigen en la práctica una intervención médica y que, además, su uso, en
la forma, condiciones y dosis previstas no entrañan, por su amplio margen de
seguridad, peligros para el consumidor". Sin embargo, ante dudas, siempre
está la posibilidad de consultar al médico o a otro agente sanitario autorizado
para orientar al consumidor: el farmacéutico.
Claro que son raras las ocasiones en las que ante un dolor
leve o unos hongos en los pies se nos ocurre consultar al profesional. Incluso
cuando estos síntomas se prolongan por demasiado tiempo y no encontramos la
solución.
Pero no sería mala idea, si consideramos que los OTC, en
definitiva son drogas y como tales pueden generar efectos no deseados. Como
insiste la doctora Worcel: "Los medicamentos de venta libre no dejan de
ser medicamentos y deben ser utilizados como dice la información del producto;
dentro de su estuche todos tienen un prospecto donde está escrita la
información necesaria para saber para qué se usa, cómo, con qué dosis, cada
cuanto tiempo, qué advertencias o precauciones se deben tener en cuenta y, si
potencialmente sucediera una reacción adversa, orientaciones sobre cómo
proceder: desde consultar al médico o a un servicio de toxicología".
¿Entendemos los prospectos?
Precisamente, la cuestión de los prospectos y su dificultad
en la lectura, es un tema que se viene trabajando desde la CAPEMVeL, que busca
concientizar sobre el buen uso de los OTC y desde la ANMAT, que es el organismo
regulador.
En un estudio titulado "Problemas en la comprensión de
los prospectos de medicamentos de venta libre. El caso del paracetamol en
Argentina", realizado en 2012, por Elda Cargnel, Ana Palazzesi, Patricia
Cardoso, Guadalupe Álvarez y Julieta Curbelo, se encontró que la mayoría de la
gente lee sólo parte de la información en las etiquetas de los productos y, por
lo tanto, en ocasiones puede faltar in formación esencial para el uso adecuado
de la droga.
El informe, presentado a las autoridades de la ANMAT,
recomienda: "al redactar los prospectos se debe prestar atención no solo
al contenido sino también a la forma de comunicarlo, particularmente al tipo de
vocabulario y sintaxis". Se sugiere, en especial, tener en cuenta que el
registro utilizado para la redacción sea el adecuado para un público amplio,
que no necesariamente es un público escolarizado".
Consultada por La Nación, la Dra. Ana Palazzesi, quien
actualmente se desempeña en la Dirección Nacional de Determinantes de la Salud
del Ministerio de Salud de la Nación, sostiene algunos de los términos y
expresiones presentes en los prospectos resultan inadecuados porque no permiten
la comprensión de todos los usuarios, en la medida en que estos pertenecen a
niveles culturales y sociales muy diferentes.
Para los profesionales provenientes de las ciencias médicas,
los términos propuestos pueden parecer demasiado básicos, tal vez hasta
imprecisos en términos técnicos. Pero simplificar es necesario cuando el
mensaje debe resultarle comprensible al consumidor. En ese sentido, la Dra.
Palazzesi plantea: "el prospecto debe detallar en forma clara la
información." Por ejemplo, el término "rinitis", que se refiere
a la inflamación de la mucosa nasal padecida por la mayoría de la población en
algún momento de su vida, fue identificada como enfermedad de los riñones.
Dichas recomendaciones fueron volcadas a la Disposición
753/12 las Definiciones y Lineamientos Generales de la Información que deberán
contener los prospectos, etiquetas y rótulos de especialidades medicinales de
condición de venta libre.
La entrevistada advierte sobre otra cuestión: "Es
relevante el tamaño de la letra de los prospectos, que suele ser demasiado
pequeña para algunas personas". Para la industria y los médicos, el temor
es que se nivele para abajo, pero Palazzesi es precisa: todavía es necesario
lograr mayor claridad.
Adonde informarse
Información sobre medicamentos en Anmat responde: es un
servicio gratuito de información a la comunidad sobre la situación de los
establecimientos y productos de su competencia: medicamentos, alimentos,
productos médicos, cosméticos, domisanitarios, reactivos de diagnóstico, además
de servicios, trámites, legislación, noticias de interés del área. Teléfono:
0800-333-1234 fax: (011) 4340-0800/5252-8200 int 1159, responde@anmat.gov.ar
Consultas por intoxicaciones en el Hospital Posadas:
Atención de guardia 24 horas adultos y niños en Av. Marconi y Presidente Illia,
El Palomar, provincia de Buenos Aires; línea gratuita nacional: 0 800 333 0160,
(11) 4654-6648 / (11) 4658-7777.
Consultas por intoxicaciones en el Hospital de Niños Dr.
Ricardo Gutierrez: línea de atención telefónica gratuita 0 800 444 8694. Llamar
en caso de sospechar intoxicaciones o dudas respecto al uso de los
medicamentos.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Medicamentos