Las mujeres
nacidas entre el 2000 y el 2005 deben aplicarse las dos dosis de la vacunación,
para prevenir el virus del papiloma humano, responsable del 70 por ciento de
los casos de cáncer de cuello de útero. En la actualidad, según los datos
oficiales, sólo el 30 por ciento de las en edad de vacunarse completaron la
segunda dosis, necesaria para la inmunización.
El plan de la cartera sanitaria ex llegar a las adolescentes
nacidas entre los años 2000 y 20005, que ya recibieron la primera dosis o que
nunca se vacunaron. Ambas dosis deben darse separadas al menos por seis meses.
Para esto, el plan le apunta a la concientización de los padres, a quienes
recuerda que la vacuna es “gratuita y obligatoria se inició hace cinco años”.
Los datos que maneja el ministerio marcan que 1.500.000 de chicas iniciaron el
esquema de vacunación, pero solo 1.000.000 lo completaron, es decir, 500 mil no
están debidamente protegidas contra el virus causante del cáncer de cuello de
útero.
“Es una etapa de la vida nueva para vacunas. En todas las
vacunas del calendario (19) hay una tasa de deserción mayor que en bebés o
nenes chiquitos. Y con la del VPH, que además tiene más de una dosis, la tasa
de deserción entre la primera y la segunda es de casi el 30 por ciento. Es
difícil captarlos una vez y mucho más difícil es la segunda”, le dijo al diario
Clarín Carla Vizzotti, titular de la Dirección de Control de Enfermedades
Inmunoprevenibles. “La idea es que a fin de 2016 tengamos la mayor cantidad de
chicas que hayan nacido a partir del año 2000 cubiertas. Si nacieron entre 2000
y 2005 tienen que tener la vacuna. Y si no la tienen o no recuerdan si se la
dieron, que se acerquen a un vacunatorio”, agregó la funcionaria.
La edad de la niña a la hora de vacunarse es clave, resaltan
desde el ministerio. También lo es el período entre aplicaciones: si en base al
esquema anterior (compuesto por tres dosis) una nena recibió solo dos dosis con
un intervalo menor a seis meses, debe aplicarse una tercera. No hay un
intervalo máximo, por lo cual puede completarse en cualquier momento.
Según se informó, la vacuna que integra el calendario
nacional es la tetravalente y protege contra cuatro tipos del VPH: 16 y 18, que
son responsables del 70 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino,
enfermedad que provoca 1.800 muertes al año en el país; además de 6 y 11,
causantes de 9 de cada 10 casos de verrugas genitales. El virus se transmite
por vía sexual y también puede provocar cáncer anal, de pene y orofaríngeo. Se
contagia a través de las mucosas, por lo que el preservativo ofrece solo una
protección parcial.
Desde que las vacunas contra el virus salieron al mercado,
algunos grupos en diferentes países se manifestaron en contra argumentando que
provocan severos efectos adversos. Los especialistas no dejan espacio a la
duda: no hay razones para no vacunarse. Las vacunas (la tretavalente y la
bivalente) están recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, que
afirma que los datos de ensayos clínicos previos al lanzamiento y la vigilancia
post-comercialización avalan su seguridad y eficacia.
“La cobertura de vacunación en lo que va del año teniendo en
cuenta primera y última dosis es del 83 y 55 por ciento, respectivamente. Es
menos del 90% que tienen los más chiquitos, pero para adolescentes es un
porcentaje que está bien. Eso demuestra que padres y chicos confían en la
vacuna, porque sino no se darían ni la primera dosis”, manifiesta Vizzotti.
En la Argentina, a cinco años de la incorporación al
calendario, los casos de efectos adversos reportados al sistema de
farmacovigilancia no superan los cinco y no han pasado de un desmayo o una
lipotimia, apunta Silvio Tatti, director del Programa de Tamizaje, Terapéutica
y Vacunación del Tracto Genital Inferior del Hospital de Clínicas de Buenos
Aires. “Es una vacuna que esté en calendario, por lo tanto es obligatoria y es
contrario a la ley no vacunar”, esgrime. Y enumera beneficios: “La prevención
de un 70 por ciento de cáncer cervical (cuello uterino), de vulva y vagina; y
un 90 por ciento de cáncer anal. Teniendo un mecanismo de prevención primaria
no hay razones para negarse”. El especialista sostiene que la vacunación
también es recomendable para quienes no estén contempladas en el calendario
(siempre bajo indicación y prescripción médica), sobre todo para quienes tienen
verrugas genitales o hayan sido tratadas por lesiones precancerosas del cuello
del útero.
“La vacuna es un avance muy importante, es sumamente segura,
eficaz y no tiene ningún tipo de contraindicación, pero tiene que quedar bien
claro que no evita la realización del papanicolau”, subraya Sandra Magirena,
ginecóloga y sexóloga clínica del Comité de Violencia del Hospital Álvarez. “En
países como el nuestro hay que poner el eje de las campañas en el screening
(análisis simples que se utilizan para la identificar o descartar enfermedades
en la población en general). Europa tiene una muy baja incidencia de cáncer de
cuello uterino y ha logrado bajarlo gracias a eso. La detección precoz es el
eje central de la discusión. Y ahí es donde hay que trabajar: en la toma de conciencia
de las mujeres, en la autotoma de la muestra para aquellas que no pueden llegar
al centro de salud (en el Norte, donde mayor cantidad de infecciones hay, se
hizo una experiencia muy interesante) y en la educación sexual de mujeres y
varones. Ellos también tienen que saber qué es el VPH”, considera.
Actualmente, se está evaluando sumar a los varones a la
vacunación contra el virus del papiloma humano. “Lo recomienda la OMS porque se
considera que así se va a lograr más rápido la disminución de cáncer de cuello
de útero en las mujeres y para que ellos se beneficien individualmente en la
prevención de las enfermedades relacionadas con el virus”, concluyó Vizzotti.
Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica - Ver más sobre Vacunación