La uveítis es una inflamación en la parte interna del ojo
que provoca malestar y dolor.
En la Argentina, aunque no hay datos oficiales, se estima
que la uveítis afecta a unas 20.000 personas. Se trata de una inflamación de la
parte interna del ojo. Causa malestar y dolor. Puede tener dos orígenes:
infecciosa o autoinmune. En el primero de los casos, más difíciles de
diagnosticar, su tratamiento es más rápido. El problema termina cuando se
supera la infección. En cambio, en los casos de uveítis autoinmune, son más
complejas de tratar y pueden convertirse en crónicas. Este segundo grupo es el
que corre mayores riesgos si no se llega a un diagnóstico a tiempo y es tratada
adecuadamente, ya que puede generar complicaciones graves como cataratas,
glaucoma, desprendimiento de retina, atrofias del nervio óptico y hasta la
ceguera.
¿Pero cuáles son los síntomas? La respuesta no es sencilla
porque son similares a los de otras afecciones del ojo o molestias generales.
“El paciente suele referir dolor en el ojo, que ve menos, tienen mucha
fotofobia, el ojo está rojo y pueden ver moscas”, explica el médico Pablo
Franco, del Servicio de Uveítis del Hospital Santa Lucía. Pero también pueden
sufrir dolores de cabeza, mareos o malestar general. “Es importante que el
médico esté entrenado: hay que buscar signos de uveítis siempre porque es una
enfermedad que podría dejar ciego al paciente”, insiste el profesional. Y
remarca que una de las características, es que suele aparecer en adultos de
entre 20 y 60 años, con un promedio de edad de 40 años.
“Lo que sucede muchas veces es que si bien el paciente
reconoce el malestar demora en hacer la consulta. Incluso, muchos acuden a un
médico generalista, que lógicamente no está entrenado en esta patología, motivo
por el cual el diagnóstico y tratamiento puede demorar su inicio”, agrega
Franco. “A veces se llega tarde porque los síntomas pueden confundirse con
otras molestias como ojo seco, conjuntivitis, o mismo cansancio y dolor de
cabeza después de un día de trabajo”, sintetiza.
Además de las molestias y dolores que causa, la
uveítisafecta notablemente la calidad de vida del paciente y tiene un impacto
emocional muy fuerte“Al producirse una disminución de la visión por la propia
inflamación y por sus complicaciones, el paciente puede ver afectada su calidad
de vida, lo que alterará en el caso de un adulto sus responsabilidades llevando
a un cuadro de angustia”, explica el médico Cristóbal Couto, jefe de la Sección
Uveítis del Hospital de Clínicas.
Hasta hace algunos años la uveítis sólo podía tratarse con
altas dosis de corticoides y medicamentos sumamente fuertes, como los que se
utilizan para personas trasplantadas, que traían otro tipo de problemas a los
pacientes. Y aun así no había garantía de llegar a un buen resultado. Pero en
los últimos años aparecieron los llamados agentes biológicos. “Son el milagro
de esta era”, resume Couto. Actúan bloqueando la reacción autoinmune del
cuerpo. “A mí, como profesional, me cambió la vida. Hace 34 años, una nena de 5
años con uveítis se quedaba ciega. Hoy tiene la posibilidad de tener una vida
normal”, resume.
Fuente: Clarín - Ver más sobre Salud Ocular