En los últimos seis años la cantidad de alimentos y bebidas
con etiquetado TACC (aptos para celíacos) pasó de 1400 a más de 10.000. También
surgieron tiendas especializadas como panaderías, casas de pastas y
restaurantes libres de gluten. Sin embargo, llenar el changuito siendo celíaco
cuesta más del doble.
Acompañando esta tendencia, la cantidad de alimentos y
bebidas con etiqueta TACC (libres de trigo, avena, cebada y centeno) pasó de
1400 en 2009, a los más de 10.000 actuales. Hoy existen en el mercado desde
premezclas para pizzas, hasta fideos, panificados, galletitas, snacks y cerveza
(en base a sorgo, maíz, arroz o quinua). Sin embargo, los productos para
celíacos son en promedio, un 140% más caros, según un relevamiento de la
consultora Tomadato Auditores de Mercado, que comparó una serie de alimentos
(harina leudante, spaghettis, galletitas), y encontró diferencias de entre un
20 y un 300% entre los etiquetados sin gluten y los convencionales.
A pesar de que una veintena de productos aptos para celíacos
fueron incluidos en el programa Precios Cuidados, las diferencias subsisten,
básicamente por los mayores costos de producción y de traslado de estos
alimentos. Para empezar, "su producción debe hacerse en líneas o plantas
separadas de las convencionales, ya que si se comparte el espacio, puede haber
una contaminación cruzada con otros alimentos que contengan TACC", señala
Mercedes Nimo, subsecretaria de Alimentos y Bebidas del Ministerio de
Agroindustria.
Y por otra parte, dado que se trata de productos de nicho,
que generalmente se comercializan en pequeños almacenes y dietéticas, o en
grandes hipermercados que cuentan con góndolas exclusivas, el costo logístico
aumenta.
No obstante, a medida que más empresas y consumidores optan
por producir y comprar estos productos, los costos tienden a bajar. Actualmente
hay 650 empresas que elaboran alimentos sin TACC -según datos de
Agroindustria-, y la mayoría son pymes. Pero también grandes compañías como
Molinos, Mondelez o Arcor han desarrollado líneas propias de productos en base
a arroz y sin gluten.
"Argentina es uno de los países con mayor innovación en
productos para celíacos", afirma Nicolás Apro, director del Centro de
Cereales y Oleaginosas del INTI, organismo que desde hace 60 años promueve la
transferencia tecnológica hacia la industria. "No sólo porque nuestro
etiquetado es más exigente que el de la Unión Europea (para obtener el sello
sin TACC los productos argentinos deben acreditar menos de 10 ppm -partes por
millón- de gluten, cuando en Europa se aceptan hasta 20 ppm), sino por la
variedad de productos desarrollados.
Como ejemplo, Apro cita el caso de la firma agropecuaria
Lipa Hue, de Balcarce, Buenos Aires, que desarrolló harinas, cereales y fideos
en base a trigo sarraceno, una variedad de cereal apta para celíacos y de alto
valor nutritivo por su contenido de vitaminas, magnesio, fósforo y hierro.
En los últimos años, también surgieron productos de higiene
como champúes (el cabello debilitado es uno de los signos de la celiaquía), y
comercios especializados como restaurantes, panquequerías y panaderías libres
de gluten. La panadería y confitería Sabores de Hogar, en la ciudad de
Pergamino, fue la primera en su tipo en el país. Allí se venden panes,
facturas, pre pizzas, masas, bizcochos y pastas frescas artesanales y sin
gluten. "Nos hacen pedidos desde Rosario y otras ciudades cercanas",
cuenta Laura Navarro, la titular del comercio que incursionó en el tema cuando
a su hija le diagnosticaron celiaquía y esto cambió el régimen alimentario de
toda la familia.
Fuente: Diario El Cronista - Ver más sobre Celiaquía