martes, 3 de enero de 2017

Aumentan los casos de VIH entre los chicos mientras decaen los esfuerzos en prevención

Adolescentes y jóvenes de hasta 24 años constituyen hoy el grupo poblacional en el que más creció la tasa de infecciones, advierte un informe del Ministerio de Salud.

A principios de este año, en el término de un mes, Jénifer (17) se enteró que iba a ser mamá y que tenía VIH, una enfermedad que no estaba en su radar. “Sí, sabía lo qué era, pero nunca pensé que podía contagiarme”, reconoce ella, que vive con su abuela en Altos de San Lorenzo y hasta el final de su embarazo asistía al secundario de manera regular. Su caso no es ciertamente una excepción: la gran mayoría de los adolescentes argentinos con VIH contrae el virus por vía sexual, un alto porcentaje de las chicas recién se entera de ello al quedar embarazada y muy pocos reconocen haber tomado recaudos para evitar una posible infección.

Tal es en términos generales el perfil de una generación que protagoniza hoy un aumento en la transmisión de VIH en nuestro país. Y es que si bien el total de nuevos casos que reporta Argentina casi no ha variado en los últimos años, los adolescentes y jóvenes de hasta 24 años constituyen el grupo poblacional donde la tasa de infecciones más creció, según muestra el último Boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación.

De acuerdo con los datos de ese informe, la tasa de infección de VIH entre varones de 15 y 24 años -que en 2007 era de 27,4 casos cada 100 mil habitantes- pasó a ser de 37 cada 100 mil. Y si bien en ese lapso se registra una reducción de casos entre mujeres del mismo segmento etario, las adolescentes constituyen la única franja de todo el espectro poblacional en que la prevalencia de la enfermedad es mayor en la mujer que en el varón.

Este repunte de las infecciones entre adolescentes -que en rigor no deja de ser una “foto vieja”, ya que el informe se basa en datos de hace dos años- viene a conocerse en medio de una situación no menos alarmante que se está dando hoy. Tras el cambio de gestión en el gobierno nacional, muchas de las iniciativas estatales para contener el avance de la epidemia sufrieron un bache que ha llevado, entre otras cosas, a que este año el Ministerio de Salud de la Nación redujera las campañas de prevención y casi no entregara preservativos en hospitales y salas sanitarias de todo el país.

Menor conciencia de riesgo

“Falta de educación sexual” y “una menor conciencia del riesgo” por la cronificación de la enfermedad. Para Matías Muñoz, coordinador de la Red Argentina de Adolescentes y Jóvenes Positivos (RAJAP) -una organización que reúne a cerca de 800 chicos-, estos dos factores explicarían en gran medida el avance de la enfermedad entre los miembros de su generación.

“Mientras que por un lado hay una gran carencia en educación sexual integral, porque no se cumple con esa Ley, por el otro “se ha instalado en el inconsciente colectivo cierta idea de que, como hoy es una infección crónica y uno puede estar bien tomando una pastilla al día, el VIH ya no es algo de lo que uno se tenga que preocupar. Pero la realidad es que el VIH no es sólo una enfermedad médica sino también una enfermedad social que viene acompañada de mucha discriminación, una enfermedad que te impone además una relación de por vida con los servicios de salud, con todas las barreras y limitaciones que eso conlleva en nuestro país. Por otra parte, esa pastilla por día no siempre es una sola, y en cualquier caso tiene efectos secundarios que a la larga dañan tu cuerpo. Siempre trato de trasmitirle eso a los chicos. El VIH tal vez no sea una mochila tan pesada como antes pero sigue siendo lo suficientemente pesada para no bajar la guardia”, dice Matías.

La baja conciencia de riesgo de los chicos ante la enfermedad aparece reflejada también en el propio informe del ministerio de Salud. En él se observa que “el uso del preservativo continúa siendo problemático” y que sólo un 45% de jóvenes con diagnóstico reciente de VIH “ refirió haberlo usado siempre antes de la penetración con una pareja estable, mientras que el 67% lo usaba en el caso de parejas ocasionales”. Pero además, “buena parte de los jóvenes conoció su estado serológico, no a raíz de una sospecha o inquietud específica respecto del VIH, sino `de casualidad`”.

Un estudio previo de la Dirección de Sida del Ministerio de Salud ya había observado que el uso del preservativo es percibido en general por los jóvenes como algo ocasional, para relaciones que no son serias ni estables. Y aunque muchos de ellos reconocen la importancia de usarlo, sienten que su uso arruina el momento de la relación sexual. A esto hay que sumarle que hoy los chicos tienen “una sexualidad muy activa y de inicio más temprano, que hacen un mayor uso de alcohol y drogas que inhiben el control, y pertenecen a una generación que no vivió la etapa oscura del VIH en los inicios de la epidemia, donde la gente moría y las drogas disponibles eran escasas”, señala también la doctora Isabel Cassetti, directora Médica de Helios Salud.

Ausentes en consultorios

En el Centro de Referencia del Programa VIH-Sida de La Plata, uno de los espacios de atención con mayor trayectoria a nivel local, aseguran sin embargo que el aumento de casos entre adolescentes que señala el Boletín epidemiológico no es algo que se refleje allí. “En los últimos años registramos un aumento de casos entre adultos jóvenes y mayores de 50 años, pero no entre chicos jóvenes”, asegura el doctor Jorge Cueto, su director.

Lejos de poner en duda el fenómeno, para la Red Argentina de Adolescentes y Jóvenes Positivos, el hecho que el aumento de casos entre chicos no se refleje en los consultorios especializados sólo habla de una de sus aristas más preocupantes: el escaso acceso de este sector de la población con VIH a los centros de salud. Así lo explica al menos Matías Muñoz, el coordinador de la Red, quien trabajó en el estudio “Jóvenes con Diagnóstico Reciente de VIH en el Area Metropolitana”, realizado por el ministerio de Salud con el apoyo de UNICEF.

“Aunque la idea original de ese estudio era reclutar al menos 300 jóvenes con diagnóstico reciente de VIH, sólo logramos reunir 90 a través de los servicios de salud, lo que en principio ya indicaba un bajo nivel de contacto entre los jóvenes con VIH y los centros de atención. Pero lo que más nos llamó la atención fue que la gran mayoría de los reclutados eran varones gays y mujeres que habían sido diagnosticadas a partir de un embarazo. Es decir, existía un amplio sector de la población, el de jóvenes heterosexuales y chicas no embarazadas, que casi no aparecía pese a que la prevalencia de la enfermedad entre ellos no es menor”, explica Muñoz.

En otras palabras, “nuestra impresión es que en general los chicos con VIH no acceden a los centros de salud salvo dos situaciones puntuales: que sean varones gays, lo que quizás les dé una mayor conciencia de vulnerabilidad que los lleva a hacerse el test; o bien que sean chicas embarazadas, a las que por Ley se les ofrece el testeo al realizarse los controles prenatales. El resto no suele testearse porque no tiene la inquietud o no se les presenta la situación”.

En "Emergencia Nacional"

Si bien el aumento de casos de VIH entre adolescentes y jóvenes que registra el Boletín de este año no puede atribuirse a falencias actuales, la situación resulta especialmente alarmante en el contexto actual. Y es que, como denunció días atrás el Frente por la Salud de las Personas con VIH -que reúne a una veintena de organizaciones civiles en la materia-, “estamos viviendo una emergencia nacional (no declarada) por faltantes de medicación retroviral, de reactivos para estudios de seguimiento-control y de preservativos”.

“Este año desapareció la folletería informativa, desaparecieron los talleres de prevención y, por un bache en las licitaciones, el Ministerio casi no distribuyó preservativos en hospitales y centros de salud. El propio responsable de la dirección de Sida nos reconoció hace unas semanas que por una cuestión de recursos este verano no iban a hacer campañas de prevención”, cuenta Matías Romero (28), uno de los integrantes del Frente, quien desde hace seis años vive con VIH.

“Lo que más nos preocupa es que siempre que se dejan de asignar recursos comienzan a caer pibes nuevos en las organizaciones buscando espacios de contención”, cuenta Romero, quien asegura que “a falta de recursos la tarea de prevención hoy se encuentra en gran medida en manos de la sociedad civil, cuándo es el Estado el que se debería ocupar”.

En el ministerio de Salud bonaerense, donde reconocieron no haber recibido durante gran parte de este año preservativos por parte de la cartera nacional, adelantaron sin embargo que realizarán una fuerte campaña para que éstos no falten en los principales centros turísticos de la Provincia este verano. “Ya estamos recibiendo unos 3 millones de preservativos que vamos a distribuir fundamentalmente en los lugares donde circulan los jóvenes y en unos días va a haber dispensers con preservativos en los principales boliches de la costa”, aseguró la directora provincial de Programas Sanitarios, Adriana Durán.

Fuente: Diario El Día - Ver más sobre HIV