Se suele realizar en pacientes mayores de 80 años. El
procedimiento consiste en reemplazar la válvula aórtica mediante un
cateterismo.
Se llevó a cabo a mediados del mes pasado en la Clínica
Adventista Belgrano, con sede en la Ciudad de Buenos Aires, y el paciente ya se
encuentra en su casa. “Sin ninguna duda, es el primero en Argentina en una
persona tan joven y no tenemos reportes sobre un caso similar en otros países”,
afirmó el médico Alejandro Cherro, jefe de Cardiología Intervencionista del
Instituto Cardiovascular, que estuvo a cargo del procedimiento.
El joven intervenido tenía antecedentes de válvula
bicúspide, una anomalía de nacimiento que le provocaba una restricción severa
del flujo sanguíneo del corazón a la arteria aorta. Esta situación le generaba
endurecimiento (estenosis) por lo que ya había sido tratado. “En sus primeros
meses de vida se sometió a una valvuloplastía aórtica y años después tuvo un
reemplazo valvular aórtico por cirugía convencional que requirió, al poco
tiempo, una nueva cirugía por la presencia de una infección de la válvula
colocada, por lo que recibió un implante de donante cadavérico”, explicó
elcardiólogo Gustavo Weiss, que es director médico del Instituto Cardiovascular
Adventista.
Tras 12 años de esa última operación se tornó necesario un
nuevo cambio en la válvula. Teniendo en cuenta sus antecedentes y otros
problemas, ya se hablaba de la posibilidad de realizarle un trasplante
cardíaco. Por eso, se optó por este implante percutáneo. La técnica consiste en
la introducción a través de la ingle de un catéter que, al llegar a la zona de
la válvula aórtica, despliega en su interior una prótesis de reemplazo
restituyendo su función, que es la de conducir la sangre desde el corazón hacia
los diferentes órganos.
En diálogo con Clarín, el médico especialista en
Cardioangiología Intervencionista que también participó del procedimiento,
Ernesto Torresani, destacó que, gracias a esta técnica, se pudo “postergar el
trasplante por varios años e incluso, pensando en los avances tecnológicos,
hasta evitarlo”.
Por su parte, Jorge Lerman, ex presidente de la Sociedad
Argentina de Cardiología y de la Fundación Cardiológica Argentina y profesor
consulto de Cardiología de la UBA, aseguró que “lo que hicieron es algo
innovador y poco frecuente no sólo por la edad del paciente sino porque ya
tenía colocada una válvula de donante cadavérico. Gracias a esto, aumentaron
sus posibilidades de sobrevida y mejoraron la calidad de los años que tendrá
por delante”.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Ciencia y Salud