La OMS advirtió sobre los riesgos de esta amenaza de salud
pública.
"Publicamos la lista de las principales bacterias
resistentes a los tratamientos que demandan el trabajo urgente de la comunidad
científica internacional para desarrollar nuevos antibióticos", explicó
Marie-Paule Kieny, subdirectora general para sistemas de salud e innovación de
la OMS.
Ayer, durante una conferencia de prensa vía Internet, Kieny
resumió los criterios de selección aplicados: el nivel de resistencia
desarrollado en una década, la mortalidad atribuida, la prevalencia en la
comunidad y el costo para los sistemas sanitarios.
El catálogo lo elaboró un grupo asesor de la OMS en enero
pasado y se presentó ayer desde Ginebra. Esos ocho especialistas organizaron la
lista en tres categorías de prioridad (crítica, alta y media), de acuerdo con
"la urgencia con que se necesitan los nuevos antibióticos". Colaboró
la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Tubinga, Alemania.
La población más vulnerable a las infecciones graves y con
mayor mortalidad -como las infecciones de la sangre (sepsis) o las neumonías-
por las bacterias que la OMS considera "críticas" es: adultos mayores
alojados en residencias, pacientes hospitalizados -incluidas las unidades de
terapia intensiva- con o sin dispositivos de asistencia externa, como un
respirador o un catéter intravenoso, y personas trasplantadas o que reciben
quimioterapia.
A esa categoría pertenecen las bacterias del género
Acinetobacter, las pseudomonas y algunas enterobacterias que colonizan el
tracto grastrointestinal, como la Escherichia coli, entre otras. Este grupo
mostró signos de resistencia a una gran cantidad de terapias de primera
elección, como los carbapenémicos y las cefalosporinas de tercera generación,
que la OMS define como "los mejores antibióticos disponibles para tratar
las bacterias multirresistentes".
De alto impacto
En la segunda categoría, de prioridad "alta",
aparecen seis tipos de patógenos que tienen alto impacto en la comunidad y cada
vez muestran una mayor resistencia al arsenal farmacológico disponible. Son los
responsables de problemas de salud comunes en la población, como la gonorrea,
úlceras o ciertas enfermedades de transmisión alimentaria (ETA), como la
salmonelosis.
La prioridad "media" es para tres bacterias
consideradas "una amenaza" porque muestran cada vez más signos de
resistencia a los tratamientos, aunque aún responden a algunas opciones
terapéuticas.
Kieny atribuyó este problema mundial, con costos medidos
para los países en miles de millones de dólares por año, a "la falta de
incentivo en la investigación y el desarrollo de terapias de uso breve" y
una "distorsión en la promoción" del uso de los antibióticos.
"No se trata de asustar a la población con la aparición
de nuevas superbacterias, sino de describir las nuevas amenazas para la salud
-insistió Kieny-. Les pedimos a los gobiernos que comprometan recursos ahora
para la investigación y el desarrollo público y privado de nuevos antibióticos,
antes de que tengan que destinar muchos más recursos para una crisis global
mayor en los próximos años."
A través de un comunicado, Evelina Tacconelli, jefa de la
División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Tubinga, opinó:
"Los nuevos antibióticos contra los patógenos prioritarios de esta lista
contribuirán a reducir las muertes por infecciones resistentes en el mundo.
Esperar más causará más problemas de salud pública y afectará enormemente la
atención a los pacientes".
Una acción positiva
Para María Soledad Ramírez, miembro de la Asociación
Argentina de Microbiología (AAM), la lista es un llamado de atención a los
gobiernos y la industria farmacéutica, para que trabajen en tratar de frenar la
dispersión de estas bacterias multirresistentes.
"Es positivo que una organización como la OMS difunda
este documento e incentive dar con una cura para estas bacterias que son
críticas", dijo Ramírez, que es especialista en resistencia antibiótica y
profesora asistente de ciencias biológicas de la Universidad Estatal de
California, Fullerton (CSUF). "Es una gran amenaza para el sistema de
salud, tanto en los hospitales como en la comunidad -agregó, en diálogo con LA
NACION-. Hay que reconocer que está el problema para poder solucionarlo."
La lista, de acuerdo con la prioridad
Crítica
Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y
enterobacterias resistentes a los antibióticos carbapenémicos.
Alta
Enterococcus faecium (resistente a la vancomicina),
Staphylococcus aureus (resistente a la meticilina y la vancomicina),
Helicobacter pylori (resistente a la claritromicina), Campylobacter spp. y
Salmonella (resistente a las fluoroquinolonas), y Neisseria gonorrhoeae
(resistente a la cefalosporina y las fluoroquinolonas).
Media
Streptococcus pneumoniae (sin sensibilidad a la penicilina),
Haemophilus influenzae (resistente a la ampicilina) y Shigella spp. (resistente
a las fluoroquinolonas).
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre OMS/OPS