Agustina Fainguersch creó una aplicación para que la gente
pueda hacer exámenes de sangre a otros, con el objetivo es incentivar el
chequeo médico.
El proyecto que creó junto a un biólogo sudafricano en
Sillicon Valley y presentó la semana pasada en la Feria Mundial de Singularity
University busca democratizar y descentralizar los diagnósticos médicos.
"Es básicamente un modelo similar a Uber para que la gente pueda hacer
diagnósticos médicos de sangre a otro", explica a LA NACION.
Con esta plataforma, una persona puede solicitar un examen
médico mediante la aplicación de su smartphone y un "tester" se
acerca al domicilio del usuario y le realiza el chequeo en su casa. Para poder
hacer esto, el tester tiene que realizar un entrenamiento en la plataforma del
servicio y se le entrega un kit para detectar puerta a puerta las distintas
enfermedades.
"Con Muzi intentamos migrar a un sistema médico digitalizado,
generar información valiosa para epidemiología, generar empleo y ayudar con
predicciones socio-culturales", cuenta.
Agustina confirma que luego de presentarlo en Silicon
Valley, está ultimando detalles para lanzar el producto terminado, tras una prueba
con 30 testers en Sudáfrica en enero, donde cuentan con el apoyo de GetHealth,
una clínica que va a colaborar con ellos. "El primer lugar donde lo vamos
a lanzar va a ser en Sudáfrica. La gente vive lejos de los centros de salud, no
tiene un incentivo para hacerse un tipo de diagnóstico y además carga con un
estigma social muy pesado", cuenta Agustina, y agrega. "Los pilotos
arrancan en enero y esperan tener 50.000 diagnósticos tempranos de HIV".
A su vez, remarca la importancia de los diagnósticos
tempranos, uno de los principales objetivos de la aplicación. "Lo trágico
es que recientes estudios han mostrado que detectar y tratar HIV de forma
temprana reducen el riesgo de transmisión en un 96%", detalla a LA NACION.
Agustina Fainguersch es una ingeniera informática del ITBA y
fue la última argentina en participar del Programa GSP de Singularity University,
una universidad no tradicional que nació hace seis años en el campus de la
NASA, en pleno Silicon Valley, con el objetivo de empoderar a su comunidad de
estudiantes con tecnologías exponenciales para resolver los grandes problemas
de la humanidad. Fue seleccionada dentro de un grupo de 80 personas de todo el
mundo para armar un proyecto que en 10 años logre impactar a más de 1 billón de
personas.
Con tan sólo 26 años, no solo participó de esta experiencia
en la NASA, sino que fundó Wolox, una empresa de desarrollos tecnológicos, es
una de las fundadoras de las comunidades Buenos Aires Tech y Code for Buenos
Aires, y embajadora en el país de iniciativas globales como NASA Space App
Challenge. Tras conocerse este proyecto, tanto la Universidad de Washington
como el Connectivity Lab de Facebook mostraron interés en trabajar con ellos
para distintos proyectos.
¿Quién puede sacar sangre?
Los diagnósticos clínicos suelen ser realizados por médicos
y enfermeros y a simple vista no parece algo sencillo. Agustina es consciente
de esto y aclara lo que van a hacer con Muzi. "Es cierto hay que tener
cuidad tratándose de diagnostico de sangre pero lo que hicimos fue arrancar con
tests de diagnostico rápido, que en la mayoría de los países ya se puede
realizar en el hogar y son fáciles de implementar".
"En Sudáfrica, nuestros "early adopters" van
a ser los enfermeros de estas clínicas GetHealth que hoy ya realizan estos
tests en las clínicas con lo cual, lo único que estamos haciendo es que estas
personas que ya están autorizadas a hacerlo lo hagan de forma remota y no en
lugares centralizados", explica, y agrega. "La idea es sacar de las
clínicas sobre pobladas a la gente que no necesita estar en una clínica".
Agustina cree que en el país africano no se va a repetir la
situación que se vivió en la Argentina con los taxistas, que protestaron de
manera contundente a la llegada de Uber, en esta ocasión con los enfermeros.
"No creo que haya huelga de enfermeros porque hay tanta necesidad de hacer
esto fuera de la clínica que están tan colapsadas que creo que les estás
haciendo un bien a todos", opina.
Su experiencia en Singularity
Singularity University no estaba en los planes de 2016 para
Agustina. Aunque conocía el programa hace algunos años y le parecía
maravilloso, fue el empujón de un profesor que conoció en Silicon Valley lo que
finalmente la motivó a animarse este año. "Siempre tuve expectativas altas
de Singularity porque sabía bien lo que era pero cuando finalmente llegué ahí
fueron superadas por completo. La dimensión, interacción y el condimento humana
que los profesores imprimen sobre materias como robótica, bioquímica o
inteligencia artificial es lo que hace que sea un aprendizaje único y
creativo", sostiene.
"Si tengo que describirlo con una palabra, sería
'intensa'. La experiencia de vivir acá es de lo más inspirador que me pasó en
mi vida", dice Agustina a LA NACION.
Durante el tiempo que estuvo en Silicon Valley, Agustina no
sólo se empapó de nuevos conocimientos sino que compartió charlas y almuerzos
con las mentes más brillantes del mundo. "Lo mejor es la combinación de
vivir en la NASA, estar en Silicon Valley donde las principales eminencias del
mundo te dan clases y principalmente, la gente", sostiene.
"La gente hace que Singularity University sea lo que
es. Es increíble el hecho de que cada persona está elegida por alguna razón; el
aporte científico, el conocimiento de algún problema, la forma de dar una
clase, el valor emocional que aporta. Cada uno tiene un valor infinito, desde
tu compañero de banco al profesor a cargo de la materia".
La argentina resalta la importancia de convivir en ese
entorno por las discusiones que surgen una vez que terminan las clases.
"Hay problemas en el mundo que no terminás de conocer y entender hasta que
no te los cuentan en primera persona y estar ahí te expone a gente que está tratando
de solucionar temáticas muy pesadas del mundo, ya sea una crisis energéticas,
enfermedades o la oferta de comida en el mundo", cuenta a LA NACION.
"Más allá de que aprendas un montón,quieren que estés
bien vos, que hagas ejercicio, que comas sano. Los lunes no se podía comer
carne y al mediodía hacíamos cinco minutos de meditación, que a mí me ayudó un
montón. Lo que te suele pasar ahí, la cantidad de información que recibís por
minuto es impresionante, te estimula un montón pero te sobrepasa. Llega un
momento que necesitas procesar todo lo que aprendes, no tenes tiempo. El
programa es súper intensivo, de 8 a 22, después de las diez te quedas haciendo
brainstorming, discutiendo, no tenés tiempo para bajar a tierra, para nada. Lo
que tratan de hacer es balancear tu bienestar para que no explotes porque si no
explotas".
Agustina sueña poder aplicar todo lo que aprendió en Silicon
Valley en la Argentina y espera que alguna vez se pueda replicar este programa
en distintas partes del mundo. "Yo ahora estoy dando charlas en la
Argentina y voy a seguir trabajando acá. Todos los que estuvimos en Singularity
University queremos volcar todo lo que aprendimos en nuestro país",
aclara. Por ahora, continúa con otro proyecto que le asignaron en Singularity University
que espera lograr el impacto que sueña.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Ciencia