Especialistas en salud redactan un proyecto de ley para
limitar el marketing dirigido a niños. Nueve de cada diez avisos de los canales
infantiles son poco saludables.
Una de las causas más importantes del crecimiento de la
prevalencia del sobrepeso infantil en los últimos años es el aumento en el
consumo de alimentos con alto contenido de azúcar, grasas y sal. Aunque existen
muchos factores que influyen en lo que los niños comen, especialistas ponen
especial atención en un determinante clave: el marketing. Desde el Ministerio
de Salud de la Nación se busca avanzar en regular la publicidad de alimentos y
bebidas no saludables dirigidas a los más chicos. Para eso, se formó una
comisión múltidisciplinaria donde están representadas las sociedades
científicas y civiles, las universidades, la Dirección de Maternidad e
Infancia, el Ministerio de Agroindustria y el Instituto Nacional de Alimentos
que está redactando un proyecto de ley a debatir en el Congreso.
“Cuatro de cada diez chicos están gordos. Y eso tiene que
ver con la oferta de alimentos ricos en azúcar, grasa y sal, con la publicidad
y con la falta de educación alimentaria. Hoy no existen suficientes mensajes
televisivos y campañas para que la gente coma mejor. No es normal que los
chicos consuman bebidas azucaradas en cambio de agua y tampoco que estén
expuestos a tanta publicidad. Eso tiene que ser regulado. Es lo que está
discutiendo la Comisión, cuáles son los límites de la regulación y el perfil de
nutrientes”, le explicó a PERFIL Alberto Cormillot, coordinador del Programa
Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad del Ministerio
de Salud.
Un estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC)
- Argentina de 2016, que analizó 21.085 publicidades televisivas, encontró que
la mayoría de los alimentos publicitados (88%) tenían un bajo valor nutritivo
por su alto contenido en grasas totales, grasas trans, azúcares, sal y
calorías. Los postres, los lácteos, las bebidas azucaradas, las cadenas de
comida rápida y los snacks salados fueron las cinco categorías de alimentos más
publicitadas. “Además, encontramos que las estrategias que se usaban para
atraer la atención de los chicos, como el uso de caricaturas o personajes
famosos, eran significativamente mayores en programas dirigidos a la audiencia
infantil”, sostuvo Lorena Allemandi, directora de área de políticas de
alimentación saludable de la FIC.
Experiencias
Otro trabajo del Centro de Estudios sobre
Nutrición Infantil, publicado en el último número de la revista Archivos
Argentinos de Pediatría, que analizó 402 horas de programación infantil,
encontró que dos terceras partes de los alimentos y bebidas publicitados eran
poco saludables.
Para Allemandi, hay una necesidad de disminuir la exposición
de los chicos a las publicidades no sólo en la TV sino en todos los medios:
internet, redes sociales, vía pública, radio y revistas. “Lo que se recomienda
para que la política sea efectiva es que sea integral, que la publicidad no
sólo se restrinja a un medio, que el Estado defina un perfil de nutrientes para
saber qué productos se van a incluir en esta restricción y un sistema de
sanciones que esté activo. Debe prevalecer el interés por la salud pública por
sobre los intereses comerciales”, opinó.
Actualmente 16 países de Europa, Canadá, EE.UU., Australia y
Nueva Zelanda, cuentan con marcos regulatorios sobre publicidad de alimentos
dirigidas a los niños. En América Latina, Brasil, México y Ecuador han tomado
algunas iniciativas. El último es Chile, que el año pasado impidió la presencia
en los envases de figuras o personajes infantiles.
“Estamos evaluando todas las experiencias. Sabemos que va a
haber resistencia por parte de la industria. Una parte ya ha aceptado que las
bebidas azucaradas no pueden entrar a los colegios. Las regulaciones en algún
momento u otro van a llegar. Los Estados no pueden afrontar la carga económica
que significa la obesidad.”, concluyó Cormillot.
Más sal de la recomendada
En Argentina se consume más del doble de sal recomendada por
día: es de 11 gramos por persona, cuando la OMS recomienda un máximo de 5
gramos. El 70% de la ingesta de sodio proviene de alimentos procesados y
ultraprocesados como panificados, embutidos, enlatados, congelados, quesos,
caldos, sopas y envasados en general. Es por eso que en enero de este año se
reglamentó la Ley Nacional N° 26.905 de Regulación del Consumo de Sodio. La
norma plantea la reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos
procesados; regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos
del consumo en exceso de sal; promueve la eliminación de los saleros en las
mesas de los locales gastronómicos; entre otras medidas. “Cada gramo de sal que
disminuimos en la ingesta diaria evita cerca de 2 mil muertes por enfermedad
cardiovascular y ataques cerebrales en la población argentina”, explicó Adolfo
Rubinstein, secretario de Promoción de la Salud, Prevención y Control de
Riesgos del Ministerio de Salud.
Fuente: Diario Perfil - Ver más sobre Obesidad