El programa se diseñó en el contexto de la cada vez mayor
resistencia de las bacterias a estas terapias.
Esos primeros datos de una iniciativa en la ciudad indican
que en el mismo período entre 2016 y 2017 disminuyó, en promedio, un 10% el uso
hospitalario de esos fármacos sin que aumentara la mortalidad. Esta es una de
las preocupaciones que sobrevuelan la decisión de modificar la cultura de uso
de los antibióticos en el sistema sanitario.
La medidas incluyen la actualización de conocimientos de los
profesionales, la redacción de guías en cada centro de acuerdo con las mejores
prácticas recomendadas, el monitoreo de su cumplimiento y el uso de formularios
para prescribir ciertos antibióticos cuando no está interviniendo el servicio
de infectología, entre otras.
Si se indica un antibiótico para tratar una neumonía, por
ejemplo, ese primer uso sin los resultados de laboratorio aún debería ratificarse
o rectificarse a las 48 horas cuando los cultivos indiquen qué está causando la
infección, según explica Daniel Pryluka, integrante de la Comisión Asesora para
el Uso Optimizado de los Antibióticos del Ministerio de Salud porteño.
Tras presentar los resultados el lunes pasado al inicio de
la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso del Antibiótico, afirma que
cada vez son más los desafíos que plantean las bacterias multirresistentes.
La automedicación, la venta de antibióticos sin receta y la
prescripción sin tener en cuenta las buenas prácticas recomendadas no hacen más
que reforzar un problema que demanda una solución desde múltiples frentes de
batalla.
"Se estima que para 2050 morirán 10 millones de
personas en el mundo sólo por bacterias resistentes a los antibióticos
disponibles. Y si no hacemos algo hoy no vamos a tener con qué tratarlas",
indicó Pryluka, que además es infectólogo del Hospital Vélez Sarsfield.
El escenario más común que ponen los especialistas que se
ocupan de librar aquella batalla contra la multirresistencia y cambiar la
cultura de uso de los antibióticos es el invierno. ¿Por qué? Porque la gripe y
la mayoría de los resfríos son infecciones causadas por los virus estacionales.
Por lo tanto, los antibióticos no las curan. "Tampoco sirven para bajar la
fiebre -agregó el especialista-. Un médico debe evaluar al paciente e
indicarlos correctamente y sólo cuando es necesario".
Para ejemplificarlo aún más, Pryluka citó un estudio hecho
en La Plata. Un grupo de estudiantes de medicina que simularon estar resfriados
fueron a las farmacias a comprar algo para aliviar los síntomas. Alrededor del
90% salió del lugar con un antibiótico. "Y también está demostrado que
cuando los pacientes insisten en que el médico les recete un antibiótico, la
prescripción de esos fármacos aumenta", indicó Pryluka.
Desde el año pasado, la comisión trabaja en la reducción del
uso excesivo de antibióticos en la ciudad, "donde, a veces, los
tratamientos se prolongan demasiado o los equipos de salud no son lo
suficientemente estrictos con el tiempo de uso como para combatir la
multirresistencia". Diecisiete hospitales están aplicando un programa de
uso optimizado de antimicrobianos (PROA) porque "la situación es
crítica", afirmó Pryluka.
Y finalizó: "Cada vez hay más bacterias difíciles de
tratar y la producción de nuevos antibióticos es inversamente proporcional a la
aparición de la resistencia: se investiga poco en antibióticos. Por lo tanto,
tenemos que optimizar el uso, por un lado, y, por el otro, reducir las
infecciones en los hospitales. Como le aconsejamos a la comunidad, las medidas
para prevenir infecciones, como vacunarse, lavarse las manos, taparse la boca
al toser o lavar bien los alimentos, también rigen para los hospitales".
La comisión que diseñó los PROA con los hospitales depende
de la ministra de Salud de la ciudad. "Estamos ante un problema de salud
pública poco conocido por nuestra población; este problema tiene que ver con el
mal uso de los antibióticos, incluidas las indicaciones médicas incorrectas o
la automedicación", dijo Ana Bou Pérez, titular de la cartera sanitaria.
"Si bien aún no se hicieron las mediciones definitivas, estamos observando
un mejor seguimiento de los pacientes a los que se les indican los antibióticos
de alto impacto", agregó.
Anticipó que los programas también alcanzarán a los centros
de atención primaria y el sector privado. "La resistencia bacteriana no es
un problema de un solo lugar, sino que se expande por toda la comunidad. Esta
semana, debemos tomar conciencia sobre el uso racional de los
antibióticos", dijo.
Por ahora, en la ciudad, las infecciones en la comunidad
están teniendo patrones de resistencia distintos de los que se ven en los
hospitales, de acuerdo con el trabajo de la comisión. "En la comunidad hay
que trabajar para erradicar la automedicación e insistir en la consulta al
médico -sostuvo Pryluka-. Mientras no se considere un problema de salud pública
y se legisle para que sea tan difícil comprar en una farmacia un antibiótico como
un psicofármaco, la amenaza se mantiene".
Daniel Pryluka - Comisión Asesora para el Uso Optimizado de
los Antibióticos
"Se estima que, para 2050, morirán 10 millones de
personas en el mundo sólo por bacterias resistentes a los antibióticos
disponibles. Y si no hacemos algo hoy, no vamos a tener con qué tratarlas"
Ana Bou Pérez- Ministra de Salud de la Ciudad
"Estamos ante un problema de salud pública poco
conocido por nuestra población; este problema tiene que ver con el mal uso de
los antibióticos, incluidas las indicaciones médicas incorrectas o la
automedicación"
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Medicamentos