El virus afecta al 2,7 por ciento de los internos. Son datos de un estudio del Ministerio de Salud.
El estudio de "Prevalencia de VIH, sífilis, hepatitis
virales y tuberculosis en personas en contextos de encierro" muestra que
el 2,7 por ciento de los internos en unidades del SPF vive con VIH, mientras
que en la población general ese índice es del 0,4 por ciento.
Los casos de sífilis llegan al 6,8 por ciento entre los
reclusos y el porcentaje entre las mujeres casi duplica al de los varones
(11,2% y 6,4%, respectivamente); mientras que en la población en general
oscilan en torno al 0,7 por ciento.
Además, al momento de la investigación el 0,51% de los
detenidos tenía hepatitis B crónica y el 3,3% hepatitis C, un resultado similar
al que arrojan los bancos de sangre a nivel general.
Respecto de la tuberculosis, frente a una tasa de la
población general del país de 20 casos cada 100.000 personas, en las unidades
del SPF se detectó una incidencia de 29,6, casi un 50% más.
"Es el primer estudio a nivel nacional sobre estas
prevalencias en contextos de encierro y los valores en su gran mayoría superan
los datos de la población general, algo que nosotros esperábamos porque se
trata de población vulnerable que requiere un abordaje especial", dijo a
Télam uno de los coordinadores del estudio, Juan Sotelo.
Los datos no sorprenden porque en la población carcelaria
hay muchas personas que ya forman parte de grupos de riesgo -trans, usuarios de
drogas- o con limitado acceso a derechos básicos como la educación, la salud o
el mercado laboral.
La investigación, desarrollada en seis complejos
penitenciarios federales del país, estuvo estructurada en torno a dos métodos
de relevamiento: una encuesta autoadministrada y voluntaria, de la que
participaron 2.277 personas (que representan el 22 por ciento de los
detenidos), y la extracción de muestras de sangre a la mayoría de los
consultados para estimar la cantidad de casos de estas enfermedades.
El estudio se realizó "en primer lugar, porque no
existíana nivel nacional datos para caracterizar epidemiológicamente" a la
población carcelaria "incluso con respecto a estas enfermedades, que son
de notificación obligatoria. Lo interesante sería replicarlo en los penales
bonaerenses que tienen la mitad de la población carcelaria del país", dijo
Sotelo.
El funcionario de la cartera sanitaria señaló que la otra
razón que motivó el trabajo es que "por el principio de la universalidad y
la equivalencia, las personas privadas de la libertad tienen derecho ala salud
consagrado en el artículo 143 de la Ley de Ejecución Penal.
"Y en tercer lugar -agregó- porque queremos que esta
investigación sirva no sólo para obtener datos numéricos sino como una
herramienta para fortalecer y mejorar el trabajo de los equipos de salud".
Este estudio demostró no sólo que el número de afectados por
estas enfermedades es mayor en contexto de encierro sino que las conductas de
riesgo, como la falta de uso de preservativo, son frecuentes.
El 85% de las personas recluidas en cárceles federales
continúa teniendo una vida sexual activa, ya sea con personas que viven
extramuros o con compañeros de detención, y sólo el 16,5% de los que el año
previo al estudio mantuvieron relaciones íntimas, lo hicieron siempre con
condón.
Las prácticas de riesgo también están relacionadas con el
uso compartido de elementos de afeitar o depilar, tal como reconoció el 19,6%
de los detenidos.
Buena parte de los encuestados manifestó desconocer su
condición respecto de estas enfermedades, pese a que varios aseguran que les
hicieron los estudios: alrededor del 60% de los internos a quienes se les
realizó un test de VIH no saben el resultado.
En cuanto al consumo de drogas, la marihuana aparece como la
sustancia con mayor número de usuarios dado que el 56,9% de los detenidos la
consumió alguna vez en la vida y el 45,3% en los meses previos a la realización
de este estudio; seguida por la cocaína inhalada, con el 47,9% y el 30,6%,
respectivamente.
Además, una de cada cinco personas recluidas reconoció haber
probado el paco y haberlo consumido con variada frecuencia a lo largo de su
vida.
Fuente: La Voz - Ver más sobre VIH