Publicaciones
internacionales distinguieron varios trabajos de investigadores locales de
física, astronomía, paleontología y biología. También se crearon tecnologías de
primera línea mundial. Estos es lo mejor de la ciencia nacional de 2017.
Oír y tocar el Universo
Para mirar mejor las moléculas
Otro avance físico
destacado con participación argentina es el nuevo microscopio de
superresolución, capaz de monitorear moléculas biológicas en células vivas en
tiempo real. La nueva técnica se llama Minflux y los argentinos que
participaron son Francisco Balzarotti (Instituto Max Planck) y Fernando Stefani
(foto) del Conicet y la UBA.
La mejor foto del espacio
Este año, astrónomas argentinas
fueron las autoras de la mejor imagen de la Nebulosa del Cangrejo, un objeto
cósmico ubicado a 6.500 años luz de la Tierra, pero que es admirado por los
seres humanos desde hace por lo menos mil años. La imagen combina datos de
cinco tipos de telescopios (rayos X, infrarrojo, ultravioleta, óptico y ondas
de radio), incluido el Hubble. Las autoras son Gabriela Castelletti y Gloria
Dubner, del Conicet en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio de
Buenos Aires.
Bestias de otra era
La revista Plos One eligió los mejores
hallazgos paleontológicos del año y también hay argentinos. En el sexto lugar
está el Shringasaurus indicusa (foto) del que participó Martín Ezcurra (Conicet
y museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia). Este reptil
herbívoro de cuatro metros de largo y con cuerno vivió hace 240 millones de
años, antes que los dinosaurios. El noveno puesto fue para el Isaberrysaura
mollensis, hallado en la Patagonia por Leonardo Salgado (Conicet-Universidad
Nacional de Río Negro) y otros argentinos. Además del dinosaurio de 180
millones de años, los investigadores encontraron fosilizada su última comida:
semillas de alguna fruta que ni siquiera masticó.
Un test sobre Parkinson
Algunas tecnologías médicas
prometedoras vieron la luz este año. Es el caso de un test para detectar mal de
Parkinson de manera rápida, económica y en etapas tempranas de la enfermedad.
Las personas deben leer un texto que contiene muchos verbos de movimiento. Esto
se debe a la relación íntima que hay entre el lenguaje que se refiere al
movimiento y los circuitos motores. El test logró un 84 por ciento de aciertos
en la clasificación de pacientes sin deterioro cognitivo. Fue creado por
científicos del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (Conicet y
Fundación Favaloro).
Páncreas artificial desde el celular
Otro grupo de
argentinos probó con éxito el primer páncreas artificial de América latina. Fue
desarrollado por investigadores del Conicet y testeado en pacientes con
diabetes tipo 1. Está compuesto por tres elementos: un monitor de glucosa
(azúcar), una bomba de insulina y un celular en el que funciona el software que
decide cuándo y cuánta insulina administrar.
Medicamento argentino en EE.UU
Este año la Agencia de
Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó el uso en ese país
del primer fármaco producido en Argentina. Se trata del benznidazol para
pacientes con la enfermedad de Chagas. En Estados Unidos. hay 300 mil personas
que padecen este problema. El laboratorio nacional Elea es el único productor
mundial de la droga.
Litio sustentable para las baterías
Argentina tiene un
potencial único con los yacimientos de litio del norte y los científicos
locales ya se las ingenian para poder aprovecharlo en la fabricación de
baterías y para extraerlo de manera sustentable. Por esto último, el físico
Ernesto Calvo (Conicet – UBA) obtuvo el premio mundial Bright Minds Challenge.
Diseñó un sistema de extracción del mineral rápido y económico, que usa energía
solar y no demanda grandes volúmenes de agua.
Caballos clonados y mejores
Otro rubro en el que
Argentina es potencia mundial es en la clonación de animales. Este año hubo dos
éxitos. La empresa Kheiron obtuvo 12 clones sanos de una misma yegua y en una
misma camada. Se trata de caballos de polo. La misma empresa, junto con
investigadores del Fleni, logró embriones equinos editados genéticamente por
primera vez en el mundo. La técnica usada es Crispr-CAS9, una especie de “corta
y pega” genético. En este caso, se incluyeron genes que le dan más masa
muscular al futuro equino, lo que lo hace más resistente y veloz.
Fuente: La Voz del Interior - Ver más sobre Ciencia