Un acelerador de partículas atómicas va a generar la materia
radiactiva que se usa para observar el grado de avance de tumores. Actualmente,
estas sustancias son traídas desde Buenos Aires, lo que condiciona el proceso.
Actualmente, esos radiofármacos llegan a las 15 desde Buenos
Aires y, a partir de esa hora, comienza la atención de pacientes en el
Departamento de Imágenes Moleculares del Instituto Oulton, donde funciona el
único PET de la provincia.
“Cuando tengamos el ciclotrón, nosotros y cualquiera que
quiera hacer PET en Córdoba vamos a tener una gran disponibilidad de material
todos los días y vamos a tener muchas moléculas que no se pueden enviar a 500
kilómetros, pero sí a unas cuadras. Esto permitirá a los pacientes tener acceso
a mucha mejor calidad de atención en patologías oncológicas”, remarca Marcelo
Clariá, especialista en diagnóstico por imágenes y uno de los responsables de
que el Instituto Oulton haya lanzado la primera piedra para producir localmente
sustancias radiactivas con fines terapéuticos.
Los estudios con PET se utilizan, principalmente, en
oncología, y van aumentando las indicaciones para problemas neurológicos como
alzhéimer, párkinson y epilepsia. “Recién está arrancando el PET cardíaco en la
Argentina, porque las moléculas que necesitamos no están disponibles, y en este
caso también el tener un ciclotrón aquí nos va a permitir brindar servicios a
los pacientes que hoy no podemos ofrecer”, apunta el especialista en medicina
nuclear.
Un ciclotrón es un acelerador de partículas atómicas, con
forma de tanque cilíndrico, en el cual se generan las condiciones para que del
núcleo de los átomos resulten elementos radiactivos que emitan positrones.
Luego, se desarrolla la radiofarmacia, que consiste en hacer que esas
sustancias se adosen a otro compuesto (generalmente un tipo de azúcar) que
funciona como transporte dentro del organismo. Ambas se administran al
paciente, generalmente, en forma inyectable.
A diferencia del diagnóstico por imágenes convencional,
donde equipos como ecógrafos o tomógrafos emiten radiación sobre el cuerpo para
obtener imágenes, en medicina nuclear es el organismo el que dispara señales
radiactivas que son captadas por un escáner PET.
Las imágenes del PET se complementan con las de una
tomografía computada, ya que uno proporciona información sobre el
funcionamiento de las células, y la otra, sobre la estructura.
“Si bien la información de la tomografía es invalorable, a
veces importa más conocer el metabolismo de un tumor que su tamaño”, señala
Clariá.
Además, en muchas oportunidades, el PET permite detectar
tumores que la tomografía no puede hallar.
“En la mayoría de los casos, uno de los puntos fuertes del
PET es volver a evaluar una enfermedad oncológica cuando hay duda de si
reapareció o para saber si el tratamiento tuvo éxito. En muchas otras
situaciones, antes de empezar el tratamiento, se hace un PET –por ejemplo, en
linfoma– y esto permite estadificar el tumor y saber rápidamente si el paciente
va a responder o no a una quimioterapia y ajustar la terapéutica”, precisa
Clariá.
“Por eso, un PET bien pedido ahorra tiempo al paciente, le
evita complicaciones innecesarias y le ahorra dinero al sistema de salud”,
agrega.
De que el estudio esté “bien pedido” se ocupan actualmente
en el Servicio de Medicina Nuclear: la secretaria recibe las solicitudes de
turnos, y los otorga una vez que los médicos especialistas revisan la
información que justifica (o no) la realización de un PET.
Recientemente, la directora del hospital Oncológico de la
provincia, María Rosa di Noto, confirmó que “el ministerio compró un equipo
PET” y descartó que vayan a adquirir un ciclotrón. “Esto no quiere decir que no
se vaya a usar el equipo; evaluaremos en su momento dónde vamos a adquirir los
radiofármacos”, aclaró.
Cómo se realiza el estudio
El procedimiento incluye la relajación del paciente.
En la primera parte, el paciente se sienta en un sillón,
donde hace reposo una hora antes del estudio; lo ideal es que no hable. Esto es
así porque, como los músculos consumen mucha azúcar, es necesario que las
personas se relajen.
Se le coloca un suero para hidratarlo y, al cabo de una
hora, se le inyecta el material radiotrazador. Se espera una hora más para que
esa sustancia se metabolice.
Finalmente, el paciente pasa a realizarse el PET.
Fuente: Diario La Voz del Interior